Asfixia por inmersión: La clave es actuar a tiempo


El agua ha sido siempre un elemento especialmente atractivo para los más pequeños. Por eso en esta época, cuando se habilitan las piscinas y las familias vacacionan cerca del mar o lagos, es muy importante tomar ciertas precauciones para evitar accidentes con trágicos desenlaces.

En Chile, según información del Departamento de Estadística del Ministerio de Salud, en 1999 hubo 165 muertes accidentales en el grupo de 1 a 4 años, y de ellas 59 (35%) ocurrieron por ahogo en el agua. Por lo tanto, la asfixia por inmersión, como causa única, fue la principal responsable de las muertes durante ese año, en ese grupo etario.

El doctor Héctor Araníbar, pediatra de Clínica Alemana, explica que la edad en que suelen ocurrir la mayoría de estos accidentes es entre uno y cinco años porque, como son menores que ya saben caminar, aumentan las posibilidades de que se caigan en piscinas o fuentes con aguas.

Para evitar accidentes de este tipo, los principales esfuerzos deben estar dirigidos a tomar todas las medidas de prevención pertinentes. Los más pequeños no deben nunca estar sin la supervisión de un adulto mientras juegan en las piscinas y ni siquiera mientras se bañan en la tina. También debe vigilarse a los niños mayores que tienen algún tipo de discapacidad o enfermedad que pueda llevarlos en algún momento a perder el control de sus movimientos.

Las piscinas deben tener rejas de al menos 1,5 metros de alto con puertas y cerraduras a prueba de niños. La distancia entre un fierro y otro no debe sobrepasar los 15 centímetros, de manera de que no quepa la cabeza de un pequeño.
Los niños mayores y adolescentes también deben ser vigilados mientras realizan actividades deportivas y recreativas en ríos, lagos o en el mar. Se deben considerar medidas de control y restricción sobre el expendio y consumo de bebidas alcohólicas en los jóvenes, dado que éste es uno de los principales responsables de asfixia por inmersión.

Conocimientos que salvan vidas
Considerando que cerca del 80% de las víctimas de asfixia por inmersión fallece antes de llegar al hospital, es muy importante que los padres, profesores y personas que están a cargo de niños sepan primeros auxilios ( reanimación cardiopulmonar). Muchas veces sólo basta con algunas medidas básicas para hacer la diferencia entre la vida o la muerte.

El doctor Araníbar explica que lo primero que se debe hacer es sacar al niño inmediatamente del agua y ver si responde. Si no es así, hay que iniciar la reanimación, es decir, abrirle la vía aérea y darle dos ventilaciones (respiración boca a boca).

Si luego de esto aparecen signos de circulación -comienza a toser o a moverse- quiere decir que está bien. De lo contrario, se asume que no tiene pulso y hay que empezar a hacer el masaje cardiaco, de acuerdo con las nuevas indicaciones establecidas por la American Heart Association, quien marca la pauta en esta materia.
¿Hay que enseñarles a nadar a los niños?
El doctor Héctor Aranibar sostiene que es recomendable que sepan nadar, pero de todas formas siempre debe haber un adulto presente, aunque los niños estén con flotadores. Además, hay que considerar que su resistencia es menor a la de un adulto y se cansan antes.

“También se debe tener presente que, por el hecho de nadar, los menores no están libres de riesgo, ya que generalmente cuando se caen al agua es con ropa y con zapatos, que son un peso adicional que muchas veces dificulta el nado, por lo que igual pueden ahogarse”, aclara el especialista.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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