Estructura y función del bazo


El bazo es un órgano reticular con cinco funciones importantes como mínimo:

  1. Principal órgano del sistema inmunitario, implicado en la generación de respuestas celulares y humorales a los antígenos.
  2. Principal sitio de eliminación de microorganismos y antígenos particulados de la sangre.
  3. Instrumento para el secuestro y eliminación de células sanguíneas normales y anormales.
  4. Ayuda a regular el flujo sanguíneo portal.
  5. Puede ser el lugar principal de hematopoyesis extramedular en estados de sobrecarga o sustitución de la médula ósea.

El bazo es un órgano linfoide de mayor envergadura. Durante el desarrollo embrionario el bazo tiene capacidad de hematopoyesis, pero después del nacimiento se pierde la capacidad hematopoyética. En réptiles, anfibios y en algunos peces pueden mantener la función hematopoyetica durante toda la vida. Como órgano linfoide, las funciones del bazo son la de producir linfocitos, la filtración de la sangre y la incorporación de anticuerpos. En el bazo se eliminan las células sanguineas viejas. El bazo actua por tanto como un reserorio de sangre.

Estructura y función del bazo Anatomía

Estructura del bazo:

Al realizar un corte al bazo no se aprecia ninguna diferencia regional del parénquima. El parénquima del bazo recibe el nombre de pulpa esplénica. Se puede diferenciar una pulpa blanca que se corresponde con el tejido linfoide y una pulpa roja. El bazo posee una envuelta de tejido conjuntivo denso que se prolonga dentro del parénquima formando tabiques incompletos. De esta forma la compartimentación del bazo es incompleta. A través del hilio entra una arteria esplénica y sale una vena esplénica. También se pueden observar numerosos vasos linfáticos eferentes. La pulpa esplénica blanca puede encontrarse de dos formas, bien rodeando las arterias constituyendo las vainas periarteriales o bien formando nódulos, también situados alrededor de las arterias denominándose en conjunto como pulpa blanca periférica.

La pulpa roja es más abundante que la blanca. Está formada por una red de células y fibras reticulares que retienen una gran cantidad de glóbulos rojos, de ahí su color. En la pulpa roja se pueden encontrar unas estructuras densas, los llamados cordones esplénicos de pulpa rosa o de Billroth. En la pulpa roja también se encuentran vasos sinusoides formando los llamados senos esplénicos. En las zonas de transición de un tipo de pulpa a otro hay un tejido diferente, similar a la pulpa roja pero con senos más pequeños y en diferente disposición. Aquí se encuentran numerosos linfocitos y células plasmáticas, es esta una zona a la cual se dirigen las células activadas y donde parten las células efectoras.

La circulación de la sangre en el bazo: La arteria esplénica entra en el bazo por el hilio y se ramifica en las arterias trabeculares siguiendo los tabiques del conjuntivo. En determinadas zonas las arterias abandonan el conjuntivo introduciendose en la pulpa pasando a denominarse arterias centrales. Finalmente las arterias van reduciendo su calibre y se ramifican dando capilares mas pequeños. Algunos de estos capilares poseen finas envueltas formadas por células y fibras reticulares llamándose capilares envainados. Los macrófagos se extravasan y se transforman en monocitos que forman parte de las vainas. Los capilares pueden finalizar bien en un sinusoide o en un cordón esplénico. En el segundo caso la sangre se extravasa, siguiendo un sistema de circulación abierto. En cualquier caso, la sangre llega finalmente a los senos esplénicos. Los senos se reunen para formar vénulas y venas cada vez de mayor calibre. Las venas retornan a las trabéculas de conjuntivo y finalmente se reunen en la vena esplénica que sale por el hilio

Histofisiología

El bazo es el primer órgano linfoide que actua ante una infección. Cuando se detectan toxinas o alguna otra sustancia extraña en la sangre los macrófagos se encargan de eliminarlos. Los macrófagos activan luego los linfocitos T, que se trasladan a regiones de transción entre las pulpas del bazo. Finalmente ingresan en la pulpa blanca periférica y comienzan a proliferar y transformarse primero en inmunoblastos y luego en células de memoria específicas. Los linfocitos T que emigran a las vainas periarteriales se transforman también en inmunoblastos, dando lugar después a células citotóxicas y células efectoras. Las células citotóxicas se dirigen a los senos esplénicos para entrar en la circulación sanguinea mientras que las células efectoras permanecen en los nódulos. Las células de memoria de los linfocitos B permanecen en los nódulos, mientras que las células plasmáticas se trasladan a la pulpa roja para secretar anticuerpos a la sangre que circula por los sinusoides.

El bazo está situado en el hipocondrio izquierdo, inmediatamente debajo del diafragma, encima del riñón izquierdo y del colon descendente y detrás del fondo gástrico . El bazo tiene una forma ovoide siendo su tamaño variable según la edad y la situación sanitaria del sujeto, siendo mayor durante el curso de las enfermedades infecciosas y atrofiándose con la edad. Un bazo normal pesa del orden de 150 g, tiene unos 11 cm de longitud craneocaudal y no es facilmente palpable. Los bazos pueden alcanzar hasta un peso de 750-1000 g, si bien se considera ya un peso de 400-500 g como indicativo de esplenomegalia.

El bazo está rodeado de una capa fibrosa que se prolonga hacia el interior dividiendo el órgano en varios compartimentos. Las arterias que entran en cada uno de estos compartimentos están rodeadas por unas densas masas de linfocitos en desarrollo llamados folículos linfáticos esplénicos. Debido a su color blanco, estas masas reciben también el nombre de pulpa blanca. En la parte más externa de estos compartimentos se observa una red de fibras reticulares sumergidas en sangre procedente de las numerosas arteriolas, formando la pulpa roja. Tras atravesar esta retícula la sangre se concentra en los senos venosos para volver a la circulación en general.

Las funciones del bazo están relacionadas con el sistema inmunológico y con el almacenamiento y depuración de la sangre. Así, el bazo contiene hasta 350 ml de sangre constituyendo un depósito que, en caso de emergencia como en una hemorragia, puede reducir su volumen hasta los 200 ml o menos para reponer la sangre perdida. En los folículos linfáticos esplénicos, los macrófagos eliminan de la sangre los hematíes agotados, recuperando el hierro y la globina que son enviados al torrente circulatorio. Igualmente las plaquetas imperfectas y otras impurezas o gérmenes que puedan ir en la sangre son eliminados por fagocitosis en estas estructuras. De esta forma, el bazo representa un órgano de defensa frente a los microorganismos. Finalmente, la maduración de los leucocitos agranulares (monocitos y linfocitos) terminan su desarrollo en el bazo, siendo activados a granulocitos. Antes del nacimiento, el bazo también tiene una función eritropoyética que se pierde al nacer aunque en determinados casos de anemia hemolítica extrema, puede producir un cierto número de eritrocitos.

Aunque estas funciones del bazo son importantes para el organismo, no es un órgano vital y a veces, puede ser extirpado. Por ejemplo, en algunas formas de anemia hemolítica extrema, el bazo destruye hematíes a una velocidad anormalmente rápida, siendo necesario extirpar este órgano para evitar la muerte del paciente.

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Categoría: Anatomía.




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