Control postoperatorio en cirugía torácica


Es un periodo de especial trascendencia para lograr buenos resultados finales, por lo que resulta muy importante extremar los cuidados postoperatorios, especialmente en las resecciones pulmonares y en los enfermos de riesgo operatorio elevado.
Control de la función ventilatoria. Es recomendable extubar al enfermo en el propio quirófano, una vez finalizada la intervención quirúrgica. Ello es especialmente importante en las resecciones pulmonares y en particular en las neumonectomías. En ocasiones, es necesario mantener al enfermo intubado y ventilado, siempre teniendo en cuenta el principio antes expuesto. El mayor riesgo de complicaciones respiratorias y fallo de sutura bronquial que provoca una intubación prolongada está bien establecido y es, por tanto, una circunstancia a tener en cuenta.
Una vez en la planta de hospitalización convencional es también importante mantener la fisioterapia respiratoria hasta que el enfermo sea dado de alta hospitalaria. Es trascendental el entrenamiento para realizar movimientos respiratorios adecuados y movilizar las secreciones respiratorias. La oxigenoterapia puede ser necesaria, sobre todo en los primeros días del periodo postoperatorio. Su control se establecerá con la situación clínica del enfermo y con estudios gasométricos seriados.
Es también muy importante establecer una correcta profilaxis del tromboembolismo pulmonar lo que se realiza con heparinas de bajo peso molecular en intervenciones de enfermos neoplásicos, traumáticos graves y de gran magnitud.
Control de la función cardiaca. Debe atenderse sobre todo a la posible aparición de arritmias postoperatorias lo que es más frecuente en las neumonectomías y, más aún, en las derechas e intrapericárdicas. La insuficiencia cardiaca y la presencia de un infarto agudo de miocardio postoperatorio son situaciones temibles que deben preverse en enfermos de riesgo elevado.
Control del dolor postoperatorio. Es uno de los aspectos más importantes. Su mal control da lugar a hipoventilación y complicaciones como la retención de secreciones, atelectasias, infecciones respiratorias y arritmias cardiacas. Destaca como básica la analgesia peridural con cloruro mórfico o anestésicos locales a través de un catéter que se coloca en el espacio peridural. La denominada « analgesia controlada por el paciente » administra el fármaco, a través de una bomba perfusora y el mismo enfermo tiene acceso, pulsando un botón, a dosis extras de analgesia en función del dolor que tenga.
Profilaxis antibiótica. Se suele realizar aunque no está bien demostrado que realmente disminuya las complicaciones infecciosas. Suele administrarse amoxicilina-clavulánico, una cefalosporina o eritromicina en las resecciones pulmonares sobre todo. La profilaxis se inicia en la inducción anestésica y se prologa durante 24 horas.
Complicaciones postoperatorias. Pueden ser muy numerosas. Algunas de ellas son especificas de este tipo de cirugía y otras son comunes a otras intervenciones. Entre las primeras se encuentran las siguientes:
Hemotórax postoperatorio. Se produce por rotura de un vaso sanguineo torácico más o menos importante. Si la hemorragia es cuantiosa, más de unos 200 ml/hora durante 3 horas, suele estar indicada la reintervención. Esta complicación entorpece enormemente el manejo postoperatorio del enfermo y facilita la aparición de otras complicaciones como la infección pulmonar o pleural.
Empiema postoperatorio. Consiste en la infección del espacio pleural que se puede producir como consecuencia de acúmulo de sangre en el mismo que se sobreinfecta o la existencia de un espacio pleural que no rellena el pulmón, cámara pleural. Debe realizarse un buen drenaje del espacio pleural infectado y cobertura antibiótica de amplio espectro. Caso especial es el empiema postneumonectomia que se puede acompañar de una fistula broncopleural y que es una complicación muy grave que se produce cuando falla la sutura bronquial en una neumonectomia. En otras ocasiones, el empiema postneumonectomia ocurre sin fistula broncopleural, por contaminación intraoperatoria. En estos casos se debe realizar un drenaje pleural y una ulterior intervención de toracostomia para dejar la cámara pleural libre de infección y facilitar su cierre por segunda intención. El cierre definitivo del tórax exige, casi siempre, el uso de plastias musculares.
Fístula broncopleural postoperatoria. Se produce cuando existe una fuga aérea pulmonar que puede ser de mayor o menor tamaño lo que tendrá implicaciones en el tratamiento a realizar. En general debe tratarse manteniendo el drenaje pleural. Sólo se intervienen aquellos casos de un fuga aérea de gran débito o cuando se mantiene durante unos 15 dias y no cede.
Retención de secreciones y atelectasia. Aunque es una complicación común a otros tipos de cirugía , es más frecuente en cirugía torácica. Se produce un acúmulo de secreciones pulmonares que da lugar a imágenes algodonosas en la radiografíasimple de tórax e incluso un hemitórax opaco. Debe tratarse extremando la fisioterapia respiratoria e incluso con broncoscopia.
Otras complicaciones. Entre las complicaciones comunes a otros tipos de cirugía se pueden citar la distensión gástrica, ileo paralitico, infecciones urinarias, complicaciones de los catéteres peridurales, tromboflebitis, neumonias e infecciones de la herida postoperatoria.

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Categoría: Glosario Médico.




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