PSICOPATOLOGÍA TRASTORNOS DE LA PERCEPCIÓN


Ilusión: deformación de una percepción real; aparece en síndro­mes confusionales, tras la toma de sustancias alucinógenas (si­nestesias, fenómeno de la “estela”), como consecuencia del estado de ánimo (ilusiones catatímicas) o por sugestión (pareidolias).
Alucinosis (alucinación parcial): se percibe sin que exista un ob­jeto real, pero se conserva un juicio de realidad correcto (critica la experiencia); orienta hacia un origen orgánico (“exógeno”), siendo muy espectaculares las alucinosis visuales inducidas por LSD, la alucinosis auditiva alcohólica o las debidas a la epilepsia del lóbulo temporal (olfativas); se produce por alteración de los órganos receptores (acúfenos, síndrome de miembro fantasma), o de la corteza sensorial (tumores, migraña, privación sensorial visual en el síndrome de Charles-Bonnet).
Alucinación  (alucinación psicosensorial o verdadera): es toda percepción carente de un objeto que la cause que es vivida por el paciente como real, puesto que si existe duda o crítica de su imposibilidad sería una alucinosis; el paciente la sitúa en el espacio exterior (fuera de la cabeza); puede ocurrir en muchas enfermedades psiquiátricas (desde el estrés postraumático a las demencias).

Pseudoalucinación (alucinación psíquica o falsa): percepción sin objeto y sin crítica de la misma que se sitúa en el espacio interior (difíciles de diferenciar de otros procesos mentales); son típicas de la esquizofrenia (las alucinaciones son típicamente auditivas, en forma de voces, siendo las más típicas aquellas que hacen comentarios sobre la conducta del paciente, mantienen conversaciones o repiten los pensamientos del paciente en voz alta, llamadas alucinaciones schneiderianas)

Según su cualidad, se distinguen alucinaciones:

Auditivas: son las más frecuentes de la esquizofrenia.

Visuales: típicas de los trastornos orgánicos; por ejemplo, en el delirium tremens (microzoopsias) por aluci­nógenos (psicodélicas), etc.
Táctiles: típicas de la intoxicación por cocaína (formicación o síndrome de Magnan); también en cáncer de pulmón o medias-tino.
Olfativas y gustativas: típicas de las crisis uncinadas del lóbulo temporal; también en la depresión psicótica (olor a podrido, a “muerto”).
Cenestésicas (somáticas) y cinestésicas (de movimiento): en la esquizofrenia (movimiento de los órganos).

Algunas formas especiales de los trastornos perceptivos son:

Heautoscopia: visión de uno mismo desde el exterior o en un espejo (fenómeno del doble); se asocia a lesiones del cuerpo calloso, a estados de intensa angustia (despersonalización) y a las experiencias cercanas a la muerte.
Alucinaciones asociadas al sueño, a su inicio (hipnagógicas) y al despertar (hipnopómpicas); suelen ser visuales (o auditivas); se ven en la narcolepsia, pero con más frecuencia aparecen en personas sanas.

Imagen eidética: visión de un acontecimiento sucedido en el pasado al cerrar los ojos y de forma involuntaria

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Categoría: Glosario Médico.




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