Menor trasplantada de hígado evoluciona satisfactoriamente


Antonia Muranda Silva, de sólo 10 meses de edad, ya fue desconectada del ventilador mecánico, despertó y se recupera satisfactoriamente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Clínica Alemana, luego del trasplante de hígado al que fue sometida el sábado.

Con sólo 6,2 kilos de peso, esta pequeña es la paciente de más bajo peso que ha sido sometida a una intervención de estas características en Chile.

El hígado trasplantado pertenecía a un menor de un año y medio fallecido la semana pasada. En la cirugía, que duró siete horas, participaron cuatro cirujanos: los doctores Juan Hepp, Franco Innocenti, Roberto Humeres y José Miguel Herrera.
En esta oportunidad el equipo quirúrgico estuvo encabezado por el doctor Innocenti, trasplantólogo de Clínica Alemana. “Antonia ya está respirando por sus propios medios, se encuentra en muy buenas condiciones y estimamos que en las próximas 24 horas podremos trasladarla desde la UCI a la Unidad de Cuidados Intermedios”, explica el especialista.

Para realizar una intervención de este tipo en un paciente tan pequeño es necesario contar con un equipo médico experimentado y con instrumentos especiales como lupas para ver de forma amplificada la zona intervenida, ya que debido a lo estrecho de los conductos debe haber una gran precisión por parte de los cirujanos.

“Aunque la operación fue compleja nos permitió acceder a la zona comprometida sin necesitad de hacer grandes alteraciones de la anatomía, lo que nos tiene muy satisfechos”, asegura el doctor Innocenti.

Antonia nació con atresia de la vía biliar, que es una malformación congénita que afecta aproximadamente a 25 nacidos vivos al año en Chile (uno por cada 5 mil nacidos vivos).

Esta afección consiste en una ausencia parcial o total del conducto biliar, lo que no permite que el hígado drene sus secreciones hasta el intestino. Esto desencadenó un cuadro de ictericia obstructiva, a raíz del cual debió ser operada en dos oportunidades.

Producto de esta enfermedad la pequeña desarrolló una cirrosis hepática, lo que produjo múltiples complicaciones infecciosas y la obligó a estar hospitalizada en reiteradas ocasiones.

Durante los últimos meses Antonia empezó también a acumular líquido en el abdomen, lo que afectó su apetito y, como se resistía a comer, comenzó a descender de peso rápidamente.

La pequeña debería pesar alrededor de nueve kilos y medio y se presentó al trasplante con apenas seis. “Hace dos semanas ya habíamos tenido la necesidad de ponerle una sonda por la nariz para alimentarla, porque no estaba comiendo y se estaba agravando rápidamente”, afirma el doctor Innocenti.

Califica este Artículo
5 / 5 (1 votos)

Categoría: Actualidad Médica.




Deja un comentario