Accidentes de invierno


El invierno es el periodo donde se registra la mayor cantidad de accidentes graves debido a la práctica de deportes de alto riesgo, como son el esquí y snowboard, el uso de calienta camas y artefactos eléctricos.

Ana María Lukacs, enfermera jefe del Departamento de Urgencia Escolar de Clínica Alemana, señala que esta situación se debe enfocar principalmente desde el punto de vista de la prevención. Se recomienda a los padres acompañar a los menores de edad cuando realicen estos deportes, y a los adolescentes se le aconseja una práctica segura de éstos.

“Los jóvenes tienen que saber sus propias limitaciones de acuerdo al nivel alcanzado en el deporte. Asimismo, deben utilizar los elementos de protección recomendados por los expertos, como fijaciones que salten ante el impacto, uso de protectores para las rodillas, codos y casco, entre otros”, explica la especialista.

También se intenta desincentivar la práctica del snowboard, sobre todo en el niño amateur. Esto, porque es un deporte de alto riesgo donde se alcanzan velocidades bastantes elevadas y se realizan diversas piruetas que son potencialmente productoras de lesiones, tales como fracturas en las extremidades inferiores o clavícula, luxaciones de hombro y TEC, entre otras.

Ante accidentes con estas características, se recomienda en primera instancia confirmar si la persona está respirando o no. Luego se verifica la presencia de pulso, ya sea en la carótida (en la zona media del cuello) o en la muñeca (bajo la zona del pulgar, aproximadamente). En caso que no se registre pulso, se procede con una reanimación básica.

De lo contrario se abriga al paciente, se calma la ansiedad e inmoviliza la lesión, para posteriormente trasladarlo a un centro de urgencias.
Lo importante es que si no se tienen los conocimientos de primeros auxilios, se debe mantener a la persona inmóvil, tal cual se encuentre. “También hay que verificar la condición general del paciente, sin retirarle el skí o snowboard porque si no se manipula bien, una fractura cerrada se puede transformar en una expuesta, aumentando la gravedad de la lesión”, explica la Ana María Lukacs.

Quemaduras de todo tipo
Otro de los accidentes más comunes que ocurren en esta estación son las quemaduras. A diferencia del año pasado, donde la mayoría de los casos fue por el uso de estufas y calientacamas, hoy son producto de la mala manipulación de los guateros.

A veces estos últimos están en malas condiciones y no se verifica su estado. Por eso, es importante tomar medidas de prevención como mantenerlos con un forro que actúe como regulador del calor, nunca usar agua recién hervida, no llenarlo demasiado y botarle el aire antes de taparlo.

“Existen diversas tipos de lesiones según la estructura afectada de la piel. Lo importante en estos casos, es realizar los primeros auxilios adecuados, los que consisten principalmente en aliviar la zona afectada con agua fría durante 10 min”, explica.

Después se debe cubrir la lesión con gasa estéril y evitar el uso de ungüentos o cremas sobre la lesión, ya que dificulta su posterior tratamiento. Se aconseja no romper las ampollas que se formen y retirar cinturones, pulseras, cintas u otros elementos que puedan comprimir la zona, una vez que comience el proceso inflamatorio local.
La especialista señala que es importante que “se traslade al afectado a un centro asistencial lo más rápido posible, para ser evaluado por especialista y así evitar las complicaciones que pueden incluso comprometer su vida”. Estas medidas se aplican para todo tipo de quemaduras, ya sea solares, líquidas o por fuego.

Aunque es menos frecuente, otro imprevisto de este tiempo es la hipotermia que se produce cuando se somete a la persona a bajas temperaturas durante un tiempo prolongado. “Lo importante ahí es retirar al afectado del agua o el frío, sacarle la ropa mojada, darle líquidos calientes y abrigarlo. De esa forma se recupera la temperatura normal paulatinamente”, señala la especialista.

Finalmente, cuando se tiene un contacto con electricidad, lo principal es cortar la corriente central del hogar y evaluar las condiciones de la persona. Hay que verificar si el pulso y la respiración están presentes, si no es así se debe iniciar una reanimación cardiopulmonar básica.

Es fundamental trasladar inmediatamente al paciente a un centro asistencial, por las posibles complicaciones cardiovasculares o locales en la piel, ya que se producen quemaduras de distinta gravedad. Por eso, se insiste en la importancia de cuidar que los menores no manipulen los artefactos eléctricos solos, que se mantenga el sistema de cables en buen estado, una instalación de sistemas eléctricos con salto automático ante la descarga y que se protejan los enchufes que están al alcance de los niños, para tener un invierno seguro.

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Categoría: Medicina Deportiva.




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