Cólera: ¿Se repetirá la historia?


El 25 de enero fue un día en que la palabra alerta debe haber rondado permanentemente por los pasillos del Instituto de Salud Pública (ISP). Veinticuatro horas en que el fantasma de una emergencia sanitaria vivida hace más de una década, cuando una enfermedad guardada en los baúles del recuerdo, volvió a la realidad en forma tímida, pero preocupante. Ese día personal del ISP, que realizaba uno de los tantos controles habituales en los diferentes cauces de agua de la zona central, detectó la presencia del Vibrio Cholerae en la desembocadura del río Maipo, corriente abajo del desagüe de las aguas servidas de las localidades de Llolleo y Tejas Verdes, en la Quinta Región.

Antes de hacer conjeturas o elaborar proyecciones, la memoria de las autoridades sanitarias se posó en 1991, cuando después de casi un siglo de ausencia, el cólera volvió a aparecer por las tierras de Sudamérica. Ese año, se desató una explosiva epidemia que comenzó en Perú y que con asombrosa rapidez, se propagó hacia Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Chile.

Ante ese complejo escenario, se inició en el país una intensa campaña para controlar la enfermedad. Producto de esa iniciativa se creó la Comisión Nacional de Cólera. Muchos aún recuerdan las estrictas medidas destinadas a frenar el brote epidémico, como la prohibición de la venta de verduras crudas que crecían a nivel del piso. En cualquier caso, las campañas de difusión fueron muy efectivas y tuvieron una muy buena aceptación por parte de la comunidad.

Hacia fines de 1993 el germen estuvo controlado. Además, las efectivas medidas de prevención permitieron reducir considerablemente los casos de hepatitis y fiebre tifoidea. Un año después, se detectó el caso de una persona infectada, pero gracias a un adecuado manejo se evitó la propagación de la enfermedad.

Entre 1995 y 1997 volvió la calma, pues no se verificaron casos humanos o la presencia de la bacteria de los cauces de agua. Sin embargo, en los primeros meses de 1998 reapareció, esta vez en un porcentaje importante de individuos, en la localidad de San Pedro de Atacama. Aún así, todo hacía pensar que el cólera era un asunto que estaba en vías de ser archivado en las oficinas del Instituto de Salud Pública.
Este tranquilo panorama varió a fines de enero pasado. El hallazgo del vibrión cólera en las aguas del río Maipo no es un dato menor. Según voceros del organismo estatal, todo indica que hay personas infectadas por el germen que no se han dado cuenta o, peor aún, que podrían comenzar a experimentar los síntomas en los próximos días.

Por lo mismo, resulta importante recordar una vez más en qué consiste esta enfermedad, cómo se transmite, cuáles son los síntomas y el tratamiento adecuado para las personas contaminadas. No obstante, quizás más importante aún es volver a señalar, porque la memoria colectiva es más frágil de lo que se piensa, que en el caso del cólera, prevenir es mejor que curar… Con la colaboración del doctor Jorge Pérez, infectólogo de Clínica Alemana, fue posible responder algunas de las preguntas más frecuentes e importantes que caracterizan a esta enfermedad.

¿Qué es el cólera?
El cólera es una infección intestinal aguda provocada por la bacteria denominada Vibrio Cholerae que vive en el agua, en los mariscos y en el plancton. Esta bacteria produce la enfermedad sólo en el ser humano, siendo sus manifestaciones variables desde una infección prácticamente asintomática, hasta una diarrea fulminante que puede poner en riesgo la vida de la persona.

La bacteria se adquiere por :
La ingestión de agua o alimentos contaminados con deposiciones de personas que están cursando con la enfermedad o son portadores de ella.
La ingestión de alimentos no refrigerados, contaminados por agua sucia, deposiciones, manos sucias o moscas.
La ingestión de mariscos crudos o mal cocidos, provenientes de zonas con aguas contaminadas.

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas pueden aparecer entre 1 a 4 días desde que se ingiere la bacteria. Se caracterizan por náuseas, vómitos y diarreas que pueden llegar a ser muy abundantes, y producir gran deshidratación en unas pocas horas. Las deposiciones al inicio son líquidas, de color habitual, aclarándose posteriormente para ir adquiriendo el característico aspecto del «agua de arroz». Sin tratamiento oportuno, la mortalidad puede ser muy alta.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico comienza por una sospecha médica en aquella persona que presenta los síntomas ya descritos, y se confirma mediante la identificación de la bacteria en las deposiciones.

¿En que consiste el tratamiento?
Radica fundamentalmente en una enérgica hidratación, ya que en unas pocas horas se pueden perder, por las deposiciones, varios litros de agua. Esta hidratación puede ser por la vía oral con sales de rehidratación. En aquellos casos mas severos, el paciente se hospitaliza y se hidrata por vía endovenosa. El tratamiento antibiótico está destinado a acortar el período de enfermedad y a erradicar la bacteria, evitando así la contaminación de las aguas y alimentos. Los antibióticos se usan por períodos cortos, habitualmente 5 días. Los mas usados son la tetraciclina y el cotrimoxazol.

¿Cómo prevenir la infección?
El aspecto mas importante tiene que ver con la higiene personal:

Lavado de manos antes de preparar y manipular alimentos.
Lavado de manos antes de comer y después de ir al baño.
Beber sólo agua potable. Si no se dispone de ella, es necesario hervirla.
Consumir todos los alimentos cocidos, especialmente las verduras que crecen a ras de suelo y los mariscos.
Otro aspecto muy importante, tiene que ver con medidas sanitarias mas radicales y que tienen mayor impacto a nivel nacional, como es el tratamiento de las aguas servidas.
La vacuna disponible en este momento tiene poca eficacia y por lo mismo, no es recomendable.

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Categoría: Glosario Médico.




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