Mi hijo está muy agresivo


Hacia los dos años los niños pasan por una etapa que se le llama de oposición, es un momento en el cual adquieren mayor conciencia de si mismos y de sus motivaciones y deseos, que chocan muchas veces con las restricciones de los padres, por eso tiende a oponerse a cumplir con las órdenes o mandatos de otros, quieren hacer su voluntad, se ponen mas obstinados, opositores, voluntariosos y buscan ser más independientes. Este es un periodo normal y esperable en el desarrollo de todos los niños, aunque no todos los viven con la misma intensidad, y la diferencia en gran parte, se debe al manejo que tiene la gente que rodea al niño.

Las pataletas en los niños son formas de protestar y de expresar la rabia frente a las frustraciones, como por ejemplo cuando se le niega algo que quiere, se le dice que tiene que hacer algo que no quiere, etc. También son formas que utilizan para conseguir algo que desean o atención, especialmente cuando captan que es un método útil; o puede ser una forma de reafirmar su voluntad y autonomía.

De pequeños no saben expresar sus sentimientos verbalmente por lo que los exteriorizan con llanto y a veces con pataletas. Nuestra tarea es ayudarles y enseñarles a modular sus reacciones frente a las emociones y a tolerar la frustración. Los niños no hacen pataletas con intención de molestar a los adultos sino que son parte de su proceso de desarrollo.
Son más intensas y frecuentes entre los dos y tres años. Es importante saber que son normales y esperables hasta alrededor de los tres años y medio; pero si existe un buen manejo por parte de los padres o cuidadores, estas van disminuyendo en intensidad y frecuencia hasta hacerse excepcionales hacia los cuatro o cinco años aproximadamente. Si no se manejan adecuadamente, pueden persistir. Por otra parte, los niños ansiosos, enfermos, de temperamento difícil, con poco descanso o que viven en ambientes de tensión tienden a tener pataletas más frecuentes.

Frente a las pataletas, lo más importante es mantener la calma; ya que si existe demasiada tensión o rabia entre la gente que lo rodea, para el niño será más difícil calmarse, mientras que un ambiente tranquilo lo ayuda a recuperar el control. Somos modelos para nuestros niños con respecto a la forma de enfrentar la frustración o molestia, por eso no hay que perder el control, desesperarse, castigarlos, gritarles ni menos pegarles.

Si es posible, antes que se desencadene la reacción intensa, intenta distraer su foco de atención, tomándolo, utilizando el humor para dar una orden o mostrándole algo que sea atractivo. Si no es posible distraerlo, y hace la pataleta, déjalo hasta que se calme. No le prestes atención. Si la pataleta es en público, tómalo de la mano o del brazo, suavemente y sin retarlo, y llévatelo o sigue caminando. Debes contenerlo físicamente si está muy descontrolado, ya que no puedes permitir que le pegue al resto, o a ti. Generalmente si no les damos importancia a las pataletas, o los dejamos algunos minutos solos hasta que se calmen (en un lugar seguro por supuesto); los niños irán gradualmente captando que ese recurso no es efectivo para conseguir lo que desean; y por lo tanto buscará otro. Si en cambio para hacer que ceda la reacción, le damos lo que piden, le damos dulces o les prestamos demasiada atención, estarán consiguiendo algún beneficio; y por lo tanto la conducta se mantendrá y tenderá a repetirse. Los límites no significan castigo, si no que protegen y guían. Cuando se enrabie, valida que se enoje, es a la forma en que expresa esta rabia que hay que poner límites. Por ejemplo, tranquilamente decirle que entiendes que tenga rabia, pero que no aguantarás que pegue por eso.

Evita las explicaciones o sermones. Cuando esté tranquila puedes explicarle de una forma clara, concreta y comprensible por qué no puede obtener lo que desea; especialmente si es una orden que se relaciona con su seguridad. Puedes hablarle de las consecuencias que eso acarrearía, utilizando un lenguaje referencial (por ejemplo mostrarle que se puede hacer daño si juega con algo peligroso, mostrándole el cuerpo) Al niño le debe ir quedando claro qué cosas son fundamentales y cuales debatibles. Para esto es fundamental la consistencia, siempre se debe responder igual ante situaciones similares y todos los adultos de su entorno deberán reaccionar así. Si no es así, uno les envía mensajes contradictorios y confusos. Los límites claros y consistentes son fundamentales porque dan certidumbre a los niños y disminuyen sus niveles de ansiedad.Cuando se calme, recíbelo cariñosamente y no la recrimines por lo ocurrido.

Es sano y esperable que se den estas reacciones, no podemos esperar que el niño nunca se oponga a nuestras órdenes. Hay que establecer niveles de importancia ante sus deseos y nuestras reglas. La idea no es ser excesivamente restrictivos y autoritarios con los niños, existen situaciones en que es bueno que puedan hacer elecciones simples, por ejemplo qué vestir; pero en otras ocasiones, especialmente cuando hay algún riesgo, no podrá hacer su voluntad y si es preciso habrá que tomarlo firme pero con cariño y suavidad. Límites, no significa castigo, ni menos golpes o maltratos. Las órdenes y reglas que se les da a los niños pequeños no son muchas, se deben imponer frente a aspectos fundamentales, y hay que dejar autonomía en los que no lo son; lo importante es que sean consistentes.

Si bien las pataletas son normales, se espera que con un buen manejo de ellas, vayan gradualmente disminuyendo y los niños aprendan a controlar sus reacciones poco a poco. Tu me hablas de reacciones muy intensas, por lo que habría que consultar si persisten las dificultades y no van disminuyendo en intensidad o bien si interfieren significativamente en el desarrollo y vida del niño. No es motivo para que se retrase el desarrollo del lenguaje; ésta puede ser una dificultad adicional, y para los niños que no logran una expresión verbal, no es raro que la expresión emocional sea más descontrolada, o bien pierdan el control por no ser capaces de darse a entender. Si este es el caso, pienso que es importante que consultes a un psicólogo infantil, que pueda realizar una evaluación del niño y lo trate si esto fuese necesario.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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