Esquizofrenia


La esquizofrenia es una enfermedad crónica y deteriorante que se caracteriza por alteraciones del pensamiento, la conducta y el lenguaje. El paciente con frecuencia tiene una apariencia extraña, descuida su aspecto físico y se muestra retraído socialmente. En la fase psicótica se produce una pérdida de contacto con la realidad, predominando los delirios y alucinaciones, mientras que en las fases prodrómica y residual, a pesar de haber otros síntomas, se puede preservar un correcto juicio de realidad. Es muy llamativa la alte­ración de la afectividad (inapropiada, aplanada) y la preservación de la memoria y de la orientación.

La DSM-IV exige una duración (pródromos + psicosis aguda + fase residual) superior a 6 meses, incluyendo necesariamente un período de síntomas psicóticos de cerca de 1 mes y una clara repercusión del trastorno en el funcionamiento social, académico o laboral del paciente .

Fase prodrómica: en los meses previos al brote psicótico se pueden encontrar pequeños cambios de la personalidad, con abandono de actividades sociales, retraimiento, irritabilidad, pasividad, etc. El paciente puede también quejarse de molestias físicas vagas o mostrar interés en actividades hasta entonces poco habituales en él (religión, ocultismo, filosofía). Clásica­mente se ha llamado a esta fase “trema”.
Fase psicótica (brote): aparecen alteraciones del pensamiento tanto en su contenido como en el curso o en la forma (MIR 95-96, 197).También son muy frecuentes las alteraciones de la percepción (alucinaciones, sobre todo auditivas). La conducta se desorganiza de forma muy llamativa, pudiendo presentar características catatónicas.
Fase residual: en ella destacan las alteraciones de la afectividad (inapropiada o aplanada), acompañadas de intenso retraimiento social y pensamiento o conducta extraños.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Glosario Médico.




Deja un comentario