Arteria pulmonar en el recién nacido


El catéter de la arteria pulmonar alteró la atención del niño con trastorno cardiopulmonar grave al permitir la medición directa de las variables cardiovasculares en 4a cama del paciente. En el cuadro 1-6 se enumeran las indicaciones para la colocación de un catéter pulmonar. Con este catéter es posible vigilar las presiones venosa central, arterial pulmonar y pulmonar en cuña y el gasto cardiaco. Están a disposición los catéteres F 4 de doble luz y F 5 a 8 de triple luz. Por lo general se coloca el catéter por métodos percutáneos (como en el adulto), excepto en el individuo pediátrico más pequeño, en quien se requiere en ocasiones un corte.
Cuando la punta del catéter está en una arteria pulmonar distal y se insufla el globo, la presión resultante es casi siempre un reflejo exacto de la presión auricular izquierda, ya que las venas pulmonares no tienen válvulas. Esta presión pulmonar “en cuña” representa la presión de llenado del ventrículo izquierdo, que se emplea como un reflejo de la precarga. Los instrumentos de vigilancia registran presiones fásicas, pero las decisiones terapéuticas deben basarse en la PVC media obtenida de manera electrónica. Una presión pulmonar en cuña baja sugiere que debe expandirse el volumen sanguíneo para que el gasto cardiaco sea adecuado y mejore el flujo sanguíneo. Una presión pulmonar en cuña alta o normal en presencia de signos continuos de choque señala un volumen sanguíneo y un llenado ventricular izquierdo adecuados, pero una fun-ción cardiaca comprometida.
El gasto cardiaco se mide generalmente en litros por minuto. Cuando está relacionado con el área de superficie corporal, el gasto se representa como el índice cardiaco, que es simplemente el gasto cardiaco dividido por la superficie corporal. El índice cardiaco normalizado permite la evaluación de la función cardiaca sin tomar en cuenta el tamaño corporal. El valor de reposo común para el índice cardiaco oscila entre 3.5 y 4.5 L/min/m2. Se emplea ampliamente la determinación del gasto cardiaco mediante la técnica de termodilución con un catéter arterial pulmonar de Swan-Ganz y se correlaciona bien con otros métodos. La exactitud de la técnica de termodilución incluye velocidades de inyección rápida, la medición exacta de las temperaturas y volumen inyectado y la ausencia de derivación. Debido a que la ventilación afecta el flujo de entrada y salida del ventrículo derecho, se deben aplicar tres inyecciones en un punto consistente en el ciclo ventila-torio, de manera característica al final de la espiración.
La medición Doppler de la velocidad de flujo aórtico permite estimar el gasto cardiaco con la fórmula siguiente:
Gasto cardiaco (ml/min) =
velocidad media de flujo sanguíneo aórtico (cm/seg) x área transversal aórtica (cm2) x 60
El área transversal aórtica se determina mediante técnicas de ultrasonido estándar. Utilizando esta medición transversal se cuantifica la velocidad de flujo aórtico con Doppler pulsado mediante un transductor colocado en la muesca suprasternal, en el esófago o la tráquea con una sonda endotraqueal especialmente modificada. Estas dos mediciones se combinan para derivar el gasto cardiaco. Se están realizando numerosos estudios para determinar si el gasto cardiaco medido con esta técnica proporciona una buena correlación con los resultados obtenidos con la técnica de termodi-
lución, o la de Fick, en pacientes pediátricos gravemente enfermos. Estudios anteriores han mostrado que el gasto cardiaco estimado con medición intermitente Doppler a nivel de la muesca suprasternal no era lo suficientemente confiable para emplearlo en la vigilancia hemodinámica en niños gravemente enfermos.3′
La cardiografía de impedancia (bioimpedancia) es otra técnica no invasiva que mide el volumen por latido sobre una base latido a latido.32 La bioimpedancia emplea corriente de bajo nivel aplicada al tórax, donde las variaciones del volumen y la velocidad de flujo sanguíneo en la aorta torácica resultan en cambios detestables en la conductividad torácica. La aplicación previa de esta técnica en pacientes gravemente enfermos obtuvo sólo un éxito limitado.33 La reciente depuración de la configuración de los electrodos, algoritmos y microprocesadores ha arrojado resultados más aceptables. En 1990, un estudio en cerdos demostró una buena correlación del gasto cardiaco derivado de la bioimpedancia con el gasto cardiaco por termodilución sobre un valor hemodinámico amplio.34 Aún falta probar la efectividad de estas técnicas en niños.
Otro estudio concluyó que el uso de catéteres cardiacos derechos en el tratamiento de los pacientes adultos graves conducía a una mayor mortalidad.35 Sin embargo, el informe de un comité de consenso documenta la seguridad continua y la eficacia de los catéteres cardiacos derechos en la atención de los niños graves

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Categoría: Pediatría.




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