ENFOQUE CLÍNICO DEL PACIENTE CON SOSPECHA DE SOBREDOSIS


Confirmar que el problema es metabólico, tener en cuenta el diagnóstico diferencial e iniciar el tratamiento. Las intoxicaciones farmacológicas son encefalopatías metabólicas y, por tanto, los pacientes presentan una exploración neurológica simétrica y pupilas reactivas. Si no se cumplen estos criterios (debilidad unilateral, hiperreflexia, pupilas asimétricas) será preciso descartar la posibilidad de una lesión por masa o de un ictus.
Una sobredosis aguda de un estimulante o un alucinógeno aparece clínicamente como un estado confusional agudo y por tanto, requiere del diagnóstico diferencial con un delirium tremens (abstinencia de sedantes o de alcohol), un trastorno agudo de la función del lenguaje (afasias fluentes por ictus del hemisferio dominante), estados amnésicos agudos (amnesia global transitoria postraumática) o una psicosis aguda.
Los sedantes e hipnóticos presentan un cuadro de intoxicación que puede progresar rápidamente hacia el embotamiento y el coma. En los pacientes alertas, los fármacos sedantes producen nistagmo en la mirada lateral; en los casos de estupor o coma, el signo característico de estos depresores exógenos es la parálisis de los movimientos oculares inducibles mediante la rotación pasiva de la cabeza (ausencia de reflejo oculo-cefálico de los ojos de muñeca). El diagnóstico diferencial se realizará con trastornos metabólicos endógenos tales como meningitis (el más importante), uremia, trastornos de la osmolaridad, hiponatremia o hipercalcemia. Estos trastornos endógenos respetan los movimientos oculares reflejos hasta la aparición de un coma profundo.

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Categoría: Glosario Médico.




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