Artrosis: Un problema común después de los 50


Manos, rodillas, caderas y columna son las principales víctimas de la artrosis, una enfermedad prevalente en personas mayores de 50 años, que consiste en la alteración y desgaste progresivo del cartílago en distintas articulaciones.

El doctor Óscar Neira, reumatólogo de Clínica Alemana, explica que si bien en Chile no hay datos estadísticos sobre esta enfermedad, la última Encuesta Nacional de Salud sostiene que alrededor del 40% de los pacientes mayores de 17 años interrogados tiene dolor crónico de origen músculo esquelético, y dentro de este grupo el 24% refiere tener diagnóstico de artrosis. Estas cifras son similares a las manejadas a nivel internacional.

En las mujeres es más común que esta patología se presente primero en las articulaciones interfalángicas distales de las manos, mientras que en los hombres es más frecuente en las caderas.

La artrosis se manifiesta con un intenso dolor articular, que aumenta con los años. Además, a medida que desaparece el cartílago, el hueso comienza a deformarse y aparecen nodulaciones óseas (osteofitos), lo que se acompaña de atrofia muscular. Todo esto se traduce en incapacidad para realizar los movimientos naturales de la articulación, lo que en casos extremos incluso puede causar invalidez.

Aunque se sabe que la artrosis se produce por la pérdida de las propiedades elásticas del cartílago y la ruptura del colágeno, aún se desconoce qué es lo que origina este proceso. Sólo se han identificado algunos de los principales factores involucrados.

“Como la prevalencia de la artrosis aumenta con la edad, se asume que es consecuencia del envejecimiento normal de los tejidos sumado a un componente genético. Además, hay factores de riesgo asociados como posibles traumatismos, displasias de cadera y obesidad, entre otros”, explica el especialista.
Avances en el tratamiento
Si bien aún no existe consenso científico en esta materia, existen varios estudios que sostienen que la glucosamina y el condroitín sulfato, que son componentes naturales del cartílago, ayudan a aliviar los síntomas de la artrosis. Es por eso que estos medicamentos son actualmente utilizados como parte del tratamiento convencional en prácticamente todo el mundo.

Este año en el último congreso del Colegio Americano de Reumatología, se dieron a conocer los primeros resultados de uno de los trabajos más importantes en esta materia, conocido como estudio GAIT, el cual fue conducido por destacados investigadores estadounidenses. El doctor Neira, quien participó en este encuentro, explica que si bien había bastante expectativa por parte de la comunidad médica, esta investigación reveló que los beneficios aportados por estos medicamentos eran más bien menores.

Sin embargo, en el mismo congreso se presentó una investigación española con metodología comparable que demostró una mayor utilidad de este fármaco. Algunos sostienen que la diferencia entre ambos trabajos puede radicar en que se utilizaron glucosaminas distintas, pero aún no existen resultados concluyentes al respecto.

El reumatólogo asegura que hasta el momento existe evidencia de que lo único realmente útil en el tratamiento de la artrosis en sus primeras etapas es la disminución del sobrepeso y la práctica de ejercicios. La eficacia de estas medidas ha sido probada en distintos trabajos, como el estudio ADAPT que fue dado a conocer el año pasado.

“Los ejercicios recomendados son principalmente aquéllos para fortalecer los grupos musculares involucrados, siempre que no contemplen la utilización de peso y resistencias porque esto comprime aún más el área dañada”, aclara el especialista.

Esto muchas veces es complementado con analgésicos y si es necesario también se recurre a antiinflamatorios.
Sin embargo, cuando las articulaciones están gravemente dañadas, el dolor es permanente y existe una pérdida importante de la función, el especialista asegura que la mejor alternativa terapéutica es la cirugía, que consiste en reemplazar el tejido afectado por una prótesis.

Respecto de nuevas líneas de investigación, existen estudios preliminares que aún están en etapa experimental, los cuales consisten en inhibir sustancias que son mediadoras del daño.

“Si bien esta enfermedad suele atribuirse a una degeneración articular producto del envejecimiento, los mecanismos que la generan son mucho más complejos, ya que están involucradas sustancias proinflamatorias llamadas citoquinas y otras destructivas, denominadas metaloproteinasas. Por eso, las nuevas investigaciones están evaluando la eficacia que podría tener en el tratamiento la administración de inhibidores de estas sustancias”, concluye.

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Categoría: Preguntas y Respuestas.




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