Administración de fármacos inhalados


La mayoría de los broncodilatadores? agonistas y anticolinérgicos y los fármacos antiinflamatorios pueden utilizarse por vía inhalatoria, siendo esta la vía de elección. La presentación más habitual ha sido la de aerosol presurizado, en la que cada pulsación libera una dosis del fármaco, en forma de polvo vehiculizado en un gas que actúa de propelente. La mayoría de estos fármacos están comenzando a comercializarse en forma de polvo seco para inhalación, para lo que se usan dispositivos apropiados. Además, muchos están disponibles en solución para ser utilizados con mascarillas nebulizadoras accionadas con aire u oxígeno comprimido o por aparatos compresores que utilizan energía eléctrica.
Los aerosoles presurizados precisan para su correcta administración de una exquisita colaboración del enfermo, muchos de los cuáles son incapaces de coordinar adecuadamente la inspiración con la pulsación del aerosol. Incluso haciendo una inhalación correcta, sólo el 12% del fármaco se deposita a nivel bronquial. Por ello, se dispone de cámaras inhalatorias que obvian esta dificultad (figura 8.6). La administración en polvo seco para inhalación también facilita su correcta administración. Los dispositivos de polvo seco se presentan, bien precargados con una serie de dosis del fármaco (Accuhaler? y Turbuhaler?) o bien en cápsulas monodosis con un dispositivo para su aplicación (HandiHaler? y Aerolizer?)

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Categoría: Glosario Médico.




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