Dolar torácico


Existe poca correlación entre la intensidad del dolor torácico la gravedad de su causa.

Causas potencialmente graves

Isquemia Miocárdica

Angina de pecho. Constricción, opresión, presión subesternal con irradiación típica al brazo izquierdo; por lo general con el esfuerzo, especialmente después de las comidas o con las emociones. Es característico que se alivie con el reposo y con nitroglicerina.

Infarto agudo de miocardio. Similar a la angina pero más intenso, de mayor duración (> 30 min) y no se alivia inmediatamente con el reposo o la nitroglicerina. Son frecuentes S3 y S4.

Embolia pulmonar

Puede ser subesternal o lateral, de naturaleza pleurítica, y acompañado de hemoptisis taquicardia e hipoxemia.

Disección Aórtica

Muy intenso, en el centro del tórax, de carácter «desgarrador», irradiado a espalda, no se modifica por los cambios de postura. Puede acompañarse de pulsos periféricos débiles o ausentes.

Enfisema Medianístico

Agudo, intenso, localizado en región subesternal, a menudo acompañado de crepitaciones audibles.

Dolar torácico Enfermería

Pericarditis Aguda

Por lo general fijo, opresivo, subesternal; a menudo posee un componente pleurítico que se agrava con la tos, la inspiración profunda o la posición supina, y que se alivia al sentarse erguido; a menudo es audible un roce pericárdico de uno, dos o tres componentes.

Pleuritis

Debido a inflamación; menos a menudo, a tumor y neumotórax. Por lo general unilateral, punzante, superficial, agravado por la tos y la respiración.

Causas menos graves

Dolor Costocondral

En la pared anterior del tórax, por lo general bien localizado, puede ser fugaz y punzante o sordo y persistente. Puede reproducirse presionando las articulaciones condrocostales, condroesternales o ambas. En el síndrome de Tietze (costocondritis) las articulaciones están tumefactas, rojas e hiperestésicas.

Dolor en la pared torácica

Debido a distensión de los músculos o ligamentos por un esfuerzo excesivo, o a fracturas costales por un traumatismo; acompañado de hiperestesia local.

Dolor Esofágico

Malestar torácico profundo; puede acompañarse de disfagia y regurgitación.

Trastornos Emocionales

Dolor sordo y prolongado o breve, punzante y relampagueante; asociado con fatiga o tensión emocional.

Otras causas

  1. Disco cervical.
  2. Osteoartritis de columna cervical o torácica.
  3. Trastornos abdominales: úlcera péptica, hernia de hiato, pancreatitis, cólico biliar.
  4. Traqueobronquitis, neumonía.
  5. Enfermedades de la mama (inflamación, tumor).
  6. Euritis intercostal (herpes zóster).

Enfoque del paciente

Una historia meticulosa del comportamiento del dolor, de sus desencadenantes y de aquello que lo alivia, ayudan al diagnóstico del dolor torácico recurrente.

El dolor torácico causado por una enfermedad respiratoria suele ser debido a una afectación de la pared torácica o de la pleura parietal. El dolor por afectación de la pared (mialgia, costocondralgia, neuritis) suele estar bien localizado, es constante, y se incrementa con la palpación sobre el área dolorosa y con los movimientos.

El dolor pleurítico suele estar localizado en un solo hemitórax y a menudo se describe como un dolor intenso, de comienzo brusco, que se incrementa con la inspiración, con la tos e incluso con la risa. Por este motivo, los pacientes suelen limitar sus movimientos respiratorios y no es raro que se quejen más de disnea que de dolor.

El dolor pleurítico también aumenta con la presión y los movimientos, pero menos intensamente que cuando está afectada la pared torácica. Por el contrario, el parénquima pulmonar y la pleura visceral son insensibles a los estímulos dolorosos y, por tanto, cuando existe dolor con la respiración, éste suele ser debido a la afectación de la pleura parietal, de las vías aéreas centrales, de la pared torácica o del diafragma. Existen otras causas no pulmonares de dolor torácico, especialmente las relacionadas con las estructuras medias – como el corazón, el pericardio, los grandes vasos, o el esófago –, o cuando es referido de estructuras abdominales.

Así pues, es necesario recoger las características del dolor que permiten determinar su origen, tales como el comienzo, la localización, la irradiación, su frecuencia, su duración, su carácter e intensidad, los factores que lo desencadenan o alivian, así como una historia previa de traumatismo o cirugía , cuadros gripales o dolor local. Si el paciente presenta un dolor torácico agudo y grave afectación de su estado general, el diagnóstico diferencial siempre debe incluir un infarto agudo de miocardio, un embolismo pulmonar, un taponamiento pericárdico, una disección aórtica, un neumotórax a tensión o una rotura esofágica. Las articulaciones costocondrales y condroesternales de las primeras costillas y el reflujo gastroesofágico son el origen de un gran número de casos de dolor torácico crónico.

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Categoría: Enfermería.




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