Aneurisma aórtico abdominal: Una silenciosa enfermedad


Pueden pasar años antes de que una persona sepa que sufre de un aneurisma aórtico abdominal, ya que una de sus principales características es la ausencia de síntomas, por lo que suele ser detectado tardíamente. Incluso, hay ocasiones en que la enfermedad recién es develada cuando la arteria afectada se rompe y causa la muerte, como sucedió con el connotado científico Albert Einstein.

Esta patología consiste en el ensanchamiento a nivel abdominal de la aorta, que es la arteria principal que sale del corazón. Se presenta con mayor frecuencia en hombres mayores de 65 años y, si bien no existe una causa definida, se ha asociado a la aterosclerosis, una enfermedad cuyos factores de riesgo tabaquismo, hipertensión y colesterol elevado, entre otros- suelen estar presentes en este grupo etáreo.

Sin embargo, el doctor Fernando Ibáñez, jefe de Cirugía Vascular de Clínica Alemana, sostiene que también existe la hipótesis de que su origen se deba a que ciertas personas tienen tejidos de una calidad distinta a los del resto de la población. “De hecho hay algunos casos en que se ha visto una predisposicón familiar a desarrollar esta alteración, lo que se cree podría deberse a un sustrato genético que determina alteraciones en algunas proteínas”, sostiene.

La mayoría de los pacientes son asintomáticos y pueden estar varios años sin darse cuenta de su afección, a menos que esté comprimiendo otros órganos, ya que en estos casos causa dolor.

Cuando el aneurisma es de mayor diámetro también puede producir molestias, como una especie de latido en el abdomen o dolor de espalda. Sin embargo, la mayoría de los diagnósticos tempranos que se realizan son hallazgos, es decir, se producen cuando la persona visita al médico por otra causa y éste le solicita una ecografía, donde finalmente se observa una dilatación de la aorta.

“Lamentablemente, los aneurismas suelen aumentar de tamaño y en muchos casos sólo se detectan cuando se rompen, lo que produce un gran dolor. Cuando esto sucede la persona debe ser operada de urgencia, con una mortalidad que fluctúa entre el 50 y 80%”, explica el especialista.
Tratamiento clásico y endovascular
Si la enfermedad es detectada en forma temprana, cuando tiene un diámetro pequeño, se recomienda hacer evaluaciones periódicas, usualmente con exámenes anuales para vigilar su evolución.

El doctor Ibáñez sostiene que cuando el aneurisma alcanza un tamaño que bordea los cinco centímetros de diámetro, se debe intervenir, ya que los riesgos de que se rompa y se produzca una hemorragia aumentan con su crecimiento progresivo. Otra indicación de cirugía es cuando se observa que el aneurisma crece a un ritmo mayor de lo habitual.

En estos casos las opciones quirúrgicas son dos. La técnica clásica consiste en realizar una cirugía abierta para colocar una prótesis en la arteria, de manera de evitar que el aneurisma se siga dilatando. Las probabilidades de éxito dependerán de si se trata de una cirugía programada o de una urgencia, ya que en este último caso la mortalidad aumenta considerablemente.

La segunda alternativa quirúrgica es el tratamiento endovascular, que consiste en realizar una pequeña incisión en la ingle y colocar una endoprótesis. Su principal ventaja es que se trata de un tratamiento menos invasivo, por lo que disminuye considerablemente los riesgos de la intervención y el paciente se recupera con mayor rapidez.

CURSO CIRUGIA ENDOVASCULAR

Este encuentro, en el que participarán destacados invitados extranjeros, se realizará el 18 y 19 de agosto de este año en el centro de Eventos Club Manquehue.

Algunos de los temas que se tratarán son técnicas percutáneas en revascularización aortoilíaca, revascularización percutánea infrainguinal, estenosis de arteria renal, tratamiento médico y endovascular, enfermedad carotídea, stent versus cirugía, tratamiento endovascular de patología aórtica y cirugía mínimamente invasiva en várices, y endolaser.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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