Aceite de argán: El elixir de Marruecos.


Adaptar productos que los pueblos tradicionales empleaban desde hace cientos de años con fines curativos se está imponiendo.

Así, desde hace unos años se importa en algunos países del mundo, un aceite que hace furor no sólo entre cocineros importantes, sino también entre los cosmetólogos y los precursores de la medicina natural. Se trata del “aceite de argán”, que proviene de las semillas del fruto de unos árboles que sólo se encuentran al suroeste de Marruecos.

Las tribus bereberes ya lo incluyeron en su dieta hace siglos y forma parte de su medicina tradicional. Ellos lo utilizan, por ejemplo, para problemas intestinales, quemaduras de sol o desinfección de heridas. Estos árboles centenarios están actualmente en peligro de extinción aunque son de importancia vital para la población de esa región, que lo conoce como “el árbol de la vida”. Utilizan su madera para construir sus cabañas o hacer fuego, las hojas y sus frutos para dar de comer a sus animales y las semillas para extraer el aceite. Ésta es la razón por la que la región en la que crecen ha sido declarada reserva biosférica por la UNESCO.

Conseguir una producción de aceite de argán no resulta nada fácil. Es un asunto laborioso que requiere muchas horas. El aceite se obtiene de las semillas de los frutos que cada dos años, entre los meses de julio y septiembre, aparecen en el árbol de argán. Pero el acceso a estos frutos es difícil: no se puede usar una máquina que mueva el árbol, como en el caso de las aceitunas, porque las ramas de los árboles son frágiles y se romperían, y subir al árbol también está descartado ya que éste está cubierto de espinas. Así que los bereberes deben esperar a que los frutos caigan del árbol por sí solos. Sus cabras se comen el fruto y escupen las semillas, que son recogidas meticulosamente por los nativos. En cada fruto hay tres semillas pequeñas rodeadas de una dura cáscara. Las semillas se ponen a secar sobre los tejados de las casas.

Según el aceite que quieran obtener, éstas se tostarán o no. Después, todo se muele a mano y la pasta que se obtiene se mezcla con agua caliente y se prensa hasta obtener el aceite. Para conseguir un litro de aceite de oliva se necesitan de entre 5 a 10 kilos de aceitunas. El aceite de argán se obtiene de entre 30 y 50 kilos de frutos y de 12 horas de trabajo. Por ello en Marruecos este aceite es conocido como el “oro líquido” y su costo en Europa supera los 50 euros por litro.

Existen dos tipos de aceite de argán. Dependiendo del uso es recomendable uno u otro. El aceite natural prensado en frío es aplicable en cosmética y para fines relacionados con la salud. Pero si lo que quieres es que tu paladar se deleite con un magnífico sabor a nueces, es recomendable usar aceite prensado en frío de semillas tostadas.

Como verás , el aceite de argán, procedente del “árbol de la vida”, tiene una producción pequeñísima y artesanal, pero sus propiedades lo hacen muy apreciado:

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Categoría: Plantas Medicinales.




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