Tabaquismo pasivo


Al fumar un cigarrillo se producen dos tipos de corrientes: principal y secundaria. La principal es la formada por el humo que inhala el fumador y que puede constituir el 25%; la corriente secundaria, producida con una combustión a menos temperatura y constituida por partículas de menor tamaño, constituye el otro 75%. La exposición ambiental al humo del tabaco consiste en la inhalación por el no fumador de la mezcla de la corriente secundaria y la exhalada por el fumador activo. Esta mezcla contiene una concentración de componentes tóxicos muy superior a la del humo que aspira el fumador activo.
El tabaquismo pasivo constituye una situación muy frecuente con importantes consecuencias clínicas. Así, los hijos de padres fumadores sufren con mayor frecuencia infecciones respiratorias y de oído medio y, en los niños asmáticos, puede desencadenar o agravar las crisis. En los adultos, el humo de tabaco ambiental está asociado, de forma proporcional a la dosis, con bronquitis y asma bronquial. Además, existen evidencias de la asociación entre tabaquismo pasivo y cardiopatía isquémica y cáncer de pulmón.

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Categoría: Glosario Médico.




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