Cómo evitar el fuerte consumismo en los jóvenes


Estudio europeo muestra que el 46% de los jóvenes presenta algún nivel de consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra o una falta de autocontrol económico.
Los jóvenes son más consumistas que los adultos y de ellos, las mujeres lo son en mayor número. Eso concluye la encuesta presentada por el psicólogo español Javier Garcés, ante la Unión Europea como parte del Informe sobre Problemas Relacionados con la Adicción al Consumo, Hábitos Personales de Compra y Sobreendeudamiento.
De acuerdo con este estudio, un 33% de los adultos europeos es adicto al consumo, es decir, presenta algún nivel de consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra impulsiva, o una evidente falta de autocontrol económico. La cifra de hombres adictos llega al 32% y la de mujeres al 34%. Por su parte, un 46% de los jóvenes sufre de este mal, con una diferencia mucho mayor entre los distintos sexos; un 53% de las mujeres y un 39% de los hombres.

Este psicólogo diferencia entre los diferentes grados de consumismo; un 18% de todo el universo presenta una adicción leve o moderada, un 15% una importante y en un 3% se puede considerar patológica. En el libro Psicología Económica, Carlos Descouvieres, cita una cifra que habla de un 10% de la población estadounidense como compradora compulsiva.

Con indicadores como éstos surge la inquietud del tipo de sociedad en la cual viviremos. Javier Garcés afirma que “al afectar en gran medida a los más jóvenes, la adicción va a ir creciendo en los próximos años, hasta convertirse en uno de los más importantes retos de la sociedad del mañana. No sólo se trata de que estos comportamientos puedan perjudicar el bienestar individual, la convivencia familiar o ser contraproducentes para el correcto desarrollo económico y social de un país. También hay que pensar que la sociedad del futuro va a necesitar modificar muchos hábitos de consumo (…) Esto no será posible si el ciudadano está aprisionado en hábitos de consumo y gasto inadecuado”.
que las personas centradas en el consumo se guían por el placer absoluto e inmediato en una sociedad que se gratifica en forma permanente sin medir consecuencias a largo plazo.

Para prevenir esta situación, la psicóloga recomienda a los padres enseñar a tolerar la frustración, lo que implica no tener todo lo deseado: “El problema surge cuando hay mucha oferta de bienes y posibilidades de adquirirlos. Ahí se debe limitar el consumo sin ir más allá de lo necesario”.
Ante la común queja de los padres de que sus hijos son unos consumistas porque siempre les piden y piden cosas, Gabriela Sepúlveda sostiene que los niños creen que todo es posible y que los deseos son ilimitados, y los padres deben ponerles límites. “Si ante cualquier petición se les entrega algo, no se les enseña a tolerar la frustración”.

A juicio de la psicóloga, los jóvenes no sólo deben acatar lo que les dicen sus padres, sino que también aprender a ponerse sus límites. “Esto involucra el fomento de valores como la responsabilidad, sencillez, austeridad y generosidad”.

NIVELES DE ADICCIÓN:
-Adicción a la compra:
El “ir de compras” se convierte en el centro de la vida, aunque la persona no tenga real necesidad de adquirir algo. Se vive como un impulso constante, que hace que esta actividad pase a llenar totalmente las horas disponibles, eclipsando cualquier otra.

-Adicción al consumo:
O afán por efectuar continuamente nuevas compras, en su inmensa mayoría de cosas innecesarias o superfluas. Lo que ya se tiene pierde interés y es necesario estar en una incesante (y en el fondo siempre insatisfactoria) cadena de gasto para colmar una insaciable necesidad de compra.
-Adicción al crédito: Incapacidad constante de vivir con el propio presupuesto. Como resultado de las dos adicciones señaladas, se produce un impulso al gasto constante y desmedido que desborda la propia capacidad económica del sujeto, incluso de aquéllos que poseen niveles económicos medios o altos. No se trata de que los gastos ordinarios o imprevistos hagan vivir con dificultades, sino que hay una absoluta incapacidad de controlar el dinero personal o familiar racionalmente y disciplinar los gastos, por superfluos que sean. (Javier Garcés)
LÍMITES
-No todo lo que se quiere, se puede.

-No todo lo que se puede, es necesario.

-Ser responsable en el ahorro y crédito.

-Compartir y cooperar (televisión, libros)

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Categoría: Consejos para Mamá.




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