Neumonía eosinofilica aguda


Es una enfermedad de etiología desconocida, aunque se ha sugerido que podría ser el resultado de un fenómeno de hipersensibilidad aguda a un antígeno inhalado no identificado. Puede aparecer a cualquier edad y sin preferencia de género.
Manifestaciones clínicas. Suele presentarse de forma aguda, con fiebre de menos de 5 días de duración, acompañada de mialgias, dolor torácico e insuficiencia respiratoria que, con frecuencia, requiere soporte ventilatorio. No se asocia a historia previa de asma, ni de atopia. En la exploración física se observan estertores crepitantes.
Datos de laboratorio. El porcentaje de eosinófilos en sangre periférica puede estar ligeramente aumentado en una minoría de enfermos, por el contrario el LBA presenta una importante eosinofilia de hasta el 42%. Los niveles de IgE sérica pueden estar aumentados en algunos enfermos.
Radiología. En las fases iniciales se caracteriza por un infiltrado intersticial sutil, a menudo con lineas de Kerley, que puede evolucionar en las primeras 48 horas, a una afectación alvéolo intersticial extensa que afecta a todos los lóbulos. La TAC muestra infiltrados alveolares difusos, derrame pleural, engrosamiento de septos y ausencia de adenopatías. El derrame pleural es frecuente, a menudo bilateral, con un alto porcentaje de eosinófilos.
Diagnóstico. Se basa en los criterios clínicos y radiológicos expresados, con eosinofilia superior al 25% en el LBA, ausencia de parasitosis e infecciones, respuesta espectacular a los GCE y ausencia de recidivas tras la interrupción del tratamiento.
Tratamiento. Se caracteriza por la rápida respuesta a los GCE, en 24 a 48 horas. Habitualmente se utiliza metilprednisolona a dosis de 60 a 125 mg cada 6 horas hasta que se resuelve la insuficiencia respiratoria y posteriormente se continúa con 40 a 60 mg/día de dos a cuatro semanas.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Glosario Médico.




Deja un comentario