Características y etapas del amor, de acuerdo a la psiquiatría


Día de los Enamorados. Veinticuatro horas en que Cupido hace de las suyas enlazando nuevas parejas o reafirmando el compromiso de las ya establecidas. Al menos eso dice la tradición popular que instituyó el publicitado día del amor. Entonces, cómo no dedicarle unas líneas a ese sentimiento tan poderoso como frágil, que ha arrancado más de un suspiro, una risa o en el peor de los casos, un desconsolado llanto a la mayoría de los seres humanos. Porque después de todo, ¿quién no se ha sentido enamorado alguna vez o quién no ha contemplado a otra persona con ojos que irradian emoción?

El asunto es que desde mucho antes de la dramática historia de Romeo y Julieta, uno de los tantos iconos universales del amor, se ha intentado explicar en qué consiste este sentimiento, cómo nace, por qué las personas actúan de manera distinta cuando lo sienten y cuándo muere. Músicos, poetas, escritores, dramaturgos, filósofos, psicólogos, científicos y una gama interminable de individuos, han colaborado a definir el amor. Cada uno con sus palabras, con su visión particular.

Características y etapas del amor, de acuerdo a la psiquiatría Psicología y Psiquiatría

Definir el amor de forma absoluta y completa es una tarea tan utópica como intentar cruzar los océanos caminando. Probablemente nadie lo hizo y con seguridad nadie lo hará. Entonces, esta crónica no intenta nada más que aportar con una de las infinitas formas de entender ese sentimiento que los amantes de Verona inmortalizaron aún después de su muerte. Para tan ambiciosa meta, la psiquiatría ofrece un punto de vista tan diferente como interesante: en qué etapas de la vida y de qué forma actúa Cupido en la mente de los seres humanos.

El amor es uno de los hechos cercanos del que se tienen menos certezas. Se puede inferir que debe tener un sustento neurobiológico como todos los sentimientos. No obstante, no hay estudios concluyentes al respecto. Lo más probable, es que cuando una persona se siente enamorada muchos compuestos entran en acción en su mente y no sea sólo uno el responsable del sentimiento amoroso.

Como se sabe, el cerebro humano tiene la capacidad de generar sentimientos, entre ellos el amor. Así, un individuo que está enamorado, debe experimentar ciertas modificaciones en algunos sectores de su cerebro en comparación con alguien que no siente lo mismo. Aunque le reste romanticismo al tema, considerando la fecha, lo anterior destruye uno de los grandes mitos del amor: el corazón poco o nada tiene que ver con él. Todo lo contrario, es más bien el cerebro el órgano amoroso por excelencia. El problema es que nadie se atrevería a regalar un globo con forma cerebral para el Día de los Enamorados.
Amores hay muchos. Ésta parece ser una frase comúnmente utilizada por quienes demuestran experiencia en estos terrenos. Y no dejan de tener razón los que así opinan, por que hay varias características que definen distintos tipos de amor.

Uno puede hablar del amor a Dios, del amor parental, del amor erótico y de la caridad, que es otra forma de amar. Enfocándose en el amor erótico o de pareja, se puede decir que éste presenta unas particularidades bastante especiales que lo diferencian del resto. En este caso, el sentimiento amoroso está condicionado, por que necesita la respuesta de la otra persona. En cambio, la caridad, por ejemplo, no espera nada a cambio, no tiene condición. Amar requiere ser amado. De lo contrario, el amor termina extinguiéndose tarde o temprano. De hecho, la mayoría de los llamados amores para siempre, que no son debidamente correspondidos, no son normales, con excepción de la viudez, por que involucra un sentimiento de pérdida, pero no de abandono”.

El amor es exigente, busca que también la otra persona ame en una intensidad similar, y también tiende a ser único, lo que explica la fidelidad que reclama.

La vida según el amor

Ni las amistades ni las relaciones familiares son iguales durante toda la vida. Qué duda cabe. Algunos amigos quedan y otros pasan al olvido, y ciertamente no es lo mismo ser hijo a los 15 que a los 40 años. Tampoco el amor es estático a través de la vida, sino que pasa por distintas etapas que están determinadas por la edad de las personas y la madurez del sentimiento propiamente tal.

Los primeros amores, que se dan entre los 12 y 15 años, corresponden a lo que se denomina idealización. Es un sentimiento amoroso muy intenso, donde el objeto amoroso surge casi por casualidad. Es la vecina, el compañero de curso o el amigo. Es decir, no hay una búsqueda de la pareja.

En general, es tan agudo como fugaz y la persona que supuestamente se ama puede ser reemplazada por otra, ya que se le atribuyen características imaginarias, producto de un escaso conocimiento del objeto amoroso. No tienen una base muy sólida y por lo mismo, se puede decir que es un primer atisbo del amor, no constituye el sentimiento amoroso a cabalidad.

