Tosferina: reemergencia de una enfermedad vacunable


Hace unos días madrid+d se hacía eco de una noticia que no por esperada deja de ser sorprendente: “El resurgimiento de la tosferina” .
 
Cuando hablamos de enfermedades vacunables encontramos que, desde la universalización de la vacunación, las enfermedades objeto de dicha vacunación, parecen desaparecer de circulación y eso nos hace entrar en un estado de euforia fácilmente comprensible y declaramos que están en fase de erradicación, pero ni las vacunas son 100% eficaces, ni su extensión es universal por lo que se van creando bolsas de susceptibles que poco a poco van aumentando su masa crítica hasta que se produce un brote más o menos extenso.
 

Esto es lo que está pasando en EEUU y, todavía, en menor medida, en el resto del mundo.

 
Cuando en su momento hablamos de la tosferina la describimos como una: Enfermedad bacteriana agua de las vías respiratorias, producida por la bacteria Bordetella pertussis, que produce crisis intensas de tos difíciles de tratar y que puede producir complicaciones respiratorias y neurológicas graves si ataca a niños menores de 2 años.
 
Recordemos que se manifiesta en su periodo prodrómico con una fase catarral de comienzo insidioso con tos irritante que en una o dos semanas se vuelve paroxística y que suele durar uno a dos meses e incluso más.

Acceso de tos

 
Los paroxismos se caracterizan por accesos repetidos y violentos de tos; estos accesos se componen de innumerables golpes de tos sin inspiración intermedia y suelen acabar en un estridor respiratorio característico o “gallo”. Frecuentemente después de estas crisis se produce la expulsión de moco claro y adherente seguido de vómitos y, en ocasiones, cianosis. En los lactantes menores de 6 meses, los adolescentes y los adultos puede no presentarse el cuadro típico. La fiebre habitualmente es rara y las crisis van en aumento desde la primera semana haciéndose más intensas en la segunda y tercera semana después de su inicio, para luego iniciar su disminución en frecuencia e intensidad.
 
Las razones de porque esta enfermedad se mantiene, pese a la vacunación masiva, no esta bien clara aún. De hecho la vacuna se considera poco inmunógena, y la razón de que se repita en al menos 5 dosis durante la infancia es una consecuencia de ello.
La inmunidad no es total y aparentemente es transitoria, reapareciendo sujetos susceptibles a la enfermedad a partir de la adolescencia. Estos sujetos serían los responsables de mantener la enfermedad y transmitirla a los recién nacidos y lactantes antes de que sean vacunados.

Toxina

 
Ahora que hemos refrescado un poco nuestro conocimiento sobre esta enfermedad leamos la noticia publicada en madrid+d
 
 

Algunos viejos enemigos se resisten a darse por vencidos. Los casos de tos ferina en bebés no vacunados, adolescentes y adultos están aumentando por toda la geografía española, como también sucede en otros países desarrollados. El motivo: ni la vacuna, ni haber pasado la enfermedad confieren protección de por vida.
La tos ferina es una patología infectocontagiosa causada por la bacteria ‘Bordetella pertussis’. Afecta al aparato respiratorio y su síntoma típico es una tos en accesos. Y ella es la que está sembrando el pánico en EE.UU., donde ya ha causado la muerte a cinco lactantes de menos de tres meses. De hecho, las autoridades de California han reconocido la existencia de una epidemia.
 
Desde principios de mayo, la cantidad de infecciones se ha duplicado cada 15 días, rebasando el récord de muertes y contagios del último medio siglo. A mediados de este mes, la cantidad de personas infectadas ascendía a más de 200 en todo el estado y a finales se han registrado 910.
 
 
A este lado del Atlántico, los expertos no dudan en reconocer que “se está produciendo un aumento considerable de casos, como sucede en otros países con una buena cobertura de vacunación. La infección se produce en lactantes de menos de cuatro meses, adolescentes y adultos. Estos dos últimos colectivos son los que además hacen de transmisores”, aclara Fernando Moraga, profesor de Pediatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y Vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología.

 

DECLARACIÓN OBLIGATORIA
 
Pero este aumento permanece oculto. “Porque muchos casos no se declaran, pese a que su comunicación es obligatoria. El problema es que, a diferencia de otras patologías, en esta enfermedad hay que hacer una ficha de cada paciente, lo que complica las cosas. Si no se declaran a nivel hospitalario, hay que suponer que menos aún se está haciendo en Atención Primaria”, agrega este experto.
 
Se suma a este hecho que la tos ferina del adulto puede tener unas características diferentes a la de los menores. El hecho de que sea menos grave y que se asemeje a una bronquitis hace que tanto el paciente como el médico no la tengan en mente como un posible diagnóstico.
 
Es más, puede cursar como un cuadro catarral y cuando se sospecha que se trata de esta patología infecciosa ya ha pasado el momento de ser contagiosa”, detalla y pasa desapercibida para los médicos que no tienen en mente, la posibilidad de su existencia”, declara José María Molero, del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

 

El calendario vacunal español, con pequeñas diferencias por comunidades autónomas, contempla “la primovacunación a los dos, cuatro y seis meses, con una primera dosis de recuerdo a los 18 meses y otra a los tres y a los seis años. Por este motivo, son los bebés de menos de cuatro meses los que más riesgo tienen de contagio, porque no ha dado tiempo a la primera vacuna”. Además, la inmunidad conferida disminuye de forma gradual durante los 6-12 años siguientes a los ‘pinchazos’.

 

“Lo recomendable sería incluir otra dosis de recuerdo a los 14 años, algo que sólo se está haciendo en Ceuta y Melilla. Asimismo, y dado que desde hace una década se dispone de una vacuna de tos ferina adaptada a los adultos, también ellos deberían inmunizarse para impedir el contagio a los bebés”, apunta el pediatra catalán.
 
El debate sobre la necesidad de revisar las estrategias de vacunación en la población adulta para proteger a los más pequeños está también sobre la mesa en EE.UU.: “La única forma de romper con el ciclo de epidemias y brotes de tos ferina es vacunando a las personas de todas las edades”, recuerda James Cherry, de la Universidad de California, a la cadena televisiva CNN.

 

Sin embargo, esta vacunación ‘universal’ es “más una utopía que una realidad, dado que parece bastante difícil que se produzca. Actualmente se podría poner la inmunización a aquellos adultos que vayan a estar en contacto con bebés (futuros padres, cuidadores de guarderías, personal sanitario, entre otros), pero también parece bastante complicado”, adelanta el doctor Moraga.

 

De la misma opinión se muestra el doctor Molero que insiste en “que se necesitan más campañas institucionales que recuerden a la población adulta la necesidad de acudir a vacunarse. Los médicos y enfermeros ‘captan’ a quienes acuden a la consulta por otros motivos (como puede ser ponerse la vacuna del tétanos por culpa de una herida), pero no es suficiente. Se debería hacer un esfuerzo en este sentido”.

 
Consuelo Ibáñez Martí
Médico salubrista

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Categoría: Actualidad Médica.




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