14 de noviembre: Día Mundial de la Diabetes


En la actualidad el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios han incrementado la incidencia de diabetes, transformándola en una epidemia global. Además, la mínima conciencia sobre las complicaciones que puede traer si no es tratada adecuadamente, hace que la situación se agrave.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica provocada por factores genéticos, inmunológicos y/o adquiridos que consiste en un déficit absoluto o relativo de insulina, hormona encargada de que los azúcares entren en las células para ser utilizados como fuente de energía. Si es escasa o funciona mal, éstos se acumulan en la sangre, produciendo lo que se denomina hiperglicemia (niveles por encima de lo normal de azúcar -glucosa- en la sangre).

Existen dos tipos de esta enfermedad; la diabetes I, o insulino-dependiente, y la diabetes II o insulino-requeriente, que es la más común.

Tipo 2: la más frecuente
La doctora Gloria López, endocrinóloga de Clínica Alemana, explica que “el tipo de diabetes II se relaciona al mal estilo de vida: como el sedentarismo y la comida chatarra, que producen obesidad. Además, a diferencia del común de las patologías, no hay que esperar síntomas para ir a un especialista, cuando éstos aparecen es porque la enfermedad lleva años en el cuerpo y, posiblemente, esté dañando algún órgano en particular”.

Para detectarla a tiempo hay que tener presente los factores de riesgo que pueden gatillar esta patología: antecedentes familiares, sobrepeso, ser mayor de 45 años y enfermedades relacionadas, como la hipertensión arterial.

La especialista advierte que las personas con estas características se deben realizar un examen anual de glicemia. “Si no presentan factores de riesgo y se determina que la glicemia es normal, se puede efectuar el examen cada tres años”, sostiene.
Tipo 1: impredecible
La diabetes mellitus I es una enfermedad autoinmune, es decir, el organismo empieza a atacar su propio páncreas hasta destruirlo. Habitualmente se da en jóvenes y niños.

Su particularidad es que se trata de una patología fulminante y, apenas es diagnosticada, el paciente debe administrarse insulina inyectable de uso subcutáneo de por vida. No hay forma de detectarla precozmente porque aparece junto con los síntomas: demasiada sed, orinar en forma excesiva y tener mucho apetito.

En caso de no ser tratada a tiempo, la persona puede deshidratarse e incluso caer en un coma diabético. La doctora López asegura que “actualmente no es común que se llegue a este extremo porque los pediatras están preparados para diagnosticar a tiempo”.

Complicaciones
Tener conocimiento de las consecuencias de una diabetes mal cuidada es importante para crear conciencia.

Una de las complicaciones es que se dañen los vasos sanguíneos y los nervios, los cuales llevan a una pérdida de la sensibilidad y al entumecimiento. Además, puede afectar el sistema cardiovascular y generar infartos cardiacos y cerebrales.
El problema más común que trae esta enfermedad es la insuficiencia renal que puede llevar a diálisis y trasplante.

Asimismo, los altos niveles de azúcar en la sangre pueden alterar la visión y provocar cataratas, glaucoma o ceguera.

Otra posible complicación es un daño profundo en los tejidos de las piernas y pies. Incluso, si no se realiza la detección y el tratamiento temprano de la enfermedad, puede ser necesario su amputación.

Tratamiento
La doctora Gloria López asegura que “está demostrado que las complicaciones se previenen o retrasan bastante cuando el paciente recibe un adecuado tratamiento. Por eso es preferible estar consciente de la enfermedad y cuidarse teniendo una vida saludable”.

El tratamiento depende del paciente y del tipo de diabetes que tenga, pero en general, contempla una dieta equilibrada.

“Al igual que la alimentación, también es muy importante el ejercicio físico, porque hace que la insulina actúe mejor. Asimismo, en quienes padecen de diabetes tipo I (insulino-dependiente) permite que la insulina que se inyectan sea más efectiva”, agrega la doctora López.

En el caso de los pacientes de diabetes tipo II, además de la dieta y el ejercicio, en ocasiones es necesario recetar tabletas para controlar el azúcar. Si el organismo no responde, se usa insulina.

La endocrinóloga sostiene que “hay que destacar que recurrir a la insulina no significa que la diabetes sea más grave, se usa como parte del tratamiento porque todas las diabetes en algún momento la requerirán”.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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