Enfermos terminales: La hora de los cuidados paliativos


Hace un siglo las personas iban a morir a los hospitales. La tecnología y los avances médicos han logrado mejorar a tantos miles de casos con resultados tan impresionantes, que hoy se busca vivir, sobrevivir e incluso revivir, según el interés de la persona, en los centros asistenciales.

Son tantos los medios, que muchas veces es difícil resignarse a que no haya nada más que hacer, entonces surgen nuevas alternativas, más modernas, a veces más invasivas y casi siempre, más costosas. Pero la muerte llegará. ¿Qué ofrecen los médicos para ese momento?

La doctora Azucena Couceiro, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en bioética estuvo en Santiago para exponer en el curso Cuidados Paliativos organizado por la Facultad de Ciencias de la Salud Clínica Alemana-Universidad del Desarrollo, que tenía por objetivo responder este tipo de preguntas.

“La necesidad de los cuidados paliativos surge porque los profesionales de la medicina estamos muy acostumbrados a actuar cuando no hay posibilidades curativas. Cuando no se sabe qué hacer, uno empieza a seguir tratando hasta que sobretrata a los pacientes. Paralelamente llega un momento en que los pacientes se independizan un poco más, los profesionales reflexionamos sobre lo que hacemos y los cuidados paliativos son la respuesta. Es una actividad que ya no es de tratamiento, pero que intenta seguir tratando al paciente desde otra perspectiva y lo hace profesionalmente. La idea es que puedan morir tranquilamente sin alteraciones sintomática”, explica la doctora Couceiro.

Alejandra Cura, enfermera del Instituto Nacional del Cáncer, explica que los cuidados paliativos son “un tratamiento activo e integral del paciente fuera del caso terapéutico, en personas en estado terminal que morirán en mediano o corto plazo. Se privilegia la calidad de vida por la cantidad. Consiste no sólo en entregar medicamentos paliativos del dolor (principalmente opioides) y de síntomas como, náuseas, vómitos, decaimiento, disnea (dificultad para respirar) y angustia, sino que también en favorecer los cuidados de la casa, una alimentación especial y evitar procedimientos desagradables. Buscar la mejor forma de complacer y quitar síntomas”. Esto también implica que las personas estén lo más despiertas posibles con las mínimas dosis de medicamentos para que puedan morir con la mayor conciencia de lo que sucede.
A nivel nacional existe un programa de cuidados paliativos que se vincula principalmente con lo oncológico y en Clínica Alemana, esta área es apoyada a través del Programa del Dolor.

El inicio del cuidado paliativo implica decisiones difíciles, ya que a veces para los familiares y el paciente no está claro hasta cuándo es realmente beneficioso seguir un tratamiento curativo, con todo el dolor y costos económicos que puede significar en comparación con la mejoría que se puede obtener.

La doctora Couceiro explica que el límite entre la actividad terapéutica y el cuidado paliativo depende de la situación del enfermo: “Si es oncológico, la dificultad viene porque los oncólogos están habituados a tratar. Para esos casos se aplican algunos criterios en cuanto a pronóstico de vida del paciente y diagnósticos de terminalidad que permitan aventurar si tiene una expectativa de vida corta. En función de esto, de cómo él se sienta y de los tratamientos disponibles, se plantea ¿para qué introducir otro tratamiento más? En ese momento, se deja lo curativo y empieza lo paliativo. De todos modos, uno no excluye necesariamente al otro, ya que siempre la actitud de cuidar de lo paliativo debe estar presente”.

La especialista acota que la situación de los adultos mayores es más compleja, porque muchos sólo tienen “vejez” y alguna enfermedad asociada que puede ser grave o no, pero es difícil de predecir su evolución: “Por ejemplo, en un episodio grave de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), se requiere ventilación mecánica y sabemos que en una de esas crisis la persona se va a morir, pero no en cuál”.
Dra. Couceiro conversa con el doctor Juan Pablo Beca, director del curso.

Respecto a la toma de decisiones que esto implica la doctora Couceiro, privilegia la opinión del paciente: “Normalmente el médico plantea esta situación. Aunque el paciente sea mayor, si tiene capacidad para decidir, hay que hacerlo con él, previniéndole sobre lo que va a ocurrir y teniendo en cuenta a la familia, pero el más importante es él porque es su vida y su muerte. Si no está en condiciones, se toma la decisión con la familia. La mayoría de la veces cuando no hay acuerdo es porque hay miedo, ya que no tienen las cosas claras”.

Para deliberaciones complejas también existe el apoyo de los comités de médicos y de ética que trabajan en conjunto para resolver escenarios de este tipo.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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