Asbestosis


ASBESTOSIS (asbestosis) Enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de asbesto que conduce al desarrollo de fibrosis alveolar, intersticial y pleural. Los mineros y trabajadores del asbesto son quienes se afectan con mayor frecuencia, pero la enfermedad se observa a veces también en otras personas con exposición a materiales de construcción que contienen asbesto. En la radiografía de tórax de estos pacientes se observan pequeñas opacidades lineales características distribuidas por todo el campo pulmonar. La enfermedad es progresiva y se acompaña de disnea, que en algunos casos llega a evolucionar a insuficiencia respiratoria.

El hábito de fumar y la exposición continuada al asbesto agravan el cuadro. En estos enfermos se producen a veces tumores mesoteliales fatales. No existe tratamiento.

Asbesto es un término general dado a un grupo de minerales de naturaleza fibrosa, resistentes a altas temperaturas y diversas agresiones químicas. Se dividen mineralógicamente en dos grupos mayores, las serpentinas, de las cuales el único miembro de importancia es el crisolito, y los anfiboles, que incluyen amosita (asbesto marrón), crocidolita (asbesto azul), antofilita, tremolita y actinolita.

Asbestosis Glosario Médico

Pueden producirse exposiciones en minas, molinos y fabricación de productos de asbesto (amianto), empresas de construcción (sellado de tuberías, fabricación de calderas) y fabricación de trajes de seguridad, impermeabilizadores para material plástico y materiales de fricción (revestimientos de frenos y embragues). Los principales efectos del asbesto sobre la salud son la fibrosis pulmonar (asbestosis) y los cánceres de aparato respiratorio, pleura y peritoneo.

La asbestosis es una enfermedad fibrosante intersticial difusa del pulmón que está en relación directa con la intensidad y duración de la exposición, y que por lo general requiere 210 años de exposición moderada o intensa. Las PFP muestran un patrón restrictivo. La radiografía de tórax revela opacidades irregulares o lineales, mayores en las porciones inferiores de los campos pulmonares. Las placas pleurales indican exposición pasada. Se produce una frecuencia excesiva de cáncer de pulmón 15 a 20 años después de la primera exposición al asbesto. El tabaquismo incrementa sustancialmente el riesgo de cáncer de pulmón tras la exposición al asbesto, pero no modifica el riesgo de mesoteliomas, que alcanza su máximo 30 a 35 años después de la exposición inicial.

La inhalación de asbesto causa varios procesos pleuropulmonares que pueden coexistir: enfermedad pleural benigna, asbestosis y neoplasias (carcinoma broncogenico y mesoteliona pleural maligno).

Enfermedad pleural benigna. Existen tres tipos de alteraciones patológicas de la pleura motivadas por la inhalación de asbesto: placas pleurales, paquipleuritis y derrame pleural.

Placas pleurales

Es la manifestación más común de enfermedad pleuropulmonar relacionada con el asbesto, y se producen por la acumulación de fibras de colágeno que conforman masas hialinas. Afectan fundamentalmente a la hoja parietal, aunque también pueden localizarse adyacentes a la pleura visceral y rara vez en las cisuras interlobares. Se visualizan en la radiografía simple de tórax como engrosamientos localizados, que ocupan menos de cuatro espacios intercostales y no engloban los senos costofrénicos, a diferencia de la paquipleuritis difusa. Son bilaterales y asimétricas, y su emplazamiento más habitual es en las zonas inferiores, paralelas al diafragma.

Se consideran un marcador de la exposición al asbesto, y el período de la latencia entre el inicio de la misma y su aparición suele ser de unos 20 años.

Paquipleuritis

Es una enfermedad de la pleural visceral y puede ser motivada por:

  1. Confluencia de placas pleurales en 10-20% de los casos.
  2. Extensión de la fibrosis subpleural a la pleura visceral en 30% de las ocasiones.
  3. Secuela de un derrame pleural benigno.

Derrame pleural

Su relación con la inhalación de asbesto está menos documentada y típicamente ocurre en los 10 primeros años tras la exposición inicial. Suelen cursar sin síntomas, el líquido es un exudado de aspecto serohemático y características inespecíficas. Habitualmente se resuelven completamente, aunque pueden recurrir o progresar hasta producir una paquipleuritis o atelectasias redondas. El diagnóstico se basa en los antecedentes de exposición y la exclusión de otras causas.

Asbestosis

La asbestosis es una neumoconiosis, la segunda en frecuencia tras la silicosis, originada por la inhalación de fibras de asbesto, y caracterizada por una fibrosis pulmonar de instauración lenta y progresiva.

Patogenia

El daño tisular originado por el asbesto está condicionado por dos factores: el efecto tóxico directo de las fibras de asbesto y la liberación de mediadores (proteasas, citocinas, factores fibrogénicos) procedentes decélulas inflamatorias. Se sugiere que el deposito de fibras de asbesto ocasiona la acumulación de macrófagos, que fagocitan y eliminan las fibras cortas, pero que son incapaces de englobar y transportar las fibras largas (anfiboles); esta fagocitosis incompleta conduciría a la liberación de mediadores de la inflamación y de factores que estimulan la proliferación de fibroblastos y el depósito de colágeno.

