Consecuencias del fuerte consumo de bebidas gaseosas


Los efectos en la población son aumento de la obesidad, desarrollo de caries y agravamiento de síntomas gastrointestinales, además de los problemas para la salud que provoca la ingesta de cafeína.
Las bebidas equivalen a un 7,1% del presupuesto en alimentos de los hogares nacionales, llegando a ser el tercer ítem de gasto en los cuatro primeros quintiles de ingreso, después de la carne de vacuno y el pan. En 2000 se consumió 1.359 millones de litros de este tipo de refrescos, es decir, 90,6 litros por persona al año.

De acuerdo a la Dra. Karen Salvo, nutrióloga de Clínica Alemana: “Es sorprendente evidenciar que personas que ven como una limitante para llevar una dieta balanceada el que las frutas y verduras sean caras, gasten tanto en bebidas de fantasía que sólo aportan azúcar”.

Sin duda, que las implicancias de estas cifras no se dejan esperar: aumento de la obesidad, desarrollo de caries, agravamiento de síntomas gastrointestinales y los efectos de la cafeína como droga alteradora del comportamiento.
“El alto consumo de bebidas gaseosas contribuye fuertemente a los altos niveles de obesidad que tiene nuestro país, sobre todo en los niños. Considero que lo mejor sería no consumirlas, pues solamente aportan calorías vacías, es decir, sólo azúcar, creo que es más recomendable ingerir bebidas diet. A los niños debiera dárseles de vez en cuando, no todos los días como parte de la rutina”, sostiene la nutrióloga. Además, agrega que debería estimularse más entre los menores el consumo de agua y jugos naturales, medida que ayudaría a detener la escalada de la obesidad que en 2000 llegó al 18% en los escolares de 1° básico.
Gas y cafeína
En Estados Unidos cada persona consume en promedio 200 litros de bebidas gaseosas al año y cerca del 70% de ellas contiene cafeína. Este componente provoca un aumento de la sensación de bienestar, alerta, concentración, disminuye el sueño y en algunos casos, provoca una mejoría de la sociabilidad.

Según las empresas fabricantes, se agrega cafeína para dar sabor al refresco, pero de acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Johns Hopkins, sólo dos de 25 asiduos tomadores de bebidas colas pudieron distinguir entre los refrescos con y sin este estimulante.

Esto plantea la duda de si se utiliza la cafeína como droga adictiva y no como saborizante. Los científicos de Johns Hopkins afirman que un consumo de dos a tres latas diarias produce dependencia física con síntomas de abstinencia que incluyen dolor de cabeza, cansancio, a veces irritabilidad, y en casos extremos náuseas y vómitos.

La Asociación Española de Nutricionistas y Dietistas estableció como límite entre el consumo normal y abusivo 300 mg de cafeína o teína diaria: una taza tiene 103 mg y una bebida cola entre 33 y 41, dependiendo del tipo. A juicio de esta Asociación es recomendable no exceder los 300 mg, especialmente si se padece de hipertensión o úlcera.

El gas también tiene efectos a nivel gastrointestinal. “Además de provocar meteorismo, aumenta la sintomatología de enfermedades como el colon irritable, úlcera y reflujo. Las personas que sufren estos males deben restringir su consumo”, afirma la doctora Salvo.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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