Hipertensión


Elevación crónica de la TA 140/90, etiología desconocida en el 90 – 95 % de los pacientes («hipertensión esencial»). Siempre se debe valorar la posibilidad de una forma secundaria y corregible de hipertensión, especialmente en los pacientes menores de 30 años o en aquéllos que se vuelven hipertensos después de los 55. La hipertensión sistólica aislada (sistólica 160, diastólica < 90) es la más frecuente en los pacientes ancianos, y se debe a la reducción de la distensibilidad vascular. La tensión arterial 140/90 mmHg puede afectar al 20 % de la población adulta en EE. UU. . Cuando está mal controlada, es un factor de riesgo importante en la producción de accidentes cerebrovasculares, IM, ICC y de insuficiencia renal. La hipertensión es generalmente asintomática hasta que aparecen síntomas cardíacos, renales o neurológicos. La mayor parte de los casos son idiopáticos y ocurren entre los 25 y los 45 años. Un 23,6% de la población chilena sufre esta enfermedad que no presenta síntomas, ocasionando enfermedades cardiacas. Más de 43 millones de adultos en los Estados Unidos tienen hipertensión, pero el 31% no saben que tienen presión arterial elevada, un 17% están al tanto pero no tratada y el 29% está en tratamiento, pero no han controlado su presión arterial (todavía mayor a 140/90 mm Hg ), y sólo el 23% están bien controlados. En cada grupo de edad de adultos, mayores valores de presión arterial diastólica y sistólica llevar a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva y accidente cerebrovascular. la presión arterial sistólica es un mejor predictor de eventos mórbidos que la presión arterial diastólica. El control en casa es mejor correlación con daño en órganos diana que basadas en los valores de la clínica. Los médicos pueden aplicar criterios específicos de la presión arterial, tales como las del Comité Nacional Mixto, junto con el examen de los de riesgo cardiovascular del paciente, decidir en qué niveles de tratamiento se debe considerar en casos individuales. Tabla 11-1 presenta una clasificación de la hipertensión basada en la presión arterial. La prevención primaria de la hipertensión se puede lograr mediante estrategias dirigidas a la población en general y especiales de las poblaciones de alto riesgo. Entre éstas últimas figuran las personas con presión arterial normal-alta o antecedentes familiares de HTA, los negros, y las personas con diversos factores de riesgo conductuales, tales como la inactividad física, consumo excesivo de sal, alcohol, o las calorías y la ingesta insuficiente de potasio. Las intervenciones eficaces para la prevención primaria de la hipertensión incluyen sodio reducido y el consumo de alcohol, pérdida de peso y ejercicio regular. suplementos de potasio reduce la presión arterial con modestia, y una dieta rica en frutas frescas y verduras y baja en, carnes rojas grasas, y bebidas que contengan azúcar también reduce la presión arterial. Las intervenciones de eficacia no probada incluyen suplementos de la píldora de potasio, calcio, magnesio, aceite de pescado, o de fibra; alteración de macronutrientes, y manejo del estrés. Mejor identificación y el tratamiento de la hipertensión es una causa importante de la reciente disminución en las muertes por accidente cerebrovascular. Dado que la hipertensión suele ser asintomática, la detección se recomienda identificar a los pacientes para recibir tratamiento. Pese a las recomendaciones fuerte en favor de la detección y el tratamiento, el control de la hipertensión deja mucho que desear. Una intervención que incluyó la educación del paciente y el proveedor de la educación fue más eficaz que la educación profesional solo en lograr el control de la hipertensión, lo que sugiere los beneficios de la participación de los pacientes La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre la pared de las arterias. Cuando esta fuerza aumenta, se conoce como Hipertensión Arterial. El incremento que hace la sangre impacta con mayor fuerza sobre las paredes de las arterias, produciendo cambios estructurales y un aumento de la presión, debido a que el corazón envía más sangre de lo habitual o porque ésta fluye por conductos más estrechos. El Dr. Luis Zárate, cardiólogo de Clínica Santa María explica que “un aumento de la presión puede ocasionar un Infarto Cardiaco, Cerebral o Insuficiencia Renal, principales causas de muerte cardiovascular. Además, el proceso de deterioro de las arterias se acelera y