Asma no atópica o intrínseca


No presenta datos analíticos ni clínicos sugerentes de enfermedad atópica. Tiene un claro predominio en mujeres. Se suele iniciar en la vida adulta, habitualmente alrededor de los cuarenta años y, a veces, suele aparecer coincidiendo con el inicio de la menopausia. Sus síntomas suelen ser más persistentes que los del asma extrínseca que tiende a tener un carácter más episódico. Su gravedad también suele ser mayor. Con frecuencia se acompaña de síntomas nasales, siendo la obstrucción la molestia más prevalente. Esta afectación se conoce como rinitis intrínseca. La mayoría de los signos propios de la rinitis alérgica suelen estar ausentes. Estos enfermos no suelen referir historia familiar de asma o atopia. Sus síntomas se influencian poco o nada con cambios de localización geográfica.
La gran mayoría de los asmáticos de carácter grave pertenecen a este tipo, aunque existen también formas leves de carácter intermitente.
Asma ocupacional o profesional. Los síntomas asmáticos, en su origen, están relacionados con el ambiente laboral. Este concepto no se ha de confundir con el caso de asma preexistente que se agrava por condicionantes laborales inespecíficos que actúan como estímulo en la hiperrespuesta asmática. Los enfermos mejoran en periodos vacacionales y fines de semana, empeorando los días laborables. La enfermedad está inducida por sustancias químicas u orgánicas que pueden originar reacciones de hipersensibilidad mediadas por IgE o actuar como inductores de la reacción asmática sin mecanismo inmunológico.
Los cuadros profesionales más habituales son los producidos por harina (asma de los panaderos), isocianatos utilizados en pinturas y lacas (asma de los pintores de pistola) y polvo de madera (asma de los carpinteros). Otras causas de asma profesional son el látex (en personal sanitario), resinas, enzimas proteolíticos, fármacos (en trabajadores de la industria farmacéutica), sales de platino y animales de laboratorio. El llamado síndrome de disfunción reactiva de la vía aérea se refiere a casos de asma que se han instaurado y perpetuado tras una exposición única a concentraciones altas de gases tóxicos o humos, especialmente vapores de ácido clorhídrico y amoniaco.
El tratamiento del asma profesional implica la retirada de la sustancia inductora o el abandono de la profesión. A pesar de ello, algunos enfermos no se recuperan del todo. No obstante, evitar la exposición aumenta la posibilidad de recuperación completa e impide el rápido deterioro de la enfermedad.

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Categoría: Glosario Médico.




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