MANIFESTACIONES CLÍNICAS de la Artritis reactiva (A Re)


La artritis reactiva suele comenzar a manifestarse tras un período de latencia de 1 a 4 semanas desde la resolución de una diarrea infecciosa o tras un contacto sexual de riesgo. Hay que recordar que no siempre existen antecedentes de una infección previa.
Los pacientes habitualmente presentan síntomas generales inespecíficos. Lo más característico de la ARe es una artritis mono /oligoarticular aditiva y asimétrica, de predominio en los miembros inferiores. Suele comenzar de forma abrupta y es muy dolorosa. Se observa la existencia de derrame sinovial inflamatorio en muchos de los casos y los cultivos de líquido sinovial son siempre negativos.
Al igual que en la artritis psoriásica, se puede encontrar dactilitis o “dedos en salchicha”, que consiste en la tumefacción difusa de un dedo de la mano o del pie, producida por afectación de la IFP e IFD.
Se puede encontrar dolores producidos por la entesitis, sobre todo en forma de talalgia (por afectación de la inserción en el calcáneo de la fascia plantar o del tendón aquíleo).
Es frecuente la presencia de dolor lumbar, que puede estar producido por la sacroileítis.
MANIFESTACIONES EXTRAARTICULARES.
1) Urogenitales. Es frecuente que se observe uretritis y prostatitis en los varones y cervicitis, cistitis o uretritis en las mujeres afectas. Tanto la uretritis como la diarrea pueden ser, además del síntoma propio de la infección desencadenante, una manifestación clínica de la fase “reactiva” de la enfermedad.
2) Lesiones mucocutáneas. Son muy frecuentes. Se suelen producir aftas orales superficiales asintomáticas y lesiones ungueales (onicólisis, engrosamiento e hiperqueratosis).
En las artritis de origen urogenital, se observan las siguientes lesiones dérmicas:
A. La queratodermia blenorrágica : lesiones casi indistinguibles de las psoriasis pustulosa , pueden dominar el cuadro en el VIH. Son pústulas y costras hiperqueratósicas de localización palmoplantar.
B. La balanitis circinada: son vesículas que fácilmente se rompen, convirtiéndose en erosiones superficiales e indoloras localizadas en el glande.
3) Alteraciones oculares. Pueden ir desde una conjuntivitis leve
(40% de los pacientes) hasta una uveítis anterior agresiva.
EVOLUCIÓN.
En el 30-60% de los pacientes los síntomas persisten y hasta un 25% de los enfermos presentan recidivas.
El dolor crónico de los talones es uno de los síntomas más incapacitantes. Cuando la enfermedad presenta un curso crónico, se asemeja mucho a una EA, con asociación al HLA B27 y presencia de sacroileítis.
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS.
En la fase aguda, existe anemia y los parámetros de inflamación (reactantes de fase aguda) están elevados. El líquido sinovial es de tipo inflamatorio, con predominio de neutrófilos. Recuerda que en la ARe los cultivos de orina, sangre y articulares son negativos.
Inicialmente no se observan alteraciones en las radiografías, a excepción de una osteoporosis yuxtaarticular. En las formas avanzadas existen erosiones marginales y desaparición del espacio articular.
Como en todas las espondiloartropatías, la inflamación crónica induce la formación de nuevo hueso de forma reactiva, siendo típico la formación del espolón calcáneo. Es posible encontrar datos de sacroileítis (20-30%) e incluso sindesmofitos.

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Categoría: Glosario Médico.




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