Hipotermia: El frío que mata


La baja de temperatura del cuerpo es peligrosa, pero es posible reaccionar a tiempo y tomar las medidas adecuadas para que el daño no pase a mayores.
El 25 de diciembre fue la última vez que se tuvo contacto con los 10 andinistas de la Universidad Federico Santa María que intentaban alcanzar la cumbre del cerro San Valentín, en la zona de Campos de Hielo Norte.

Seis días después, en vísperas del Año Nuevo, Rodrigo Jordán, destacado montañista que conquistó el monte Everest en 1992 y líder de la expedición chilena a la Antártica, se enteró de la muerte de siete de los jóvenes aventureros. Rodeado por las gélidas montañas Ellsworth, a 4000 kilómetros de Santiago y con 16 °C bajo cero, el experimentado deportista supo los detalles de la tragedia. Producto de una tormenta sorpresiva, con vientos de más de 100 kilómetros por hora y temperaturas insoportables, los andinistas se perdieron en las cercanías del cerro Cristal y murieron de hipotermia.

A través del teléfono satelital, Jordán comentó muy afectado “imagino la desolación y la tristeza de los familiares. Es difícil expresar lo que se siente frente a esta trágica noticia. Tal vez, el único consuelo es que debieron quedarse dormidos por el frío y esa es una muerte muy apacible, como entrar en un sueño”.
Para el doctor Juan Schiller, médico del Servicio de Urgencia de Clínica Alemana, “la hipotermia se define como el descenso de la temperatura interna del cuerpo por debajo de los 35°C. Es un cuadro que se da generalmente en climas fríos, exagerado por la evaporación debido al viento, que es una de la maneras de pérdida o ganancia de calor. También puede ocurrir por caídas al agua, donde la pérdida de calor es 30 veces mayor que por la exposición al aire”.

Aunque hay grupos más expuestos por el alto riesgo que involucra su edad, como los adultos mayores y los recién nacidos, en esta oportunidad se trata de enfocar el problema en la denominada hipotermia accidental, que es la que ocurre la mayoría de las veces en las actividades deportivas y de ecoturismo.
Según explica el doctor Schiller, el descenso de la temperatura corporal no sucede de una sola forma. Dependiendo de la situación en que se encuentre la persona, es posible distinguir al menos cuatro maneras de perder o ganar calor. En primer lugar, por conducción, que consiste en la pérdida de temperatura por contacto directo con un objeto o elemento, como el agua. También es posible que la temperatura corporal descienda debido a movimientos de capas calientes o frías.

Es lo que se denomina convección. Un ejemplo clásico, son las masas de aire helado que contactan el cuerpo. Por radiación, el éxodo de calor se genera por el efecto de los rayos infrarrojos, especialmente en las zonas más expuestas del cuerpo. Y finalmente, el fenómeno se presenta por evaporación, que es la conversión del agua de su estado líquido a su fase gaseosa, generando pérdida de calor en la persona. Su efecto es mayor en la medida en que el aire se torna más seco.
La hipotermia se presenta cuando el cuerpo comienza a perder más calor que el que puede producir. El médico comenta que “los seres humanos poseen la capacidad de generar calor a través de los escalofríos, el aumento de la función de la tiroides y las cápsulas suprarrenales. Asimismo, en una condición adversa puede conservar el calor gracias a la vasocontricción periférica y a las respuestas conductuales, como la búsqueda de abrigo y refugio. No obstante, si esta respuesta no es oportuna y efectiva, el sujeto desarrollará hipotermia, a pesar de que pueda tener mecanismos termorreguladores adecuados”.

Si la temperatura corporal ha descendido entre 35°C y 32°C puede decirse que la persona está experimentando un cuadro de hipotermia mediana. Entonces su condición es de excitación. El sujeto es capaz de responder y reacciona con mecanismos para retener y ganar calor. Igualmente, la piel se vuelve fría y seca. El estado de conciencia disminuye en forma paulatina.

El especialista de Clínica Alemana señala que “este es el momento de reaccionar, pues la persona aún está en condiciones de darse cuenta del riesgo que corre y tomar las medidas oportunas para evitar el agravamiento de la situación”.

Cuando la pérdida de calor en el cuerpo alcanza una temperatura bajo los 32°C, el fenómeno hipotérmico es grave. La piel toma esa coloración azulada característica, la sensación térmica es sumamente helada y los escalofríos cesan. El organismo experimenta un proceso de aletargamiento, disminuyen las funciones biológicas, los mecanismos de compensación, el metabolismo se vuelve muy lento y baja el consumo de oxígeno.

Inmediatamente después, el cuerpo tiene dificultades para la eliminación de la orina, lo que termina por afectar los riñones. Hay una pérdida importante de los reflejos, la respiración es peligrosamente débil, aumentando el riesgo de secreciones, y normalmente la persona sufre de arritmia cardiaca. El estado de conciencia resulta altamente comprometido. La víctima experimenta confusión, letargo y luego un estado de coma. El flujo cerebral y los requerimientos de oxígeno para el cerebro disminuyen, como una manera de proteger la falta de oxígeno y el daño por hipoxia. En este caso, las complicaciones derivadas de la hipotermia, si no son tratadas de manera rápida y eficiente, pueden tener una mortalidad que bordea el 50% de los casos.
Si una persona ha sufrido un cuadro de hipotermia grave, su tratamiento debe comenzar por la realización de medidas de soporte y recalentamiento. Estas últimas pueden ser de carácter activo, basadas en el propio corazón y músculos de la persona; y de tipo pasivo, apegando fuentes de calor externas, como sueros cálidos y frazadas térmicas. En el lugar del acontecimiento, el doctor Schiller aconseja “retirar con sumo cuidado a la persona de la exposición al frío por el riesgo de arritmias cardiacas, sacar la ropa húmeda, taparla con frazadas o mantas y protegerla del viento, eso es fundamental. Luego dejar a la víctima tranquila mientras llegan los equipos de rescate especializados. Es bastante común pensar que una bebida alcohólica ayudará a recuperar el calor perdido. Pero el alcohol es contraproducente, ya que provoca vasodilatación y mayor alteración del sensorio, con una pérdida de calor corporal más rápida”.

Si es posible, lo mejor es trasladar al paciente con la mayor rapidez a un campamento base o centro debidamente equipado para estas emergencias, donde podrá recibir los cuidados apropiados para el caso. En general, éstos consisten en el uso de oxígeno, de sueros calentados y el control continuado de la temperatura.

Finalmente, el doctor Schiller es enfático en señalar que nunca hay que perder de vista la posibilidad de recuperación. Si la temperatura corporal de un sujeto es inferior a 30 C el aspecto del enfermo es similar al estado de muerte: hipertonía muscular, pupilas dilatadas y fijas, reflejos ausentes y tensión arterial inapreciable. A pesar de ello, el médico explica que “el paciente hipotérmico puede recuperarse de manera sorprendentemente completa, aún cuando presente un aspecto de muerto. Por eso hay que permanecer tranquilo y reaccionar de manera adecuada. De hecho, sólo se puede declarar su fallecimiento una vez que la persona ha sido recalentada, su temperatura se estabiliza sobre los 32°C y no muestra ningún tipo de reacción”.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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