Cómo mejorar los niveles de comprensión de lectura


Casi la mitad de los escolares chilenos de 15 años tiene problemas para entender lo que lee. Eso significa que gran parte de la población no cuenta con la lectura como herramienta para ampliar sus conocimientos, por lo tanto, ve restringidas sus posibilidades de desarrollarse laboral y personalmente, y de ser un aporte en el progreso del país.

Según la prueba realizada los años 2000 y 2001 a estudiantes de 43 países por el Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (Pisa), un 19,9% de los escolares chilenos de 15 años está bajo el nivel básico de habilidades de lectura y un 28,3% está en el nivel básico.
Acevedo, jefe de la Unidad de Neurología Pediátrica de Clínica Alemana, explica que los trastornos de la lecto-escritura son uno de los problemas del desarrollo: “El primer defecto que provoca dificultades en estas actividades es la inadecuada adquisición del lenguaje, el segundo es la genética y afecta a un 5 a 15% de los niños, quienes sólo tienen limitaciones para leer y escribir en forma específica. El tercero son los problemas familiares y el cuarto los intelectuales, ya que los menores que están bajo el coeficiente intelectual normal siempre tendrán dificultades para éstos y otros aprendizajes. Los recién nacidos de pretérmino, especialmente los de bajo peso, también tienen riesgo alto de presentar problemas como éstos”.

La dislexia es uno de los trastornos de lecto-escritura más comunes y consiste en una disfunción que afecta el aprendizaje. Los niños afectados por la dislexia tienen un déficit en la velocidad de procesamiento de la información, por una falla en el hemisferio izquierdo del cerebro, el cual está encargado del lenguaje.

Sin embargo, el especialista afirma que las cifras nacionales son consecuencia principalmente de una falta de estimulación por parte de los padres. “Las personas pueden aprender a leer o escribir, pero eso no garantiza que serán buenos lectores o que comprenderán. El inicio de la lectura es bastante mecánico y de memoria, es decir, al niño se le enseña que la “p” es la primera letra de papa y no qué es una papa. Entonces, así como los padres educan sobre lavarse los dientes, deben enseñar a leer”.
Plaza Sésamo y Barney
Según un estudio publicado en julio en la revista Biological Psychiatry, la dislexia se puede dividir en un grupo predominantemente genético, donde los afectados utilizan otras áreas del cerebro para compensar su dificultad; ellos leen más lento, pero comprenden. Mientras que los que tienen una mayor influencia del ambiente utilizan áreas de la memoria para entender lo que leen, lo que les limita en su capacidad de retener palabras.

Lo curioso es que el primer grupo tuvo mejores resultados que el segundo. La conclusión de esta investigación es que los peores lectores hicieron un desarrollo incorrecto por falta de una estimulación temprana.
De acuerdo al doctor Acevedo la estimulación es la clave para prevenir o atenuar trastornos, en el caso de que éstos sean genéticos: “Existe un periodo crítico que dura hasta los 5 años. El cerebro nace con una cantidad de neuronas que aumentan hasta el primer año, después mueren (apoptosis) por falta de uso. Entonces hay que estimular las conexiones para que se desarrollen las diferentes áreas. El ejemplo más gráfico de esta capacidad es que los niños aprenden un segundo idioma mucho más fácilmente que los adultos “.

El especialista explica que, así como este periodo es importante para la estimulación, también es vital para la detección precoz de algún problema, ya que después se debe corregir y eso es más complicado. “Sin embargo, los trastornos específicos de la lecto-escritura no aparecen hasta que comienza el colegio y para diagnosticarlos se requiere haber presentado problemas en 1° y 2° básico”.

El neurólogo recomienda a los padres incluir en la educación actividades recreativas para la edad, que contengan elementos de lectura, incluso sirven los videos de Plaza Sésamo o Barney, por ejemplo. También enseñar hábitos para que sepan que tienen que cumplir deberes y así, cuando entren al colegio, les sea más fácil sentarse a hacer las tareas, y por último, seguir el currículo educacional desde los dos años. “La idea es mostrar el aprendizaje como una herramienta que les abre el mundo”.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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