Más olvidadizos que nunca


En la vida moderna la memoria falla por estrés, falta de sueño, preocupaciones, depresión y medicamentos. Sin embargo, también puede ser preludio de demencia o Alzheimer.
Más información y menos capacidad de retención. Qué insólita y ridícula paradoja. De acuerdo a neurólogos españoles la vida moderna ha jugado una mala pasada porque hace una década un 10% de los mayores de 50 años y un 30% de los mayores de 60 tenían dificultades con la memoria. A partir del nuevo milenio, la estadística aumentó a un 20 y un 50% respectivamente.
Olvidar un nombre, las llaves de la casa o el lugar donde se dejó el auto son baches que a todos han sucedido alguna vez. Pero ¿estos signos siempre son preludio del Alzheimer? ¿qué hacer para prevenir caer en una enfermedad?

La memoria es el proceso por el cual se retiene el conocimiento adquirido gracias al aprendizaje, que es la capacidad de obtener nuevas habilidad mediante la instrucción o la experiencia. Existen tres tipos de memoria: implícita o automática (no olvidar manejar un auto), de corto plazo (un recado o un teléfono) y de largo plazo (almacena datos que se traspasan de la memoria de corto plazo).

Se cree que la memoria de corto plazo depende de cambios químicos y eléctricos en el cerebro, no estructurales como la formación de nuevas sinapsis. Después de un tiempo, la información quedaría en la memoria de largo plazo, que sí depende de cambios anatómicos y bioquímicos en el cerebro.

La doctora María Isabel Behrens, neuróloga de la Unidad de Trastornos Cognitivos de Clínica Alemana, afirma que en cuanto a este tema, lo normal es variable porque hay personas que tienen buena y otras mala memoria, y la causa se encuentra en su propia constitución. “El límite es bastante sutil. Todos podemos olvidar el cumpleaños de alguien muy cercano y eso no significa que tengamos una enfermedad. Hay que estar alerta cuando los olvidos son sistemáticos y progresivos, ya que en los adultos mayores esto es el mayor rasgo de Sin embargo, existen situaciones y enfermedades que producen serias alteraciones en la memoria, que no constituyen un Alzheimer u otro tipo de demencia y se dan en adultos de todas las edades.

Entre ellas se encuentran estados de estrés, preocupaciones importantes, falta de sueño, ayuno y medicamentos (benzodiazepinas), además de patologías como, hipotiroidismo, la deficiencia de la vitamina B12, algunos tumores cerebrales, ciertas formas de la epilepsia y la depresión.

Muchas de estas circunstancias podrían estar relacionadas con el aumento de dificultades con la memoria, pero la doctora Behrens sostiene que el tratamiento pasa principalmente por solucionar el problema de base. De todos modos existen ejercicios que ayudan a prevenir una demencia.

“Es muy importante ejercitar la memoria para evitar enfermedades degenerativas. Los norteamericanos dicen use it or loose it, es decir, hay que usarla o si no se pierde. Es recomendable hacer puzzles, jugar cartas o dominó, mantener la cabeza en uso con nuevos trabajos o desafíos, siempre cosas agradables de hacer. Está probado que mientras más años de estudio, menos riesgo de Alzheimer”, explica la doctora

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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