Hepatitis A: El virus contraataca


La mejor forma de prevenir esta enfermedad es aumentando las medidas de higiene en la preparación de alimentos y vacunándose.
En las últimas semanas la hepatitis tipo A volvió a hacer noticia, debido al caso de Macarena Silva, quien estuvo al borde de la muerte debido a esta enfermedad, pero logró recuperarse gracias a un trasplante de hígado.

En los últimos años se ha registrado un aumento en la tasa de hepatitis a nivel nacional. De acuerdo a información otorgada por el Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (Sesma) en 2001 se notificaron 37,3 casos de esta enfermedad por cada cien mil habitantes, mientras que en 2002 esta cifra aumentó a 70,1 por cada cien mil habitantes.

En tanto, en los dos primeros meses de 2003 se detectaron 1.848 casos, con una tasa de incidencia acumulada de 11,7 por cada cien mil habitantes. De acuerdo a información aportada por el Ministerio de Salud el aumento de hepatitis A se presenta especialmente en la zona central del país (Región Metropolitana, V, VI y VII regiones), donde se concentra el 75% de los casos.

Según la doctora María Alejandra Marcotti, infectóloga de Clínica Alemana, “en Chile siempre tuvimos mucha fiebre tifoidea y hepatitis A, y el control de esas dos enfermedades se logró a través de la campaña contra el cólera, porque la gente comenzó a preocuparse más del lavado de las verduras y de cocinar mejor los alimentos. Sin embargo, es evidente que en el último tiempo ha vuelto a verse un importante aumento de casos, lo que probablemente se debe a que una vez más se relajaron las medidas y hay más ingesta de mariscos crudos y de verduras mal lavadas”.
Hepatitis significa “inflamación del hígado” y puede ser producida por diversas causas. En el caso de la hepatitis A, el responsable es un virus clasificado como hepatovirus, que se transmite principalmente por un mecanismo llamado “ano-mano-boca”, que quiere decir que este germen se elimina en las deposiciones y que, a través de las manos, es posible transmitirlo al agua o los alimentos.

El comienzo de la enfermedad por lo general es repentino e incluye fiebre, malestar general, decaimiento, falta de apetito, náuseas y molestias abdominales. Luego de cuatro o cinco días se puede presentar ictericia, que se caracteriza por un color amarillento en la piel, en las mucosas y, especialmente en la parte blanca del ojo. Además, la orina puede ser más oscura, similar al té cargado. Es posible que en niños estos síntomas no se presenten o estén muy disminuidos.

Según información del Ministerio de Salud, menos de un 20% de los pacientes con hepatitis A, en su forma aguda, requiere hospitalización y la enfermedad raramente es mortal.
Generalmente, la hepatitis A tiene una evolución benigna y se cura espontáneamente, sin necesidad de medicación. Sin embargo, la especialista explica que “hay una pequeña cantidad de casos que tiene un curso fulminante, lo que puede incluso provocar la muerte y aquí la única alternativa es un trasplante de hígado”.

Las principales medidas de prevención son mantener las manos limpias, lavar bien los alimentos, no consumir mariscos crudos ni hortalizas regadas con aguas servidas. Si es posible, también es recomendable vacunarse

Ximena Martínez, enfermera jefe del Vacunatorio de la Clínica, sostiene que la difusión periodística de estos días sobre la joven con hepatitis ha tenido un gran impacto en las personas: “En estas últimas semanas la demanda de vacunas contra esta enfermedad ha aumentado prácticamente un 100 %”.

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Categoría: Glosario Médico.




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