EL PACIENTE ENCAMADO


Pacientes dependientes para cualquier actividad básica, sin posibilidades de recuperación de
un grado funcional mejor por su enfermedad de base. Existe por lo tanto un diagnóstico que
explique la pérdida de capacidades básicas.
1.- Historia Clínica:
Habitualmente hay que hacerla a los familiares o hay que obtenerla de informes que trae el
paciente.
1.1.- Recoger los Antecedentes Personales.
1.2.- Conocer cuánto tiempo y el motivo por el que el paciente está encamado.
1.3.- Es importante conocer la calidad de vida (Grado Funcional Basal) hasta el momento en el que
empieza la enfermedad por la que consulta. Para esto existen múltiples escalas, en general todas
ellas recogen:
– Funciones físicas, actividades de la vida diaria: grado de autonomía para alimentación,
aseo, vestido, movilidad y continencia de esfínteres. Grado de autonomía para el cuidado y la
realización de las tareas de la casa (compra, comida, lavado, transporte).
– Funciones cognitivas: orientación, capacidad de mantener conversación lógica, capacidad
de conocer a las personas, trastornos del humor, alteraciones mentales (alucinaciones o delirios),
vida vegetativa.
1.4.- Conviene conocer el apoyo familiar y/o social que tiene el paciente
1.5.- Fármacos que toma y el motivo (p.e. vasodilatadores cerebrales) para valorar posibles efectos
adversos.
1.6.- Motivo por el que consultan: Dificultad respiratoria, fiebre, deterioro general, dificultad para la
alimentación, vómitos, estreñimiento, diarrea, agitación. Y tiempo de aparición de los síntomas.
1.7.- Exploración Física: nivel de conciencia, constantes (Temperatura), nivel de conciencia,
higiene, escaras, tacto rectal. Además de la exploración física habitual.
2.- Pruebas complementarias:
Sólo si los resultados diferentes nos van a servir para tomar actitudes terapéuticas diferentes.
3.-Tratamiento: fundamentalmente sintomático:
3.1.- Cuidados: aspiración de secreciones respiratorias, sonda nasogástrica, sonda urinaria,
cura de escaras (pedir ayuda a enfermería y/o cirugía).
3.2.- Tratamiento farmacológico más frecuente: Nutrición, analgesia, antitérmicos,
antibióticos, laxantes, hipnóticos, neurolépticos.
NUTRICIÓN: Productos comerciales para alimentación oral o por sonda. Habitualmente aportan
1kcal/ml aunque hay múltiples fórmulas. Se suelen emplear 1500cc al día. “Pentaset” sí está
financiado por la S.S. Si el motivo de la consulta en Urgencias es la dificultad para la alimentación,
y se decide colocar SNG, es importante enseñar a la familia el manejo de la SNG (hablar con la
enfermera).
ANTIBIÓTICOS: en el tratamiento de escaras o úlceras por presión infectadas se suele emplear
amoxicilina-clavulánico, o como segunda elección una cefalosporina de 2ª generación y
aminoglucósido.
ANTITERMICOS: Paracetamol 500-675mg /6-8 horas. Metamizol (dipirona): Nolotil 575mg/8h,
efecto hipotensor.
LAXANTES: No estimulantes. Sí osmóticos: lactulosa (Duphalac) o lactitiol (Emportal). Enemas
(Cassen).
NEUROLÉPTICOS: Indicados en delirio, demencia, agitación psicótica, comportamientos
agresivos y en el “síndrome de la puesta de sol”. (Las benzodiacepinas en cuadros confusionales agudos pueden agravar la situación confusional y aumentar la agitación). Son fármacos seguros. La
absorción oral es errática pero la administración IM aumenta la biodisponibilidad. Poseen una vida
media entre 20-40h (una sola dosis diaria), tras la administración IM pueden obtenerse
concentraciones plasmáticas a los 15 minutos. Se metabolizan en el hígado.

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Categoría: Glosario Médico.




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