Enfermedad celíaca: Las diferentes caras de una misma afección


A veces sólo basta con una miga de pan para desencadenar en los enfermos celíacos una crisis de diarrea y vómitos. Sin embargo, hay casos en que estos signos clásicos de la enfermedad no se presentan, sino que surgen otras manifestaciones mucho más silenciosas, como anemia, retardo en el crecimiento y/o retraso en la edad de inicio de la pubertad.

La causa de la enfermedad celíaca aún no es clara, sin embargo, se sabe que hay una predisposición genética favorecida por factores ambientales.

Consiste en una intolerancia permanente al gluten, presente en el trigo, la cebada, el centeno y posiblemente en la avena y sus derivados. Cuando una persona que padece este problema consume alguno de estos alimentos se produce una atrofia de las vellosidades de su intestino delgado, lo que ocasiona una mala absorción de los nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas).

De acuerdo con la doctora Isabel Miquel, gastroenteróloga infantil de Clínica Alemana, antiguamente se conocía sólo la enfermedad celíaca típica, que se diagnosticaba alrededor de los ocho meses de edad: “Generalmente el niño era normal hasta el cuarto mes de vida, es decir, tenía un buen desarrollo de talla, de peso y crecía bien, pero cuando comenzaba a probar el pan, se gatillaba la enfermedad celíaca, con síntomas clásicos como diarrea importante, vómitos, disminución del apetito, distensión abdominal y desnutrición”.

En los últimos años, gracias a los avances en el diagnóstico, ha sido posible detectar un sinnúmero de casos de enfermos celíacos que no tienen los típicos síntomas, pero que presentan otros signos como anemia crónica (por no absorción del hierro) y problemas de crecimiento.

“Antes no se conocían estas manifestaciones atípicas, incluso, había familias enteras con una talla pequeña, pero no se pensaba que podían ser enfermos celíacos”, cuenta la gastroenteróloga.

Los adelantos en este sentido también han conseguido detectar a personas ya adultas, que han desarrollado la enfermedad en alguna etapa de su vida, pero que no lo saben. “Debido a la mayor agudeza del diagnóstico y a un mejor conocimiento de la afección, ha sido posible descubrir intolerancia al gluten en adultos que consultan creyendo que sufren de trastornos como colon irritable, cuando en realidad son enfermos celíacos”, afirma la doctora Miquel.
Avances en los métodos de diagnóstico
De acuerdo con el Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, en Estados Unidos hay un enfermo celíaco por cada 100 habitantes, mientras que en Chile habría uno por 1.846 recién nacidos vivos, según un estudio prospectivo de dos años que se realizó en siete hospitales pediátricos de Santiago, en 1994 (datos no publicados).

Sin embargo, actualmente los especialistas dicen que la relación en nuestro país sería de uno por 300, lo que se debería principalmente a los avances en el diagnóstico, que han permitido detectar más casos.

Además de una evaluación clínica que verifique signos de malabsorción, el diagnóstico contempla una biopsia anormal de intestino delgado y una mejoría clínica, bioquímica e histológica después de la instauración de una dieta sin gluten.

A esto se le suma un diagnóstico serológico, que es un examen de sangre a través del cual se identifican los anticuerpos antiendomisio y antitransglutaminasa tisular, presentes tanto en las personas celíacas que han desarrollado la enfermedad (con diarrea, vómitos, desnutrición, etc.) o en casos silentes, es decir, aquéllos que no tienen los típicos síntomas, pero presentan signos como talla baja importante o anemia.

Una vez detectada la patología se inicia el tratamiento, que consiste en una dieta libre de gluten de por vida, para permitir la recuperación de las vellosidades intestinales y, por lo tanto, del estado nutricional.

Los enfermos deben mantener un régimen estricto que excluya los alimentos, bebidas o medicamentos que contengan trigo, centeno, cebada y/o avena. Esto es fundamental para evitar una serie de complicaciones, como el desarrollo de problemas de infertilidad, aborto, osteoporosis, fracturas, ciertos tipos de cáncer intestinal u otros trastornos autoinmunes.

Para verificar si la persona ha cumplido o no la dieta recomendada, se pueden realizar controles periódicos utilizando los mismos exámenes serológicos practicados para definir el diagnóstico.

A diferencia de otros países, como Argentina y Estados Unidos, en Chile aún no hay una adecuada rotulación de los alimentos que permita a los celíacos identificar los productos libres de gluten, sin embargo, en el último tiempo se han realizado una serie de gestiones para conseguir una adecuada información sobre la composición de alimentos y medicamentos que se venden en el comercio, de manera de simplificar y hacer más llevadera la vida de estos enfermos.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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