Vitaminas: Alimento indispensable para nuestra piel


Duraznos, damascos, ciruelas, tomates y frutillas. Los supermercados y almacenes comienzan a teñirse de diversos colores gracias a la variedad de nuevas frutas y verduras propias de esta temporada. A la vez la gente comienza a exhibir con mayor generosidad vastas extensiones de piel, debido al calor.

Por lo tanto, ésta es la época ideal para disfrutar de la variedad de sabores que ofrece la naturaleza y aprovechar de aportar a nuestra piel lo necesario para estar y lucir más saludable, ya que los vegetales son la principal fuente de vitaminas, nutrientes indispensables para el organismo.

Las vitaminas son sustancias orgánicas de variada estructura fundamentales para el funcionamiento del cuerpo, pero que él no es capaz de fabricar por sí solo, por lo tanto, la única forma de obtenerlas es a través de los alimentos o de aportes externos.

De acuerdo con la doctora María Elsa Maira, dermatóloga de Clínica Alemana, “todas las vitaminas tienen relación con la salud de la piel, por lo tanto, el ingerir una dieta balanceada es la mejor forma de satisfacer los requerimientos de nuestro organismo y evitar el desarrollo de ciertas patologías derivadas de un déficit en este sentido”.

Al principio el interés de las vitaminas en la salud se centró en conseguir aportes suficientes para evitar enfermedades carenciales. Sin embargo, con el tiempo se ha ido descubriendo su gran potencial preventivo en ciertos procesos.

En los últimos años, una de las funciones que ha adquirido gran relevancia es el papel antioxidante de algunas vitaminas, el cual permite retrasar el proceso de envejecimiento. En este tema la vitamina E es la protagonista, porque combate los radicales libres que son producidos de forma natural por el organismo y que atacan a las células sanas.

La vitamina B (Complejo B) también cumple un rol esencial en la oxidación celular. Sin embargo, hay que tener presente que este proceso de deterioro cronológico puede ser acelerado por factores ambientales, como el tabaquismo o los rayos ultravioleta.
En ocasiones las propiedades de las vitaminas son mal utilizadas y terminan siendo un problema en vez de un aporte. “Conocí el caso de una señora que se inyectó vitamina E porque leyó que era buena para la piel y se provocó unos tremendos granulomas en la cara que requirieron un tratamiento de años para curarse”, cuenta la doctora Maira.

También hay personas, sobre todo en esta época, que creen que la mejor forma de lograr un bronceado fascinante es consumiendo grandes cantidades de vitamina A, ya que uno de sus precursores es el caroteno el cual da una pigmentación anaranjada a la piel. Es por eso que cuando una persona ingiere zanahoria, betarraga o cualquier otra verdura roja, su piel toma un tono amarillento. Sin embargo, la vitamina A en exceso puede ser perjudicial.

“Una dosis elevada de esta vitamina puede producir daño a nivel orgánico, como intoxicación por vitamina A, por lo tanto, no es algo que se pueda llegar y tomar por mucho tiempo, sino que debe ser indicada por el médico y dosificada en periodos intermitentes”, explica la dermatóloga.

La vitamina A y sus derivados bien utilizados puede servir para tratar problemas dermatológicos, como el acné, ya que ayuda a destapar los folículos pilosos obstruidos, que son los responsables de los puntos negros, característicos de esta enfermedad. Además, esta vitamina es usada en el tratamiento de trastornos que implican un exceso de escamas.

También cumplen un importante papel a nivel cutáneo las vitaminas C, D y K, las cuales se pueden obtener a través de comprimidos o preparados de uso tópico. La vitamina C es ampliamente conocida por su contribución al fortalecimiento del sistema inmunológico, pero además, es utilizada para estimular la síntesis de colágeno, que es una proteína natural que forma parte de los elementos fundamentales de los tejidos del cuerpo humano y que se pierde con el envejecimiento, lo que genera las indeseadas líneas de expresión y arrugas. Además, la vitamina C acelera el proceso de cicatrización y disminuye la fragilidad vascular.

En los tratamientos cutáneos también son bastante recomendadas las cremas con vitamina D, principalmente para la psoriasis. Pero sin duda, la aplicación más nueva desde el punto de vista dermatológico, es la utilización de vitamina K, la cual utilizada localmente y unida a retinoides (un derivado de la vitamina A) es capaz de producir una aclaración de la piel y un desmanchamiento, por ejemplo, en la zona de las ojeras.

En definitiva, una dieta balanceada rica en frutas, verduras, pescados, lácteos, huevos y frutos secos puede mantener a nuestro organismo y, sobre todo, a nuestra piel saludables.
VITAMINAS Y ALIMENTOS
La vitamina E se encuentra principalmente en la yema de huevo, aceites vegetales germinales (soja, cacahuate, arroz, algodón y coco), vegetales de hojas verdes, cereales y panes integrales. La vitamina B está contenida en alimentos como arroz y cereales, sobre todo si conservan su cascarilla y germen; hígado de pollo, nueces, leche, algunos pescados, todas las frutas anaranjadas y vegetales de hojas verde oscuro.

La vitamina A proviene de fuentes animales como los huevos y la carne y, cuando es elaborada por las plantas (betarraga, zapallo, zanahoria, hortalizas, etc) se presenta en forma de un precursor llamado beta-caroteno La vitamina K está en vegetales de hoja verde oscura, el hígado y los aceites vegetales, también en alfalfa, tomates, cereales integrales y el hígado de cerdo.

La vitamina D aparece en los alimentos lácteos, yema de huevo, y en los aceites de hígado de pescado.
La vitamina C es proporcionada principalmente por vegetales verdes, frutas cítricas y papas.

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Categoría: Dermatología.




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