Obesidad y el rechazo social


Al concluir la charla sobre trastornos del comportamiento alimentario una madre inquieta levantó la mano para participar, ella expresó su preocupación por los constantes comentarios negativos que sufre su hija de 9 años, Julia, quién con frecuencia era víctima de calificativos hirientes referidos a su obesidad por parte de sus compañeros, quiénes incluso evitaban compartir juegos y actividades escolares con ella. Julia manifestaba a su madre el deseo de no asistir a la escuela, de quedarse sola en casa. A pesar de los esfuerzos maternos por evitar consecuencias negativas de esta situación, la niña continuaba expresando tristeza y dolor por la situación de que era víctima. Con frecuencia Julia comentaba “sí yo no fuera gorda mis compañeros si me querrían”.

No hay duda, investigaciones y un sin número de experiencias lo confirman: Los niños y adolescentes obesos son víctimas de rechazo. Suelen sufrir insultos, bromas, chistes, por parte de los padres, compañeros, profesores y medios de comunicación.
El motor del rechazo a la obesidad es el actual estereotipo de belleza: la delgadez como único modelo estético aceptable. Por lo tanto las personas obesas son objeto de estigma social.

A los 6 años los niños y niñas ya tienen interiorizado la idea de belleza, han aprendido de adultos y medios de comunicación que estar delgado es un atributo positivo, mientras que estar gordos es negativo. Esto facilita que los niños desde pequeños manifiesten rechazo a la obesidad realizando comentarios ofensivos e hirientes a sus compañeros obesos, llegando incluso a marginarlos. Esta situación puede causar serias consecuencias psicológicas tales como: pobre concepto de si mismo, déficits en habilidades sociales, aislamiento social, preocupación e insatisfacción con la imagen corporal. Todos estos aspectos pueden desencadenar Trastorno de la Conducta Alimentaria.

Además durante la adolescencia la relación con el grupo de iguales es fundamental para conformar la propia identidad y la autoestima. En esta etapa ser objeto de comentarios negativos, no recibir apoyo social y sentirse excluido afectará al autoconcepto, generando a su vez malestar psicológico.
Se ha demostrado que el impacto de este rechazo es mayor entre las adolescentes obesas que entre los adolescentes obesos. Las chicas obesas se preocupan excesivamente por el peso, la silueta y la evaluación negativa de los otros, esto disminuye su autoestima y genera desánimo, que a su vez puede favorece la aparición de conductas alimentarias restrictivas para controlar el peso. Presentar conductas alimentarias restrictivas es un factor de riesgo para la aparición del Trastorno de conducta alimentaria.

En conclusión esta claro que los efectos negativos de la discriminación que sufren los niños y adolescentes obesos pueden generar problemas psicológicos tales como baja autoestima, ansiedad, insatisfacción con la imagen corporal y Trastornos de Conducta Alimentaria. Por eso recientemente la Asociación Española de Pediatría (AEP) señalan que el abordaje psicológico en estos casos es fundamental para el tratamiento eficaz.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




One Response to “Obesidad y el rechazo social”

  1. zareth Dice:

    Hola k tal amigo me gusto mucho tu información esta muy completa estoy realizando un estudio de la obesidad infantil y no se si tengas un autor y año de publicación o libro donde te hallas basado y me lo pudieras compartir te lo agradeceriaaa muchiismoooo espero me puedas ayudaddd xfavooorrr
    Muchas gracias

    Atte. Zareth :D


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