A reforzar la prevención contra la hepatitis A


El aumento de los casos de hepatitis A ha causado preocupación en diversos sectores de la salud. Según las cifras del Ministerio de Salud, en los primeros cinco meses se ha registrado un incremento del 32%, con alrededor de 5.200 enfermos en todo Chile.

Durante la semana pasada esta cartera anunció a través de diversos medios de comunicación, que a partir de agosto iniciaría una masiva campaña publicitaria para prevenir la transmisión de la hepatitis, pero los programas de vacunación serán limitados a brotes locales. Mientras, los trabajadores de la salud advirtieron sobre el peligro de una epidemia, previendo que en diciembre se llegue a un total de 13 mil casos.
De acuerdo con el doctor Luis Miguel Noriega, infectólogo y jefe de Medicina Interna de Clínica Alemana, estas cifras permiten hablar de un brote epidémico.

Ante esta situación es fundamental reforzar las medidas de prevención, como mantener las manos limpias, lavar bien los alimentos, no consumir mariscos crudos ni hortalizas regadas con aguas servidas y si es posible, vacunarse.

Según la doctora María Alejandra Marcotti, jefa de la Unidad de Infectología de Clínica Alemana, es importante que además de reactivar las medidas de higiene en la preparación de alimentos, “se tomen medidas preventivas como la vacunación, principalmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes”.

La especialista explica: “En Chile siempre tuvimos mucha fiebre tifoidea y hepatitis A, y el control de esas dos enfermedades se logró a través de la campaña contra el cólera, porque la gente comenzó a preocuparse más del lavado de las verduras y de cocinar mejor los alimentos.

Sin embargo, en el último tiempo ha vuelto a verse un importante aumento de casos, lo que probablemente se debe a que una vez más se relajaron las medidas y hay más ingesta de mariscos crudos y de verduras mal lavadas”.

Hepatitis significa “inflamación del hígado” y puede ser producida por diversas causas. En el caso de la hepatitis A, el responsable es un virus clasificado como hepatovirus, que se transmite principalmente por un mecanismo llamado “ano-mano-boca”, que quiere decir que este germen se elimina en las deposiciones y que, a través de las manos, es posible transmitirlo al agua o los alimentos.
El comienzo de la enfermedad, por lo general, es repentino e incluye fiebre, malestar general, decaimiento, falta de apetito, náuseas y molestias abdominales.

Luego de cuatro o cinco días se puede presentar ictericia, que se caracteriza por un color amarillento de la piel, las mucosas, y especialmente en la parte blanca del ojo. Además, la orina puede ser más oscura, similar al té cargado. Es posible que en niños estos síntomas no se presenten o estén muy disminuidos.

Según información del Ministerio de Salud, menos de un 20% de los pacientes con hepatitis A, en su forma aguda, requiere hospitalización y la enfermedad raramente es mortal.

Generalmente la hepatitis A tiene una evolución benigna y se cura espontáneamente, sin necesidad de medicación. Sin embargo, la doctora Marcotti explica que “hay una pequeña cantidad de casos que tiene un curso fulminante, lo que puede incluso provocar la muerte y aquí la única alternativa es un trasplante de hígado”.

Clínica Alemana fue uno de los primeros centros de salud privados en adquirir las vacunas contra la hepatitis y ponerlas a disposición de sus pacientes.

Ximena Martínez, enfermera jefe del Vacunatorio de la Clínica, afirma que en los dos últimos meses comenzó a crecer la demanda y que actualmente ya se registra un aumento de un 200%. “Además, es importante destacar que según la organización Mundial de la Salud estas vacunas son medicamentos biológicos, por lo tanto, la Clínica exige indicación médica para administrarlos”, explica la profesional.

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Categoría: Actualidad Médica.




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