Cómo elegir una nana


“Cuando vi el video me puse a llorar. No pude decirle nada a ella. Llamé a mi mamá, llamamos a los carabineros y ellos se entendieron con ella. Ella lo negó todo, dijo es mi regalón, lo quiero mucho, mucho, no podría hacerle nada”, afirmó a las cámaras de televisión Gabriela Atala, madre de Mateo, un niño de un año y ocho meses maltratado por su nana.

Este caso, publicado el 8 de agosto, es uno de los últimos de este tipo dados a conocer por los medios de comunicación. La inseguridad que crean estas situaciones es tal, que las mamás requieren cada vez con más fuerza ayuda para evitar vivir experiencias así.

Pamela Parada y Marlene Haverbeck, psicólogas laborales de Clínica Alemana, afirman que la primera medida a tomar cuando se busca una empleada doméstica que cuide niños es pedir referencias: El ideal es datearse a través de alguien conocido y poder hablar, por lo menos, con dos empleadores anteriores.

Cómo elegir una nana Consejos para Mamá

¿Qué se le debe preguntar a los ex empleadores?

Es recomendable indagar en tres áreas: relación con los niños, por qué se fue y su desempeño general, es decir, su capacidad de desenvolverse con las labores de un hogar. Si ha trabajado 10 años en una casa, es estable, y eso habla bien de ella. Si ha picoteado dos meses aquí y tres acá, tiene un problema para establecerse.

¿Qué sucede si no ha trabajado nunca?

No hay que descartar al alguien porque no tenga experiencia. La gente joven es más moldeable, tiene más iniciativa y ganas de hacer las cosas bien.

¿Además de sus experiencias anteriores, intereses y qué sabe hacer, qué más preguntar?

Partir diciendo que para la mamá es muy importante conocerla, ya que su rol será muy preponderante en la casa, esto para que no se sienta amenazada. Pedirle que se describa a sí misma. Si es sumamente perfeccionista y exigente, tendrá poca tolerancia a todas las demandas que hacen los niños.

Examinar cosas básicas, por ejemplo, si no ha tenido hijos, preguntarle por qué. Suena muy burdo, pero hay personas que no filtran y son capaces de decir que no, porque no tienen paciencia. También que hable sobre su vida personal, si es estable, cómo ha criado a sus hijos, cómo se educó ella, etc.

La información obtenida permite saber si su vida interferirá en su trabajo. De toda esta conversación, la mamá tiene que escucharse a sí misma, si no da confianza, no es la persona.

Respecto de las causas de renuncia, es muy habitual escuchar “no me hallé”, ¿qué valor tiene?

Hay que preguntar por qué. Si las razones son inentendibles, es un dato importante. Pero también es comprensible que alguien no se adecue a un sistema familiar.

¿Qué otra información se puede obtener?

Es posible considerar ponerla en una situación hipotética para ver cómo reacciona. Por ejemplo, decirle: ¿Qué haría si está cocinando, llega una visita y la guagua hace una pataleta?

La idea es conocer el sentido común, el criterio y evaluar su reacción emocional. Esta pregunta es una presión sicológica en sí, entonces, su forma de enfrentarla se puede extrapolar a cómo actuaría en la realidad frente a otras situaciones estresantes del trabajo.

Si reacciona de mala manera, se angustia, ofusca o no quiere responder, es importante. Respecto a la respuesta, no existe una correcta, pero debiera contemplar la demanda del niño. Lo ideal es que reflexione con calma y que mantenga una conducta tranquila. También es recomendable poner a la nana en una situación experimental, es decir, que entre en escena el niño, que suene el teléfono y ahí ver si colabora, cuál es la reacción del menor, etc.

¿Qué se puede esperar de una entrevista de este tipo

Hay que tener en cuenta el nivel cultural de la persona. Quizás no responderá como lo haría la mamá. La idea es ver si se desestructura, para evitar situaciones de violencia. Al final, la madre debe hacer una evaluación general, priorizar y tener claro que no existe la empleada perfecta.

¿Qué conductas son sospechosas?

Si responde con puros monosílabos dando la sensación de que esconde algo. También las respuestas demasiado ideales.

¿Qué hacer cuando, después del proceso, quedan dudas?

Con una entrevista así no se puede saber con certeza absoluta si le ha pegado alguna vez a un niño. Si se puede, una alternativa es contratar a un psicólogo que haga una evaluación. Este servicio está entrando muy fuerte por las necesidades actuales.

La psicóloga infanto-juvenil de Clínica Alemana, Marie Lizzy Zippelius, indica los principales signos que dan los niños y explica que no se debe tomar en cuenta sus reacciones frente a la empleada: “Cuando están con el maltratador, no actúan libremente, incluso pueden manifestar un sobreapego para evitar que lo sigan maltratando. Al sentirse protegidos, es decir, con sus padres, su conducta es más pura”.

Las siguientes señales deben observar los padres en su hijo al contratar una nueva nana:

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Categoría: Consejos para Mamá.




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