¿Cómo saber si un joven pertenece a un grupo marginal negativo?


La necesidad de ser reconocido, tener poder, estatus social o, simplemente, recibir cariño, son algunas de las motivaciones que pueden llevar a un adolescente a pertenecer a un grupo de riesgo. En general, son jóvenes que buscan situaciones límites, además de un sentido de pertenencia, compromiso e identidad.

La psicóloga de la Unidad de Atención Integral del Adolescente de Clínica Alemana, Paola Dünner, explica que un grupo juvenil es aquel en el que los adolescentes comparten con los pares sus convicciones, valores y situaciones de vida, donde encuentran su sentido de pertenencia y se valoran a sí mismos.

“Sin embargo, dentro de la diversidad que existe, se encuentran los grupos marginales negativos, como las pandillas, los cuales son vistos como conflictivos y peligrosos, ya que tienden a resolver las situaciones de manera agresiva, intimidante y pueden realizan actos que van contra la normativa socialmente establecida o la moral, pudiendo efectuar ritos o prácticas que son inadecuados o delictivos”, señala.

¿Qué jóvenes tienen mayores riesgos de pertenecer a uno de ellos?
Según plantea la especialista, principalmente se trata de adolescentes que presentan conflictos conductuales, tienen un carácter desafiante, dificultad para seguir las normas establecidas por el ambiente y son agresivos. Asimismo, les cuesta enfrentar los problemas de forma reflexiva, por lo cual actúan impulsivamente y sin medir las consecuencias.

También presentan problemas para decir que “no”, ya que suelen tener miedo al rechazo, particularmente de sus amistades. Por esto, se trata más bien de jóvenes inseguros, que no tienen bien definidos sus valores y que presentan dificultades para relacionarse con sus pares.

La psicóloga señala que “es más probable que los adolescentes entren a estos grupos cuando sus familias son poco afectuosas y hay en ellas constantes conflictos y peleas. Además, si existe abuso físico, sexual o psicológico y si no están presentes modelos adecuados en el hogar”.

Para saber si un joven es miembro o no de uno de estos grupos, la principal alarma es la más evidente, es decir, si el mismo expresa abiertamente su pertenencia.
Paola Dünner menciona que otros signos son si el adolescente se aisla de su familia y cambia de actitud o conducta en forma significativa. Asimismo, si rompe constantemente las reglas establecidas en el hogar y si éste llega con heridas físicas y miente acerca de qué es lo que le pasó. Otra señal es si tiene dinero o bienes que los padres no puedan entender de dónde los sacó, y si está consumiendo alcohol o drogas.

Cómo ayudar a los jóvenes
La clave para que un padre o una madre ayuden a su hijo es la prevención. En este sentido, es importante que sean afectuosos, que manejen de forma adecuada los conflictos, que no haya un ambiente tenso en el hogar y que no exista abuso.

Además, que les dediquen tiempo y que estén involucrados en su vida, sin olvidar que es indispensable que existan normas o límites adecuados y consistentes. Es necesario que se les transmita lo importante que es el colegio, el estudio y el asumir responsabilidades.

“También es importante que se respeten los sentimientos y actitudes del adolescente, y que los padres intenten ayudarlos en el desarrollo de una autoestima positiva. Sin embargo, deben estar atentos de las personas con las que se relaciona y, si ven que existen influencias negativas, conversarlo con él y ayudarlo a que tome la decisión más adecuada”.

Por otra parte, los deben ayudar a desarrollar habilidades sociales e interpersonales para que tengan mejores relaciones con los demás, sean reflexivos y sientan que tienen influencia sobre el medio externo.

Si conversando con los hijos no se logra ayudarlos, es necesario que consulten a un especialista para que los asesore y guíe de una manera mejor.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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