Envejecimiento columna vertebral


Este proceso comienza en la segunda o tercera década de vida, pero generalmente se hace evidente alrededor de los 40 años, a través de dolores en la espalda.
Como todos los tejidos del cuerpo humano, la columna vertebral envejece, muchas veces en forma silenciosa y casi imperceptible. Este proceso comienza en la segunda o tercera década de la vida, pero generalmente se hace evidente alrededor de los 40 años, a través de dolores en la espalda.

Debido a los estilos de vida cada vez más exigentes, al mismo tiempo sedentarios, y al aumento de las prácticas deportivas sin los cuidados pertinentes, en la actualidad el número de personas que sufre este tipo de dolores en la columna es cada vez mayor. La Organización Mundial de la Salud estima que el dolor de espalda o dolor lumbar es la segunda causa de discapacidad a escala mundial y que al menos 5.000 millones de personas requieren de algún tipo de tratamiento para superarlo.

La columna vertebral es uno de los sistemas mejor engranados del cuerpo humano. Ella es la que garantiza el movimiento y soporta el peso corporal, por eso su buen funcionamiento es básico para las actividades que cada persona realiza a diario. Esta compleja estructura debe soportar cada día todas las fuerzas que se generan, por ejemplo, cuando la persona se agacha para recoger un objeto o cada vez que se sienta detrás de un escritorio.

Una mala postura o un movimiento repetido puede forzar la columna y provocarle lesiones que contribuyen a su desgaste. El grado de deterioro que se alcance dependerá de los factores genéticos y estilos de vida de cada individuo.

Principales zonas afectadas
De acuerdo con investigaciones, las primeras lesiones del proceso degenerativo comenzarían a nivel del disco, el cual sufre un proceso de deshidratación que le impide repartir adecuadamente las cargas a que es sometida la columna. Como consecuencia de esto, se produce un aumento del estrés en el anillo, donde se desarrollan fisuras, las que por sí solas pueden provocar dolor y abultamientos o herniaciones del núcleo pulposo (NHP) o núcleo del disco intervertebral.
Con la disminución de altura del disco y la alteración de su función mecánica ocurren cambios degenerativos en otros lugares, como la formación de cachitos de hueso (osteofitos) y estrechamiento de los espacios discales (discopatía), de los orificios de salida de los nervios (estenosis foraminal) o del canal medular (raquiestenosis). También puede desarrollarse una inestabilidad (movimiento anormal de las vértebras) como resultado de la progresiva incompetencia del disco y de las facetas para controlar los movimientos de la columna. Todos estos cambios pueden ser fuente de dolor y es necesario que un médico especialista realice una evaluación a fin de indicar el tratamiento más adecuado a cada condición.

A estas patologías se suman la osteoporosis o descalcificación ósea y las alteraciones posturales propias de la edad, como por ejemplo, la giba dorsal.

RECOMENDACIONES

-Evite el sedentarismo

-Haga ejercicio físico adecuado a su edad y condición

-Levante y cargue objetos de forma correcta, es decir, acuclillándose, después extendiendo las piernas y manteniendo el objeto pegado a su cuerpo

-Evite el sobrepeso y la obesidad

-Evite situaciones de tensión y estrés

-Mantenga posturas adecuadas

-Use muebles o implementos ergonómicos

Alternativas: Rehabilitación y cirugía
Una vez que se ha realizado un acucioso diagnóstico se evaluarán las distintas opciones de tratamiento para cada paciente.

De acuerdo con la doctora Loreto Díaz, fisiatra de Clínica Alemana, “cuando no hay indicación quirúrgica, generalmente se inicia un tratamiento de rehabilitación, para corregir alteraciones de la postura que trastornan su funcionamiento. El paciente debe elongar y fortalecer algunos grupos musculares para crear una especie de corsé y mantener así la columna estable para soportar mejor las fuerzas a las que es sometida”. Además, la persona debe aprender a manipular cargas, proteger su columna y mantener un estilo de vida activo.

De acuerdo con la especialista, la experiencia demuestra que con este tratamiento se logra el alivio de los síntomas en un 80% de los pacientes.

En aquellos casos en que es necesario un tratamiento quirúrgico, la técnica que se utilice depende de cada condición. Según el doctor Carlos Thibaut, cirujano de columna de Clínica Alemana, “en la actualidad una herniación del núcleo pulposo puede operarse a través de técnicas mínimamente invasivas, con asistencia de videoscopía, lo que disminuye el tamaño de la incisión, el dolor postoperatorio y el tiempo de hospitalización”.

En casos seleccionados de aplastamiento vertebral se puede realizar una vertebroplastía, que consiste en inyectar un cemento óseo en la vértebra, con lo que se logra aliviar el dolor.

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Categoría: Glosario Médico.




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