Anemia en el recién nacido


La anemia presente al momento de nacer se debe a la hemólisis, pérdida de sangre o descenso de la producción de eritrocitos.
Anemia hemolítica
La anemia hemolítica casi siempre es resultado de la transferencia placentaria de anticuerpos maternos que destruyen los eritrocitos del lactante. Esto puede identificarse con una prueba directa de Coombs. La anemia grave más frecuente es la incompatibilidad Rh. La enfermedad hemolítica del recién nacido produce ictericia, palidez, hepatomegalia y esplenomegalia. Los lactantes con compromiso más grave presentan hidropesía. Este edema masivo no mantiene una relación estricta con el nivel de hemoglobina del lactante. La incompatibilidad ABO muchas veces causa hiperbili-rrubinemia, pero es raro que ocasione anemia.
Las infecciones congénitas, hemoglobinopatías (enfermedad de células falciformes) y talasemias provocan anemia hemolítica. En un neonato gravemente afectado con un resultado positivo de la prueba de Coombs directa, con una concentración de hemoglobina en el cordón r enor de 10.5 g/dl, o una concentración de bilirrubina en el cordón mayor de 4.5 mg/dl, está indicada la exsanguinotransfusión inmediata. En los recién nacidos afectados en forma menos grave, se instituye la exsanguinotransfusión cuando la concentración de bilirrubina indirecta total es mayor de 20 mg/dl.
Anemia hemorrágica
Se puede precipitar anemia significativa por una hemorragia durante el desprendimiento placentario. La hemorragia interna (intraventricular, subgaleal, mediastínica, intraabdominal) en lactantes también puede causar anemia grave. Por lo general, la hemorragia ocurre en forma aguda durante el nacimiento y el lactante requiere a veces transfusión. Las reacciones de la transfusión entre gemelos pueden producir policitemia en un sujeto y anemia profunda en el otro. Los casos graves llevan a la muerte en el donador y a hidropesía en el receptor.
Anemia de la premadurez
La disminución de la producción de eritrocitos muchas veces contribuye a la anemia de la premadurez. La eritropoyetina no se libera hasta que se llega a una edad gestacional de 30 a 34 semanas. Sin embargo, estos lactantes tienen grandes cantidades de precursores de eritrocitos sensibles a la eritropoyetina. La investigación se enfocó en el papel de la eritropoyetina recombinante para el tratamiento de la anemia en lactantes prematuros.5-7 Los aumentos exitosos de los niveles de hematócrito con este producto eliminan la necesidad de transfusiones sanguíneas y disminuyen el riesgo de infecciones transmitidas por vía hematógena y de reacciones. Los estudios señalan que quizá el uso rutinario de la eritropoyetina recombinante sea útil para el lactante de peso muy bajo al nacer (< 750 g), pero no es probable que su empleo regular en otros lactantes prematuros reduzca significativamente el índice de transfusiones.

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Categoría: Pediatría.




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