Coma: Un largo y profundo sueño


Alegría y sorpresa provocó el caso de Terry Wallis, el estadounidense que recobró la conciencia después de haber permanecido 19 años en estado de coma.

Este hombre de 39 años de edad fue encontrado en estado comatoso luego de sufrir un accidente automovilístico en el que el vehículo donde iban él y un amigo se cayó a un riachuelo. Hace apenas unos días los medios publicaron la noticia de que Wallis había despertado y las primeras palabras que dijo fue mamá, Pepsi y leche.

Él está recién reaccionando y encontrándose con un nuevo mundo, muy diferente al que dejó atrás. Lo que vivió durante esos casi 20 años inconsciente sólo él podrá contarlo, si es que lo recuerda.

Según estadísticas de Discovery Channel, en Estados Unidos uno de cada tres pacientes que logra recuperarse de un coma dice tener recuerdos de ese tiempo. Memorias que se reparten entre fugaces visiones y precarios estados de alerta, experimentando una especie de sueño confuso durante un profundo estado de inconciencia.

De hecho, la periodista estadounidense Mary Kay Blakely se hizo famosa por su libro “Despiértame cuando se acabe”, donde narra sus recuerdos durante un coma que duró nueve días. “La ausencia de sensibilidad, era sin duda, la cualidad más notable de este extraño sueño… Era como si yo sólo existiera en forma de pensamiento”, comentaba la mujer.

A medida que el número de pacientes comatosos crecen, estas experiencias parecen ser más habituales, sin embargo, la mayoría de los médicos se muestran escépticos ante la posibilidad de una conciencia metafísica. Según el doctor José Miguel Montes, médico intensivista de Clínica Alemana, “por mi experiencia, si algo puedo asegurar es que estas personas no recuerdan absolutamente nada una vez que despiertan. Es realmente un tiempo perdido para ellos”.

El especialista explica que en situaciones en que existe un grado de compromiso de conciencia por parte del paciente, el estado de coma correspondería al nivel más profundo de ese estado de compromiso, “cuando el enfermo no responde ni siquiera a los estímulos dolorosos”. Además, sostiene que “el coma puede durar días o semanas, pero si este escenario se prolonga en el tiempo se denomina estado vegetativo persistente, que es cuando el compromiso de conciencia se ha mantenido inalterable por un período de tiempo más prolongado”.
Se supone que un individuo en una situación de inconciencia grave, como un coma profundo, es incapaz de recibir información sensitiva. Por lo tanto, aún cuando no hay una certeza total en cuanto a la posibilidad de soñar, claramente esas visiones no podrían tener una base en la realidad. Incluso, no es claro que la motivación externa, como tocar o hablarle a un paciente comatoso, incida en su recuperación. “En ese sentido, aunque no existe evidencia que compruebe que la estimulación de los parientes y de los médicos puede colaborar en la mejoría de estas personas, tampoco existe seguridad de que no puedan responder ante ella”, concluye el médico.

Por qué se produce un coma profundo
Así como el compromiso de conciencia puede variar según los signos que muestre el paciente, el coma también puede ser clasificado. “Existen los comas metabólicos, que se relacionan con la ingesta de productos químicos o desórdenes metabólicos del organismo; y los comas de origen neurológico, que son los que se producen, por ejemplo, debido a hemorragias cerebrales, infartos cerebrales o a un traumatismo encéfalo craneano”, dice el doctor Montes.

En relación con los comas neurológicos, existen diferencias en las causas según distintos segmentos de edad. En las personas menores de 50 años la principal razón de un coma son los traumatismos encéfalo craneanos derivados de los accidentes automovilísticos. En los pacientes mayores, los motivos más comunes dicen relación con infartos y hemorragias cerebrales.

En caso de una herida traumática en la cabeza, el cerebro dañado aumenta de volumen, presionándose a sí mismo contra la bóveda ósea craneana, que es inextensible. Las diferentes partes del cerebro se comprimen entre sí, lo que compromete el flujo de sangre y priva a las neuronas de oxígeno y energía. Si no hay una atención oportuna y eficaz, en pocos minutos las células mueren.

El doctor Montes es enfático en ese aspecto: “La suerte de un paciente que llega con un cuadro así, se determina básicamente en la primera atención que recibe. La rapidez y la calidad de los procedimientos médicos son determinantes en el pronóstico final del individuo. Por eso es vital contar con un equipo multidisciplinario de la más alta calidad en los distintos servicios que recibirán al paciente, como Urgencia, Pabellón y Cuidados Intensivos”.

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Categoría: Actualidad Médica.




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