Tratamiento de la enfermedad tuberculosa


La gran mayoría de los enfermos, incluso los contagiosos, pueden tratarse en régimen ambulatorio. El tratamiento inicial aceptado para la enfermedad tuberculosa es el régimen standard de seis meses, administrando con los siguientes fármacos y dosis:
Pirazinamida (PZ) a dosis de 25-30 mgr/kg/día.
Isoniacida (INH) a dosis de 5 mgr/kg/día, sin superar los 300 mgr/día.
Rifampicina (RIF) a dosis de 10 mgr/kg/día, sin superar los 600 mgr/día.
El tratamiento se comienza conjuntamente con los tres fármacos, a los dos meses se suspende la PZ y se continua con la INH y la RIF hasta un total de seis meses. La medicación se debe tomar por la mañana, en ayunas. Esta pauta consigue la curación de la mayoría de los casos con un número de recaídas inferior al 2%. El médico tiene especial responsabilidad en explicar y convencer al enfermo de la necesidad de cumplir el tratamiento de forma rigurosa. La falta de cumplimiento o, lo que es peor, un cumplimiento irregular, compromete la curación del enfermo y es la forma más habitual de inducir resistencias microbiológicas.
La pauta referida se mantiene igual en niños, embarazadas, periodos de lactancia, enfermos con SIDA y tuberculosis extrapulmonar. Existen pautas para colectivos específicos como indigentes y drogadictos, en las que la medicación se suministra en días alternos o bisemanal. Estas pautas deben hacerse en centros especializados y directamente supervisadas por personal sanitario. Estas pautas intermitentes facilitan la supervisión del tratamiento, pero el control de la toma del mismo debe ser muy riguroso para no facilitar situaciones que faciliten la selección de los bacilos resistentes de la población total de micobacterias.
Los enfermos que ya han sido tratados y tienen una recaída posterior deben ser tratados en centros especializados. En este grupo y en aquellos pacientes infectados por un enfermo con bacilos resistentes a fármacos habituales, hay que evaluar pautas alternativas de cierta complejidad. Entre los fármacos de segunda línea están: kanamicina, amikacina, capreomicina, quinolonas, ethionamida, cicloserina y PAS.

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Categoría: Glosario Médico.




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