altera gradualmente las estructuras, por lo que los conductos que llevan la sangre empiezan a reducir el aporte de oxígeno y alimento a los órganos”, asegura el especialista. Otro de los daños orgánicos que causa la Hipertensión es la Aterosclerosis, responsable de dañar las paredes arteriales, bloquear arterias y reducir el flujo sanguíneo, además de provocar Accidentes Vasculares Cerebrales, Demencia, Insuficiencia Cardiaca o daño renal. - Clasificación de la Hipertensión Para detectar estos cambios es necesario medir la presión arterial. Para eso, se utilizan dos medidas: presión sistólica –número mayor que corresponde al momento en que el corazón se contrae- y presión diastólica –relajación del corazón-. La presión se clasifica en tres tipos: - Óptima: Un 44% de la población tiene la presión normal. Se identifica cuando la presión sistólica es menor a 120 y la diastólica inferior a 80. Esto significa que las arterias están suficientemente dilatadas y el vaso de la arteria sano. - Prehipertensión: Se da en un 33% de la población. Se manifiesta cuando la presión sistólica está entre 120 y 139 y la diastólica entre 80 y 89. - Hipertensión: Un 23% de la población sufre este mal, que se presenta con una presión arterial mayor de 139 sistólica y 89 diastólica. El engrosamiento de las paredes arteriales se debe fundamentalmente a la falta de óxido nítrico. Ésta molécula que se produce en el revestimiento interno de las arterias llamado Endotelio, reduce la formación de coágulos, la vasoconstricción –estrechamiento de un vaso sanguíneo- y mantiene la estructura arterial de forma normal. Para que este compuesto se mantenga presente en el organismo, es fundamental llevar un estilo de vida saludable, en base a una alimentación rica en frutas, verduras y carnes blancas. Así también la práctica de ejercicios, libera uno de los antioxidantes más importantes, la Súperóxido dismutasa (SOD), al realizar un mínimo de 150 minutos semanales. - ¿Qué causa Hipertensión? Existen tres factores que pueden causar esta enfermedad. El principal responsable es un estilo de vida poco saludable. El 60% de los casos se debe a que las personas no realizan actividad física, comen alimentos ricos en grasas saturadas, tienen sobrepeso u Obesidad, fuman, toman alcohol en exceso y consumen altas cantidades de sal. “El sodio produce un aumento en la presión arterial y su consumo se puede evitar. Por eso, es recomendable reducir significativamente de la dieta el pan, quesos, mantequilla, margarina, cecinas y productos envasados, y preferir las frutas, verduras, aceite de oliva, palta, frutos rojos, pescado, avena y leche cultivada”, enfatiza el Dr. Zárate. Otro causante de la Hipertensión, en el 40% de los casos, son los genes. El especialista asegura que “hay personas que tienen fallas que directa o indirectamente pueden llevar a una menor producción del óxido nítrico o al aumento de ciertas sustancias vasoconstrictoras”. En tanto, entre un 5 a 10% de los casos, las enfermedades renales, neurológicas, tumores cerebrales, afecciones endocrinas o uso de fármacos como anfetaminas, píldoras adelgazantes o descongestionantes, pueden provocar este mal que se presenta principalmente en los hombres de 40 años, mientras que en la mujer su aparición es más tardía debido a que producen estrógenos, hormona que libera mayor cantidad de óxido nítrico. - Beneficios de una vida saludable - Dieta saludable: Permite reducir la presión arterial como un fármaco. Además, disminuye el riesgo de padecer cáncer, de sufrir enfermedades como la Diabetes Mellitus y mejora los niveles de Colesterol. - Baja ingesta de sal: No consumir más de seis gramos de sodio al día tiene como beneficio reducir la presión arterial, la masa cardiaca y hay menos riesgo de sufrir una Trombosis o Cáncer Gástrico. - Realizar ejercicios: Al hacer deporte o caminar todos los días se logra disminuir la presión arterial, reducir el estrés, la aparición de cáncer, Diabetes, mejora los niveles de lípidos y estimula la producción de antioxidantes. Junto con esto, el especialista de Clínica Santa María, recomienda beber alcohol en forma moderada y eliminar el tabaco. “Fumar dos cigarros o más al día significa perder 15 años de expectativa de vida y más riesgos cardiovasculares, que se reducen en un 50%, un año después de superar esta enfermedad”.

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Categoría: Cardiología.




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