Aftas: Una lesión típica de la infancia


Las aftas son las lesiones bucales mas frecuentes en los niños y se manifiestan como pequeñas heridas en cualquier lugar de la boca, especialmente en zonas que no comprometen la encía.

Estas heridas aparecen en forma súbita en cerca del 25% de la población, son de color blanco, rodeadas de un borde rojizo con un área fibrosa central y normalmente no sobrepasan los 10 milímetros.

Su origen es todavía desconocido, aunque actualmente se la relaciona a diferentes trastornos, como hormonales y alimenticios, entre otros. “Una de las tantas suposiciones que se baraja es que existe también una predisposición genética a la aparición de estas lesiones, pero no hay nada concreto”, señala el doctor Jaime Agurto, cirujano máxilo facial de Clínica Alemana.

Lo que sí está confirmado es que hay factores que pueden desencadenar su aparición. Entre estos se encuentran las alergias y el consumo de algunos alimentos como chocolate, uva, leche entera y melón, o también alteraciones inmunológicas.

Las aftas no son contagiosas y se clasifican en menores y mayores. Las primeras son las más frecuentes en la infancia y su característica más importante es que no provocan ningún tipo de reacción sistémica, es decir, no presentan síntomas, sólo malestar local.

Según el doctor Agurto, las aftas menores también pueden aparecer en la etapa adulta y son heridas que tienen su propio ciclo, es decir, “se forman, desarrollan y sanan espontáneamente dentro de ocho y diez días”.

Las mayores, en cambio, son muy ulcerativas, dolorosas, destructivas y suelen ser catalogadas como aftas, pero a veces son signos de enfermedades sistémicas, y surgen en la edad media de la vida.
No confundirse
Según el especialista, no todas las lesiones ulcerativas de la mucosa en los niños son aftas, ya que existe una variedad de úlceras semejantes que pueden ser interpretadas como tal.

“Hay menores que tienen defectos en los glóbulos blancos que los hacen propensos a tener úlceras recidivante cíclicas cada cierto tiempo, éstas se confunden con aftas y no lo son”, afirma el especialista.

Una de las confusiones más recurrentes es con la herida originada por el virus herpes, denominada Gingivoestomatitis herpética. Éstas se producen por un virus y son más numerosas, traen adenopatías regionales y síntomas generales. Otro tipo es la Gingivoestomatitis estreptocócica, que puede causar úlceras en la boca, pero son producidas por bacterias y su tratamiento es con antibióticos. Por último, la Metaplasia necrótica recurrente que se ubica en el paladar y cerca de la faringe.

“Existen por ejemplo, traumatismos de apariencia similar en las encías, provocados ya sea por un mal cepillado o al masticar algún alimento duro. Así también, se han observado en lactantes aftas provocadas por el pezón de la madre”, explica el doctor Agurto.

Tratamientos
La aparición de las aftas es una molestia para ciertos niños y debido a la inexistencia de un método específico para su cura, es que los médicos han optado por un tratamiento paliativo con uso de anestesia, tópicos locales antes de las comidas o enjuagues con clorhexidina. Este tratamiento moderador, se debe también a que se sabe sobre su corto ciclo de vida sin que produzca mayores consecuencias.

A juicio del especialista, se recomienda poner especial atención a aquellas lesiones que permanezcan más de 14 días. En ese caso, hay que someterse a una biopsia para hacer un diagnóstico diferencial, ya que podría tratarse de una enfermedad más complicada.

“Resulta de suma importancia el rol que juegan los padres en la regulación de los alimentos en los días que el niño padezca del afta. Un buen cuidado de ésta no debería traer mayores consecuencias, por eso se recomienda evitar el consumo de cítricos, chocolates, sal y nueces, entre otros alimentos”, concluye el doctor Jaime Agurto.

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Categoría: Glosario Médico.




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