A tomar nota de los controles dentales, oftalmológicos y pediátricos


Los controles infantiles son vitales para la detección precoz de patologías y así obtener un mejor pronóstico. Conózcalos en ésta, la Semana del Niño.

Controles pediátricos Edad Principales Temas de Control
7 a 15 días de nacimiento Recuperación de peso al nacer y supervisión de lactancia
1 mes Peso, resultado examen de hormona tiroidea y fenilcetonuria
2, 3, 4, 5 y 6 meses Indicación de vacunas, exámenes para descartar displasia especialmente en las niñitas, evaluación del desarrollo psicomotor y del estado nutritivo.
8, 10 y 12 meses Evaluación del desarrollo psicomotor y del estado nutritivo.
Cada tres meses hasta los 4 años Prevención de accidentes, regulación de esfínter, derivación al dentista.
Control de los 4 años Visión y audición para tener certeza de las condiciones para entrar al colegio. Revacunación de DPT (Difteria-Tétano-Coqueluche) y OPV (Polio oral trivalente)
Primer estudio de colesterol, según antecedentes familiares, y control de presión arterial.
Cada seis meses hasta los 6 años Alimentación, colación saludable, peso, presión arterial.
Una vez al año hasta los 14 años Inmunizaciones (revacunación tresvírica en I° básico, varicela y hepatitis A y B), evaluación de columna, audición, visión, salud bucal, presión arterial y desarrollo puberal. Si corresponde, derivar al ginecólogo infantil.
Control oftalmológico
El primero debe realizarse a los 4 años, porque la maduración del ojo está en proceso -termina a los 8 años-.

Se realiza un examen oftalmológico completo, que incluye: autorrefractometría, microscopía y fondo de ojo. En este control se detectan los principales vicios de la refracción: miopía, hipermetropía y astigmatismo. Además la anisometría (un ojo ve más que el otro), estrabismo y ambiopía (significa ojo flojo).

El doctor Andrés Kychenthal, oftalmólogo de Clínica Alemana, explica que este diagnóstico precoz permite corregir estos problemas, “si se detectan tardíamente, pueden quedar secuelas visuales para toda la vida”.
Primer control antes de los 2 años: Tiene por finalidad instaurar hábitos de higiene y alimentarios adecuados, los que van a permitir al niño mantener su dentadura sana. Un adulto debe empezar a cepillar los dientes al niño cuando aparecen las primeras piezas temporales o de leche, con un cepillo sin pasta hasta que sea capaz de enjuagarse y botarla. A partir de los 2 a 2 años se recomienda evitar el uso de chupete y el retiro gradual de la mamadera.

Control 3 años: Está completa la dentición temporal y es el momento de detectar alteraciones del desarrollo de los huesos maxilares, hábitos dañinos como la succión del chupete, mamaderas, dedos, etc. También se observan las funciones de masticación, respiración, deglución y fonación. Se evalúa la erupción del segundo molar temporal cuyos surcos pueden constituir un mayor riesgo de caries y por eso requerir sellantes. Finalmente se recomiendan hábitos de alimentación, técnicas de cepillado, uso de flúor y sellante.

Cada seis meses hasta los 6 años: Control periódico cada 6 meses, para proponer un plan de prevención integral y comprometer a los padres a un trabajo conjunto para mantener la salud bucal de sus hijos.

Control de los 6 años: Con la erupción de los cuatro primeros molares permanentes se debe extremar las medidas de protección; se indica flúor tópico, enjuagatorios, cepillado prolijo y posteriormente sellantes.
Cada seis meses hasta los 12 años: Es el periodo del recambio dentario y el de mayor problemas de caries, porque los dientes permanentes recién erupcionados son más susceptibles de ser atacados por las bacterias. Se evalúa la estructura dentaria, relación máxilo-mandibular (tipo de mordida) y madurez funcional (uso de lengua, labios en la deglución, fonación y respiración). Es recomendable realizar una radiografía panorámica para detectar agenesias (falta de un diente), supernumerarias (exceso de dientes) u otras alteraciones.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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