Aspiración cerrada


La Aspiración Cerrada es una técni­ca de drenaje de colección líquida como de sangre, pus o suero extravasado en la herida quirúrgica. Estos líqui­dos interfieren la cicatrización y favorecen la infección, por lo que la aplicación de aspiración evita la acumulación de secreciones en los espacios muertos y promueve la unión de los tejidos. Muchos autores prefieren este tipo de dre­naje pues disminuye el riesgo de infección. Se realiza con una variedad de aparatos que ejercen una pequeña pre­sión negativa que produce aspiración de la colección lí­quida. Los aparatos están compuestos por un recipiente transparente desechable que recoge el aspirado, varios tubos y una bomba portátil de aspiración. La colocación la realiza el cirujano tras limpiar la herida de coágulos y restos, introduciendo el extremo agujereado del tubo en la herida y sacando éste por un ojal de piel sana a unos 5 cm de la incisión. A continuación se cierra la herida, se aplica una venda suave y se conecta el tubo al aspirador, lo que crea un espacio cerrado ideal para la aspiración. Ésta debe mantenerse hasta que el aspirador no succione ningún resto. Debe vigilarse todo el sistema para evitar obs­trucciones. También permite la irrigación de la herida con antibióticos, suero u otras sustancias mediante tubos auxi­liares.

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Categoría: Glosario Médico.




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