Cómo saber dónde acampar


Recobrar el contacto con la tierra, después de 10 meses pisando cemento; mirar esa infinidad de estrellas que la cortina de esmog de la ciudad cubre durante todo el año, respirar hondo y llenar los pulmones de aire fresco; en definitiva, abandonar por unos días la ciudad para estar en contacto directo con la naturaleza.

Ésa es la opción que toman muchos veraneantes cuando comienzan a cargar el auto con carpas, sacos de dormir, cocinillas y una serie de implementos para ir a acampar.

Para aprovechar esta experiencia y no tener que interrumpirla por alguna enfermedad o accidente, lo primero es elegir el lugar donde se va a instalar el campamento. Hay zonas con mucha vegetación y casi paradisíacas, que a simple vista serían una excelente alternativa para pasar unos días, sin embargo, no siempre resultan ser la mejor opción.

Una de las primeras recomendaciones que hay que considerar al momento de elegir dónde se levantará la carpa es optar sólo por lugares autorizados por los servicios de salud.

Es importante que estén relativamente protegidos del viento y no haya más de 35-50% de humedad porque, de lo contrario, se presta para el crecimiento de moho y hongos microparticulados, que pueden generar reacciones alérgicas en personas predispuestas, lo que además, puede ser exacerbado por un resfrío.

Por lo mismo, se deben elegir lugares sin mucha vegetación y si hay maleza o hierbas, hay que sacarla antes de acampar. De acuerdo con el doctor Omar Valenzuela, médico del Servicio de Urgencia de Clínica Alemana, “es común que el polen de algunas hierbas de tallo largo, como las gramíneas, provoquen cuadros de alergia por inhalación.

Lo mismo sucede cuando se está quemando leña o maleza, ya que muchas veces el humo también provoca estos síntomas”.

De acuerdo con el especialista, también es recomendable alejarse de los lugares donde hay flores muy perfumadas o de colores fuertes porque atraen a insectos, como abejas o tábanos lo que aumenta el riesgo de sufrir una picadura.

Por esta misma razón, se sugiere que quienes vayan a acampar no usen perfumes muy dulces y que mantengan bien cerrados los lugares donde guardan comida.
“Plantas como el litre causan en la mayoría de la gente dermatitis de contacto en la zona expuesta, pero en personas alérgicas es probable que gatille una respuesta a nivel sistémico, con mucha urticaria y compromiso respiratorio”, explica el doctor Valenzuela. En estos casos el tratamiento suele ser el uso de antihistamínicos.

Por su parte, los alimentos son también una fuente importante de atracción de roedores silvestres, por lo que después de cocinar, hay que lavar los utensilios, guardarlos en cajas herméticas y las sobras depositarlas en recipientes cerrados o enterrarla al menos, a una profundidad de 50 centímetros.

En el caso de basura como botellas, papeles y demás desperdicios, sólo deben botarse en tanques destinados para ello. Es una norma básica que cuando los visitantes abandonen el sitio no queden indicios de que ellos estuvieron allí.

Caminatas
Salir a caminar es una de las principales actividades realizadas cuando se va de campamento, por lo tanto, no hay que olvidarse de tomar algunas precauciones para disfrutar de este panorama.

La primera recomendación es desplazarse sólo por senderos y puentes debidamente habilitados; evitar matorrales, cavernas, cuevas y construcciones abandonadas.

Es aconsejable usar calcetines largos y pantalones para no exponer la piel a alguna picadura o maleza irritante. Además, hay que protegerse de los rayos ultravioletas, aplicándose bloqueador solar como parte de la rutina diaria.

Por ningún motivo se debe recolectar frutos silvestres, ya que la ingesta de alguno de ellos puede ser nociva para la salud. De acuerdo con el Centro de Información Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CITUC), no se deben ingerir hongos de tipo silvestre, ya que sólo un experto es capaz de reconocer cuál de ellos es comestible o tóxico. Hay que tener especial cuidado con los hongos Amanita Phalloides y Amanita Muscaria.

El primero produce síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal, los que pueden progresar a un daño hepático mortal. En el caso de A. Muscaria se manifiesta con náuseas, cólicos abdominales, sudoración y excitación del sistema nervioso. El afectado debe ser trasladado inmediatamente a un servicio de urgencia.
BOTIQUÍN : Vendajes y gasas esterilizadas, tela adhesiva y parches curitas, algodón, aspirinas o paracetamol, analgésicos, alcohol, termómetro, espasmolíticos y medicamentos contra la diarrea, antihistamínicos, descongestionantes, pinzas pequeñas para extraer astillas y espinas, y un torniquete.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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