Acromegalia: Cuando los órganos no dejan de crecer


Agrandamiento gradual de manos, pies, nariz y mandíbula, son algunos de los síntomas que puede padecer el paciente adulto con acromegalia. Esta alteración tiene su origen en un tumor hipofisiario y se presenta en una de cada 300 mil personas aproximadamente.

El doctor Juan Miguel Ilzauspe, endocrinólogo de Clínica Alemana, explica que la enfermedad se produce habitualmente por la presencia de un tumor en la hipófisis, glándula endocrina que se ubica debajo del cerebro, cuyas células somatrotópicas producen y secretan una cantidad excesiva de hormona de crecimiento (GH), que es la causante de esta afección.

El agrandamiento de los diferentes órganos y tejidos se genera por la acción directa de esta hormona sobre ellos y/o por un factor de crecimiento llamado somatomedina (IGF-I), producido fundamentalmente en el hígado.

¿A quiénes afecta?
El cuadro clínico será diferente si se presenta en un niño/adolescente o en un adulto. Esto sucede porque los cartílagos de crecimiento se cierran al completar la pubertad, por lo tanto, si el exceso de GH se produce antes de ese periodo el hueso crecerá en longitud y el paciente aumentará de tamaño desmesuradamente, pudiendo adquirir alturas sobre los dos metros. Esta forma de la enfermedad se denomina gigantismo.

Por el contrario, si ocurre después de la pubertad no habrá crecimiento en altura y los adultos irán adquiriendo características físicas propias de la enfermedad, como el agrandamiento de las extremidades, lo que produce que los anillos no entren en sus dedos o que deban cambiar el número de zapatos.

Asimismo, las facciones del rostro se harán más toscas debido al crecimiento de los huesos faciales, por ejemplo, de la mandíbula (prognatismo) y de los cartílagos de la nariz. También la persona puede tener dientes espaciados, ronquera, fatiga, exceso de transpiración y dolor de cabeza, entre otras manifestaciones.

El especialista señala que uno de los mayores problemas es que generalmente no se consulta a tiempo. Esto se debe a que los pacientes se van acostumbrando a los cambios físicos, ya que su aparición es gradual y por ello no reparan en la anormalidad. Por este motivo habitualmente se detecta la afección cuando el tumor ha aumentado bastante de tamaño.
En algunas ocasiones, la sospecha del diagnóstico aparece cuando la persona presenta hipertensión y/o diabetes que no responde a tratamientos habituales. Estas dos enfermedades asociadas a la acromegalia son las que determinan la mayor mortalidad.

Tratamiento y diagnóstico
Para confirmar el diagnóstico lo ideal es medir la hormona de crecimiento en la sangre una hora después de que el sujeto haya ingerido 75 gramos de azúcar. El estudio tiene un valor estándar, por lo que si se sobrepasa este nivel, quiere decir que hay una hipersecreción de GH.

¿En qué consiste el procedimiento? Lo fundamental es eliminar el tumor secretor de la hormona de crecimiento. El doctor Ilzauspe precisa que se debe realizar una microcirugía transesfenoidal, que se efectúa en la mayoría de los casos a través de la nariz. Si la persona no tiene riesgo quirúrgico anestésico insalvable, siempre es aconsejable operar.

“Si el tumor es pequeño, la posibilidad de sacarlo exitosamente es muy alta. El problema es que muchas personas consultan tarde y llegan con lesiones mayores a un centímetro, con lo que la respuesta quirúrgica no es siempre la esperada”, sostiene.

De esta forma, en el 50% de los casos se logra extraer todo el tumor con la cirugía. Si esto no sucede, el paciente deberá usar un medicamento que inhibe la producción de GH y que es un análogo de la hormona somatostatina (inyecciones cada 15 días o una vez al mes).

Si con el tratamiento anterior no se logra controlar la enfermedad, se podría utilizar un fármaco de nueva generación (pegvisomant) que impide la acción de GH en los tejidos. La radioterapia externa es otra herramienta terapéutica posible para eliminar los restos tumorales, pero las complicaciones derivadas son importantes.

“Si se realizan los tratamientos pertinentes y la patología está controlada, la sobrevida de un paciente con acromegalia es alta y la curación se presenta en un alto porcentaje de los casos”, concluye el especialista.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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