Histopatología

El diagnóstico histopatológico requiere la presencia de cuerpos de asbesto y, en contadas ocasiones, de fibras de asbesto en asociación con fibrosis pulmonar, que es similar en apariencia a la neumonía intersticial usual. Los cuerpos de asbesto están compuestos por fibras transparentes, especialmente largas, recubiertas por una capa de hierro y proteínas por lo que son generalmente denominados cuerpos ferruginosos. Por lo común se hallan dentro del tejido fibroso intersticial o en los espacios aéreos, y raramente en las placas pleurales. No son exclusivos de la inhalación de asbesto, ya que también se han identificado tras la inhalación de talco y otros minerales. El número de cuerpos y fibras de asbesto es proporcional al grado de exposición y la demostración de las fibras requiere técnicas especiales, como la microscopia electrónica.

Manifestaciones clínicas

La mayor parte de los enfermos se mantienen asintomáticos hasta 20 a 30 años tras la exposición inicial, y este período de latencia está influenciado por la intensidad, la duración y el tipo de exposición, la edad, la ocupación y el tipo de fibra. El síntoma más precoz es la disnea de esfuerzo progresiva. A medida que la enfermedad avanza se puede apreciar en la exploración la presencia de estertores crepitantes basales y de acropaquias, manifestaciones comunes a la mayoría de las enfermedades intersticiales pulmonares.

Estudios de imagen

La radiografía simple de tórax muestra un patrón intersticial reticulonodular, de predominio basal bilateral, a menudo con placas y engrosamiento pleural asociado, y que en fases avanzadas puede adoptar una morfología de pulmón en panal.

La TACAR aumenta la sensibilidad en la detección de estas anomalías inducidas por el asbesto, siendo sus hallazgos más característicos:

  1. Líneas subpleurales de aspecto reticular paralelas a la pleura.
  2. Fibrosis pulmonar de localización basal bilateral, con engrosamiento de los septos intralobulillares e interlobares.
  3. Patrón en panal en estadios avanzados.
  4. Placas pleurales.

Más de un 30% de los sujetos con radiografía de tórax normal, pueden presentar anomalías en la TACAR. No obstante, aunque la TACAR torácica es útil para valorar con mayor detalle el grado de extensión de las lesiones pleurales, carece de interés para evaluar la magnitud de la afección parenquimatosa.

Pruebas defunción respiratoria

Muestran una alteración ventilatoria restrictiva: disminución de los volúmenes pulmonares (FVC y TLC), de la distensibilidad y de la capacidad de difusión de monóxido de carbono (DLCO). El parámetro que más precozmente se modifica es la DLCO, incluso en ausencia de anomalías radiológicas.

Diagnóstico

El estudio histopatológico es el método más sensible y específico para el diagnóstico. En ausencia del mismo, lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones, y una vez excluidas otras enfermedades intersticiales, puede considerarse el diagnóstico cuando se cumplen los siguientes criterios:

  1. Historia de exposición con un período de latencia adecuado.
  2. Radiografía o TACAR con las anomalías descritas.
  3. Alteración ventilatoria restrictiva en pruebas de función respiratoria.
  4. Estertores crepitantes teleinspiratorios y acropaquias.

Se sugiere que los dos primeros puntos son necesarios para el diagnóstico y el resto confirmatorios.

Evolución

Una vez diagnosticada la enfermedad suele permanecer estabilizada durante largos períodos de tiempo. Únicamente entre 20-40% de los casos progresan hacia la insuficiencia respiratoria, y el riesgo para desarrollarla se relaciona con: la intensidad y la duración de la exposición, del tipo de fibra (crocidolita), el tabaquismo y la presencia de engrosamiento pleural difuso o patrón en panal.

Tratamiento

No existe terapia eficaz. Por tanto es fácilmente comprensible que las medidas preventivas tienen especial importancia: cese del tabaquismo, la detección precoz de las anomalías radiologicas y evitar la exposición.

Enfermedades malignas

Cáncer de pulmón. Aunque algunos investigadores cuestionan la relación causal entre asbestosis y el cáncer de pulmón, muchos estudios ha mostrado una asociación clara entre ambas entidades. El riesgo de desarrollar la neoplasia es aditivo y se incrementa con la coexistencia de tabaquismo, pero también se han descrito que la exposición al asbesto, en ausencia de consumo de tabaco, lo multiplica por cinco.

Mesotelioma maligno. Es una neoplasia derivada de las células mesoteliales que afecta a la pleura y el peritoneo. El asbesto es el único factor de riesgo conocido y en ausencia de exposición a este material es muy poco frecuente, estimándose su incidencia entre 1-2 casos por millón de personas y año.

Otras neoplasias. La exposición al asbesto también se ha relacionado con tumores de otras localizaciones: laringe, orofaringe, riñón, esófago y vía biliar.

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