le dice a mi hija que jueguen a los pololos


No entregas demasiados antecedentes, imagino que los juegos que le propone la hija de tu pareja a tu hija te han preocupado, pero es necesario distinguir entre el desarrollo psicosexual normal en los niños, del que no lo es. Para eso es importante saber qué tipo de conductas presenta para poder guiarte mejor.

El desarrollo de la sexualidad comienza desde muy temprano. La sexualidad es un aspecto natural en los seres humanos y, como tal, debe ser un tema tratado con naturalidad y honestidad. Desde muy temprano los niños exploran su cuerpo como un modo de autoconocimiento y búsqueda de estimulación y placer. A los cinco años es común que se los niños se masturben, que tengan intereses y curiosidad respecto a la sexualidad, quieran entender de donde vienen los niños, exploren sus genitales y pregunten acerca de este tema. A pesar que es algo natural, hoy día las interferencias en este proceso hacen que los niños estén cada vez más temprano expuestos a contenidos sexuales, manifestaciones distorsionadas muchas veces de la sexualidad normal. Cuando los niños están indiscriminadamente expuestos a contenidos sexuales que no pueden comprender y elaborar, se pueden acelerar las manifestaciones que presentan de la sexualidad, considerando que ellos aprenden imitando lo que ven de sus padres, de la televisión, de bailes de moda, etc. Las malas influencias conceden nociones equivocadas y perjudiciales al niño; por esto los padres debemos filtrar la información que reciben nuestros niños, no exponerlos demasiado y entregarles la información que vayan pidiendo y necesiten según el momento del desarrollo por el que atraviesan.

No explicas claramente cuales son las conductas de la niña que te preocupan, como para captar si éstas están dentro de lo esperable o no. Cuando las conductas comienzan a interferir en la vida del niño, si son patrones de conductas muy repetitivos y frecuentes, que muestren que manejan una información que es mayor para la esperada para su edad, o bien no las pueden controlar y modular o fuerzan a otros niños para realizarlas; debe alertarnos pues algo puede estar ocurriendo. Puede tratarse de una exposición a contenidos sexuales en forma indiscriminada, ya sea en su casa, en el colegio, a través de los medios o incluso puede tratarse en ocasiones de un abuso; pero es importante en este sentido consultar, pues es un tema muy delicado como para adelantarse sin contar con la información necesaria.

Si ven que presenta conductas masturbatorias, es importante ponerle límites y explicarle qué es apropiado y qué no, que eso no se hace en frente de otros, que son cosas de intimidad, como ir al baño. Es importante no darle una connotación negativa, pues puede ponerla ansiosa y hacer que esa conducta se perpetúe por la ansiedad.
Si ven que fuerza a tu hija a hacer cosas que ella no quiere, o que está demasiado cerca de tu niñita o tocándola de un modo que puede resultarle incómodo, hacerle ver que eso no se hace, que puede desagradarla y que ella misma le diga que le molesta. La idea es que la hija de tu pareja entienda que a tu hija no le acomoda ni le gusta. Es importante poner claramente los límites de las situaciones, explicarle a tu hija que no debe dejar que le hagan cosas o jueguen de forma que no son de su agrado y protegerla, estar pendiente de sus juegos, etc. Explíquenle a la niña, de un modo calmo y amoroso que es lo que resulta apropiado y que no. Es necesario ser muy delicado, para que ella no se sienta reprochada o discriminada, porque eso puede afectar su desarrollo psicosexual, pero por otra parte es necesario estar pendiente de sus actitudes, ponerles cariñosamente límites adecuados. Si ven que las conductas sexualizadas son un problema, que a la niña le cuesta controlarlas, aun cuando ustedes se lo digan, les sugiero consultar a un profesional que evalúe su situación y pueda guiarlos en el manejo de la niña y el posible tratamiento, si lo requiere.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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