Más tarde nace otro tipo de amor: la fascinación. Aunque tiene raíces un poco más profundas que el caso anterior, todavía no se puede hablar con propiedad de amor. Siendo común entre los individuos de 15 y 18 años, se define por ser una relación un poco más cercana, que requiere conocer y establecer contacto con la otra persona. Corresponde al famoso pololeo.

De todas formas, el conocimiento mutuo es más bien superficial. Justamente, se denomina fascinación por que se le atribuyen a la pareja características que ésta no necesariamente tiene. Uno tiende a valorar más lo que a uno le gusta. Además, los sentimientos más importantes no se comparten con la otra persona, sino que con los amigos, que son los destinatarios de un contacto más profundo.

El verdadero amor, el que persiste y al que todos aspiran en la vida, aparece sólo en la adolescencia madura o cuando se entra al período de la adultez. Aún cuando los amigos siguen siendo un referente importante, los aspectos más valiosos de la existencia se comparten con la pareja. Surgen entonces dos elementos que definen la relación madura, aún cuando esta no funcione y termine: el compromiso y el proyecto.

Por todas esas cualidades, es en este estilo amoroso cuando la sexualidad se da en forma plena y sana, al menos desde el punto de vista psiquiátrico. Antes, en la mayoría de los casos resulta ser de mala calidad, ya que carece de sentido. Por lo mismo, se aconseja reservar el comienzo de la actividad sexual para esta etapa del amor.

Los malos amores

Como cualquier sentimiento, el amor puede desarrollarse de manera normal, que es lo más frecuente, o crecer como un amor anormal, situación que se genera cuando el sentimiento amoroso reside en un individuo anormal. En general, esta anormalidad se asocia a una persona que tiene un trastorno de la personalidad, condición que se reparte en los seres humanos igual que cualquier otra característica.

El amor es anormal cuando adolece de algunas características básicas de este sentimiento, como pueden ser la condicionalidad y la fidelidad. Este cuadro también se da si es el único sentimiento que rige la vida de una persona, relegando los demás a planos secundarios. El sentimiento amoroso se puede contrarrestar con otros.

El asunto se vuelve más complejo cuando se habla de los amores patológicos, por que se consideran como una exacerbación de un amor anormal. Para entregar una idea sencilla de qué se puede entender por un amor patológico, basta decir que esto sucede cuando el sentimiento amoroso radica en una enfermedad.

Se produce una seria distorsión, como la erotomanía que es un ejemplo frecuente de amor patológico. Consiste en sentirse amado por una o varias personas sin que ellas hayan demostrado tal cosa, sin ningún fundamento. Es decir, no se requiere la respuesta del otro para amar. Como no tiene ninguna base, más que un sentimiento irreal, constituye un delirio. En situaciones graves, este tipo de amor puede terminar en acosos e incluso llegar al asesinato.

Un día para todos los días

No hay recetas ni consejos. Tampoco varitas mágicas o hechizos especiales para mantener una relación amorosa sana y estable en el tiempo. Más bien, existen condiciones que pueden facilitar una buena convivencia con la pareja. En primer lugar, resulta necesario recalcar que nada asegura que una relación se vaya a dar o termine por una sola condición. El asunto es intentar promover la mayor cantidad posible de elementos que favorezcan la relación.

Entre ellos destacan buscar una pareja con ciertas semejanzas, como un grupo de edad parecido, un desarrollo cultural parejo y un sistema de creencias similar, entre otros. De todas formas puede ser que una pareja logre afianzarse sin estas semejanzas, pero resultará más riesgoso y complejo para la relación.

También es positivo alcanzar un grado de comunicación libre, espontáneo y honesto. La comunicación debe ser más o menos recíproca, ya que con el tiempo el amor tiende a caer en una rutina y la comunicación se diluye. Por último, es aconsejable crear un ambiente común para ambas personas. Por eso es importante el concepto de familia, que contribuye a fortalecer el amor a través de un espacio compartido. Asimismo, un grupo de amigos comunes colabora a asegurar la relación, porque se genera, como un símbolo, un compromiso ante ellos. Un entorno social que exige el esfuerzo de los dos individuos para luchar por ese amor.

Finalmente, es necesario entender que este día celebra el enamoramiento, un sentimiento intenso, con características de emoción y que de alguna manera, nubla el cuadro global de la relación. El enamoramiento pasa y entonces aparece el verdadero sentimiento amoroso.

Por lo mismo, no concentre sus energías en celebrar sólo el 14 de febrero. Si se ama de verdad, si el amor es productivo, sano y provechoso, todos los días del año deberían ser festejados como el Día de los Enamorados.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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