Cómo disfrutar del buceo sin correr riesgos vitales


Desafiar las leyes de la naturaleza y abandonar nuestro hábitat para sumergirnos en un mundo poblado de peces, algas y otras criaturas de colores que se mueven dentro de un acuario que parece no tener límites, donde el tiempo y la vida tienen sus propias reglas, es posible. Ésta es la experiencia que viven quienes practican un deporte que en los últimos años ha ido cautivando cada vez a más personas: el buceo.

Esta actividad ha conquistado diversos lugares del planeta, desde el Caribe hasta el Mar Rojo. Es así como ha pasado a ser uno de los atractivos de diferentes lugares turísticos, donde en ocasiones se ofrecen cursos rápidos o descensos acuáticos sin realizar ninguna instrucción previa, lo que implica una serie de riesgos de los que pocas personas están al tanto.

NO INTERVENIR EL AMBIENTE

Es posible que el contacto con algunas especies marinas produzca algunas afecciones, ya que hay varios organismos acuáticos -como peces, esponjas, corales- que expelen toxinas o utilizan otros mecanismos de defensa cuando se sienten amenazados.

Esto puede gatillar desde cuadros locales de irritación hasta casos de intoxicación más graves.

“Por eso es tan importante no tocar nada que esté en el fondo marino, hay que ser respetuoso y no intervenir un hábitat que no nos pertenece, ése es un concepto básico que toda persona que bucea debe comprender y manejar. Lo mismo sucede cuando, por ejemplo, te encuentras con un tiburón, no hay que descontrolarse sino que hay que quedarse quieto y comportarse como un pez más dentro del mar”.

De acuerdo con la doctora Paula Vial, médico del Servicio de Urgencia de Clínica Alemana y aficionada al buceo “este deporte tiene riesgos vitales, por lo tanto, para practicarlo es necesario estar entrenado en la materia, ya que hay una serie de procesos y cambios fisiológicos que se producen al descender hacia la profundidad y al ascender a la superficie”.

A juicio de la especialista, toda persona que quiera aventurarse en este deporte debe tomar un curso de buceo como el Open Water de PADI (Profesional Association of Diving Instructors), que es un curso certificado Internacionalmente y dividido en tres etapas: entrenamiento teórico, y práctica en piscina y mar abierto.

Se capacita para bucear hasta 30 metros de profundidad y se realiza en aproximadamente cinco días. Aquí el alumno bucea junto a un instructor, el que le enseña a manejar el equipo y diferentes situaciones extremas a las que se podría ver enfrentado.

“Sólo una vez que se haya aprobado este curso se está capacitado para bucear. De lo contrario la persona no debería hacerlo en ninguna parte, menos en Chile que es un mar especialmente diferente y algo más complicado debido principalmente a las bajas temperaturas y las corrientes”, sostienen la doctora Vial.
Principales complicaciones
Para algunos, la primera vez que bucean es un sueño lleno de colores y magia, sin embargo, para otros la experiencia se transforma en una pesadilla: además de la sensación de angustia que aflige a varios principiantes, un síntoma típico es el dolor de oídos. Esto se debe a que mientras se va descendiendo se produce un desequilibrio en el oído medio, el que se controla utilizando técnicas especiales de respiración que permiten equilibrar la presión.

Una de las complicaciones más graves que se puede presentar cuando se bucea es la enfermedad por descompresión, que puede provocar compromiso pulmonar, neurológico y cardiovascular. Esto se produce porque el nitrógeno inhalado tiende a aumentar su disolubilidad y traspasa los tejidos. Si se asciende muy rápido a la superficie se forman burbujas de nitrógeno, que pueden instalarse en los tejidos o dentro de los vasos sanguíneos.

Por lo tanto, es necesario descomprimir, que es subir lentamente y por etapas de acuerdo a la profundidad y al tiempo que se ha permanecido buceando.

La enfermedad por descompresión se manifiesta con una sintomatología que va desde dolor muscular, principalmente en brazos y piernas, obnubilación o confusión, piel marmórea y sensación de ahogo hasta pérdida de conciencia y parálisis, que pueden ser temporales o permanentes. En casos extremos, es posible desarrollar un síndrome de hiperinsuflación pulmonar, que consiste en una ruptura de los alvéolos que hace que las burbujas de aire pasen a los vasos sanguíneos, lo que puede producir embolias en el cerebro.

Todos estos síntomas y afecciones, desde los más simples a los más graves, pueden aparecer hasta 12 horas después de que la persona ha subido a la superficie. Cuando las manifestaciones son inmediatas, hay que sacar a la persona del agua, ponerla de espalda en el suelo y administrarle oxígeno al 100%. Una vez efectuado lo anterior, hay que trasladarlo inmediatamente a un centro asistencial, porque su recuperación va a depender de qué tan rápido sea ingresado a una cámara hiperbárica.
“Si se realiza una descompresión adecuada no debería haber ningún problema, pero para eso hay que saber cómo ponderar las diferentes variables involucradas.

Por ejemplo, si una persona realiza varios buceos en un día debe sumar el total de horas que ha estado bajo el agua, entonces el tiempo de descompresión al ascender la primera vez será diferente al que deberá considerarse durante el último buceo”, explica la doctora Vial.

MEDIDAS PREVENTIVAS PARA BUCEAR

-Estar bien hidratado.

-No bucear si se tiene algún cuadro respiratorio (resfrío y sinusitis).

– Revisar cuidadosamente el equipo de buceo antes de sumergirse.
Si se ha realizado el curso, la persona conocerá todas las partes que lo componen y en qué condiciones deben estar. Hay que poner especial atención al tanque de oxígeno y al regulador, para asegurarse que se encuentren limpios y con aire comprimido fresco.

-Una regla básica es siempre bucear de dos personas.
Cuando se trata de una persona que no tiene experiencia es fundamental que esté constantemente conectada con el buzo, porque gran parte de las complicaciones que se pueden producir bajo el agua son manejables entre dos.

-Manejar las siglas básicas que permiten comunicarse bajo el agua. Es la única forma de decirle al otro lo que a uno le está pasando.

– Cuando se van a realizar dos o más buceos en el día es necesario usar un computador o bien una tabla de buceo de manera de evitar problemas por descompresión al ascender.

– Llevar un buen bloqueador solar porque como se sube y baja varias veces, se está constantemente expuesto al sol.

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Categoría: Medicina Deportiva.




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